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Martes, 09 Septiembre 2014 06:06

Agradece Diana Nyad orden otorgada por Cuba

Escrito por  Ria Novosti
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“Enlazar nuestros dos países magníficos, es un sueño mío y de millones de personas”, dijo al recibirla.

Después de ese momento en la playa he recibido muchos honores, pero éste es el más precioso de todos a causa de mi respeto por los cubanos”.


Cuenta que cuando cumplió 60 años se preguntó a si misma si era la persona que quería ser. “¿Qué estás haciendo con esta vida preciosa que tienes?” se cuestionó. “Y  decidí que quiero vivir completamente esta vida maravillosa y alocada”, afirma la norteamericana Diana Nyad.

Cuatro años después, en septiembre de 2013, logra la hazaña de cruzar a nado el estrecho de la Florida sin aletas, traje de neopreno ni jaula protectora, y se convierte en ícono de perseverancia.

“Siempre conservé la idea de acercar a Cuba y los Estados Unidos nadando, tenía esa visión de las costas de Cayo Hueso y descubrí que el sueño aún estaba vivo”, recuerda. Lo había intentado en plena juventud, en 1978. Vuelve a lanzarse en cuatro ocasiones más entre 2011 y 2013. “Nunca eres demasiado viejo para alcanzar tus ilusiones, tardé 35 años, pero no me rendí”.

Imaginemos lo que significa estar 53 horas seguidas nadando, sin tocar siquiera la lancha, a merced de corrientes, medusas y tiburones. “No es fácil. Los días, mientras el sol está arriba, están bien. En las noches, el frío, la oscuridad y las medusas lo complican más”, dice Diana. “En la segunda noche hubo un momento en que creí que no podía continuar.  Cuando mi entrenadora se da cuenta que no logro apenas nadar, me pide que dé cinco brazadas más. Lo consigo y me pide cinco más y otras cinco…y una hora mas tarde ya nado normal”, rememora. “Este parece un deporte solitario, pero se necesita un equipo”, dice mientras reconoce a cada uno de los 39 integrantes de su team. “Ellos tuvieron mi vida en sus manos”, afirma Diana.

Fueron ellos también los primeros en anunciarle la victoria. “Casi al amanecer de la segunda noche, cuando tenía más frío, me dicen, mira: hay luz. Yo pienso que es el sol, que me calentará, y ellos me dicen, es mejor que el sol, son las luces de Cayo Hueso. Era mi sueño cumplido finalmente”.

Poco antes de salir de las costas cubanas Diana había prometido que la próxima vez sería para festejar. Un año más tarde, recibe en La Habana la Orden al Mérito deportivo, la más alta condecoración del gobierno cubano, en reconocimiento a su proeza y como símbolo de amistad.

“Enlazar nuestros dos países magníficos, es un sueño mío y de millones de personas”, dijo al recibirla. “Después de ese momento en la playa he recibido muchos honores, pero éste es el más precioso de todos a causa de mi respeto por los cubanos”.

Merecidos todos los homenajes, porque más que un récord deportivo,  el de Nyad es un récord humano a la hora de enfrentarse a la vida. El vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, lo resumía así. “La hazaña de cruzar a nado el estrecho de la Florida demuestra que el ser humano cuando sustenta sus sueños en nobles propósitos es capaz de convertirlos en realidad.”

No es la primera vez que Diana Nyad se convierte en noticia. En más de una ocasión ha conseguido romper los imposibles. La primera vez,  en 1975, nadó 45 kilómetros alrededor de la isla de Manhattan en solo 7 horas.

Ahora, para el 2016, se propone atravesar caminando desde California a Washington en una campaña contra la obesidad en su país, a la que se espera se sumen un millón de personas.

Mientras tanto, su mensaje de valentía, persistencia y optimismo nos sirve a todos, en cualquier lugar del mundo. “Si decides superar las dificultades y obstáculos encontraras la manera. Si algo es importante para ti, encuentra el modo. Nunca es demasiado tarde para perseguir tus sueños”.

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