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Viernes, 26 Septiembre 2014 05:16

Un extraño suceso ocurrido en Coppelia

Escrito por  Jorge David Lee
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Los camareros disfrutan del «merecido» descanso que les propició la lluvia Los camareros disfrutan del «merecido» descanso que les propició la lluvia

Recientemente fui testigo de un extraño suceso acaecido en la heladería Coppelia, en La Habana. Por supuesto, lo ocurrido nada tiene que ver ni con las medias bolas ni con...


Recientemente fui testigo de un extraño suceso acaecido en la heladería Coppelia, en La Habana. Por supuesto, lo ocurrido nada tiene que ver ni con las medias bolas ni con los clientes VIP que trafican tinas en mochilas. Eso, ya se sabe, no es noticia.

Lo ocurrido tiene que ver con el maltrato. ¡Vaya, periodista dirán ustedes, invéntese otro cuento, que el maltrato es el pan nuestro de la gastronomía! Y no es menos cierto, pero esta es la historia de alguien que reaccionó contra ese mal que los cubanos, de tan común, ya consideran parte inherente a los servicios.

Pero no doy más rodeos. El pasado miércoles, después de salir del trabajo, decidí refrescarme en la conocida «catedral del helado» habanera. Era una calurosa tarde de septiembre, el cielo se había nublado y los truenos anunciaban un torrencial aguacero.

Curiosamente, había chocolate ¡sin cola!, por lo que entré, sin porteros que me impidieran la marcha, como Pedro por mi casa, y me senté en una mesa junto a una hermosa mujer de unos cuarenta años. Curiosamente, también enseguida, una camarera se acercó para hacernos el pedido. Yo pedí dos ensaladas y la mujer que estaba junto a mí pidió diez.
 
Es para llevarle a los niños, dijo muy seria mientras extraía un pozuelo de su cartera.

Dicho esto, estalló por fin uno de esos aguaceros rotundos. No había por qué preocuparse; a diferencia de otros tiempos, el salón Tropical, que así se llama la cancha donde estaba, contaba con unos toldos rojos que impedían que los usuarios se mojaran.

No obstante, nada más cayeron las primeras gotas, la camarera que nos había hecho el pedido le gritó al portero:

No me dejes pasar a más nadie.

Supongo que no vio que en el medio de la cancha había quedado de pie, portafolio en mano, un hombre de unos 80 años de edad, porque cuando el anciano pidió que le indicaran dónde sentarse, otra de las camareras le dijo:

Abuelo, aquí está cerrao ya. Vaya para la barra o para la torre.

El anciano, que por lo visto no quería mojarse, permaneció de pie, ante la indiferencia de las camareras y del resto de los comensales, en medio de la cancha esquivando las gotas que caían del borde de los toldos.

En una ocasión que la camarera que había dado la orden de cierre pasó junto a nuestra mesa, la mujer de las diez ensaladas le hizo una seña:

Mamita, ¿por qué no le sirven al viejito?

¡Qué va, si el helado que queda ya no alcanza ni para ustedes! respondió la camarera.

La mujer supo que era un pretexto, pero esperó con calma que le sirvieran sus diez ensaladas y entonces llamó al anciano, que seguía esperando que el aguacero amainara.

Abuelo, mire, venga, siéntese aquí le dijo, mostrándole una silla vacía a su lado, y le ofreció una de sus diez ensaladas. Mire, abuelo, cómase esta.

El viejo abrió su portafolio y sacó varios billetes de a uno y un billete de diez CUC.

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El anciano de esta historia se apellida Barreto y ayudó a diseñar Coppelia

La mujer le dijo: Abuelo, guarde el dinero, que se le va a perder, no tiene que pagarme nada. El hombre insistió, pero la mujer volvió a repetir lo mismo. El anciano acabó por aceptar, pero con la condición de que anotaran su teléfono para cuando fuera el cumpleaños de la mujer o de alguno de sus familiares, le llamaran. Él, dijo, era un músico retirado que había acompañado con su guitarra a reconocidos artistas, y en agradecimiento al gesto de la mujer, estaba dispuesto a buscar una cantante para amenizarle la fiesta.

La mujer se dio cuenta de que el hombre no se podía comer la ensalada porque no tenía cuchara. Entonces se puso de pie y se acercó al lugar donde expenden el helado.

¿Me puede dar una cuchara? le dijo a una de las camareras.

Todas están sucias le respondieron.

No importa insistió la mujer, yo la lavo.

A la camarera no le quedó más remedio que darle la cuchara que, por cierto, no estaba sucia.

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Al fondo, y a la izquierda, la camarera que dio la orden de cierre. (Fotos del autor hechas con un celular)

El viejo saboreó el helado y dijo, en tono afable, que él antes de haber sido músico acompañante, fue también diseñador y ceramista, y que había esculpido no se sabe cuántos escudos de la República que ahora colgaban por ahí en no se sabía tampoco cuántas escuelas.

El viejo dijo, además, que en sus tiempos de diseñador había ayudado al mismísimo Girona a diseñar los planos de Coppelia.


¿Usted sabe que esto lo concibió Girona?

La mujer asintió con la cabeza.

Después el anciano siguió hablando, entre cucharadas de chocolate, de sus viajes al extranjero como músico y de las artistas famosas que había acompañado con su guitarra. África había cantado con él y Soledad Delgado, acompañada nada menos que por Frank Emilio, también.

Cuando la lluvia cesó, la mujer dijo:

Bueno, abuelo, ya podemos irnos…

Ambos se levantaron y cada uno cogió por su lado ante las miradas ciegas y mudas de los demás comensales.

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El que te maltrata fue maltratado, tú maltratas al otro porque te maltrataron a ti, el que maltrataste maltratará… Urge romper un círculo vicioso que agobia a la sociedad cubana contemporánea.

Valdría la pena convocar a una reunión a personajes tan célebres como Sherlock Holmes, Jessika Fletcher, e incluso a David Copperfield para intentar resolver el misterio de las ¿bolas? de helado en Coppelia.

Comentarios  

 
#85 yelro 09-11-2014 11:00
El burocratismo y las negligencias nos estan dejando sin una forma de resolver los problemas.
 
 
#84 carlosvaradero 03-10-2014 09:49
LYS, no pasa nada ni pasarà nada...y si pasa luego entraran otros a trabajar y sucederà lo mismo dentro de un tiempo..
Acaso no ha pasado??
El mal es otro, pero de eso no se habla...
Asi vivimos y asi estamos acabando con el pais...
 
 
#83 LYS 01-10-2014 15:16
CONSEJO DE DIRECCION DEL COOPELIA, QUE ESTAN ESPERANDO PARA ACTUAR ACERCA DE LAS IMNUMERBLES QUEJAS DE LA POBLACION, EN CUANTO AL TRATO Y SERVICIO AL CLIENTE Y POR FAVOR UN POCO MAS DE RESPETO AL PUEBLO TRABAJADOR Y ESTUDIANTES QUE ASISTEN A ESA INSTITUCION, ESAS BOLAS DE HELADOS HUECAS, PERO ADEMAS SIRVEN HASTA MENOS DE LA MITAD DE UNA BOLA DE HELADO, RESPONDAN A LA POBLACION QUE SOLUCIONES BUSCARAN A ESTE GRAVE PROBLEMA
 
 
#82 LYS 01-10-2014 15:09
quisiera saber que papel juega el consejo de direccion del coopelia, cuando las quejas de la poblacion son innumerables y no se aprecia ningún cambio, todas las bolas de helado la despachan por la mitad, y no es problema del BLOQUEO, es poco control y responsabilidad de la Direccion, que no controla o le conviene el DESORDEN
 
 
#81 Cary 01-10-2014 09:52
Lo mas importante de esta historia es que los cubanos nos hemos convertido en personas insensibles, incultas, inhumanas, prepotentes y hasta abusadoras salvo escasas exepciones como la señora protagonista de esta historia ah!!!! y como el viejito hay muchas historias por ahi no es solo esa las hay hasta peores
 
 
#80 qbano 01-10-2014 09:10
yo no creo que sea ausencia del sentido de pertenencia sino mas bien exclusión! para que todos sintamos que la empresa es nuestra debe existir un justo y equilibrado intercambio etc o sea desde ella hacia nosotros también deben llegarnos justos reconocimientos y/o salarios así como acceso a la toma de decisiones administrativas económicas etc
o sea no es mio lo que yo no puedo cambiar, aportar, sugerir, o a lo que yo doy horas de esfuerzo y de lo que recibo es insuficiente etc
no es mio, no lo siento mio, no me pertenece ni yo le pertenezco porque solo voy trabajo y listo no existen intercambios...
 
 
#79 carlosvaradero 01-10-2014 08:24
Hay tanta desidia, tanta falta de amor por el pais, nadie tiene sentido de pertenencia, se constata en todo lo que sabemos en lo que leemos en la prensa en fin...
A nadie le importa nada y lo peor... nadie hace nada por solucionar las cosas...
"La manzana no se cae", más bien se está pudriendo... qué pena!!
 
 
#78 Sweet 30-09-2014 16:06
Que falta de cultura la de esa gastronómica... Donde está esos modales que ella debería poseer para tratar con público? La sociedad cubana no es nada fácil, eso todos lo sabemos pero queda demostrado que cada día se van perdiendo esos importantes valores que todo ser humano debe poseer...cortes ía,humildad,bue n trato para con las personas que te rodean, uff!! tantos que puedo citar y que cada vez se vuelven más difíciles de hallar.Solament e espero que se le aplique una buena medida,por lo menos espero que halla reflexionado un poco de su actitud..aunque para ser franca ese tipo de personas no son capaces de cambiar
 
 
#77 Lovercraft 30-09-2014 08:39
Lo único que siento es que siendo publicos documentos como estos no se tomen las medidas pertinentes y terminen aplicando una severa medida disciplinaria a los trabajadores que incurrieron en este maltrato y atropello.
Es mi criterio... y nada de mano suave, amonestación o parecido... Separación del puesto de trabajo; si total estas personas no tienen el menor sentido de pertenencia hacia su puesto laboral.
 
 
#76 Rosin 30-09-2014 06:38
La historia muy bonita e invita a muchas interpretacione s.
Primero:el maltrato que padecemos los cubanos en cada uno de los servicios que recibimos, nadie se esfuerza por brindar una buena sonrisa, mientras más te maltratan, mejor se sienten.
Segundo: Las acciones de la señora se observan muy poco, son valores que nuestra sociedad debe rescatar.
Tercero: una persona que ha aportado tanto a la sociedad y llega a la tercera edad con poca atención. (es algo que debemos revisar).
 

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