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Sábado, 05 Julio 2014 05:28

La guaracha de Tony Ávila se piensa así

Escrito por  Giusette León García/Cubasí
Tony Ávila Tony Ávila


Teatro lleno, público disímil, desde la más rozagante tercera edad, hasta niños que no se durmieron ni porque el reloj daba las doce de la noche. ¿Cómo escribo la crónica de este concierto? ¿Qué les cuento de cómo se piensa la guaracha? Y de cómo se baila, y de lo bien que se le da a este cubano el aparentemente extinto arte de mover los pies y las neuronas al mismo tiempo.


Voy por partes y, para no perder el ritmo, me auxilio de las propias canciones con las que profundamente reflexionamos y hasta alguna lagrimilla de emoción dejamos ir, al mismo tiempo que nos “despelotamos” en el mejor cubano por obra y gracia de Tony Ávila.

Casa.cu


Sí, la cantó y sonó como un auto de fe, la cantamos con él orgullosos de vivir en la misma “casa” que este tipo sencillo y coherente, de hecho, me atrevo a mantener el plural, nos detuvo ante esa verdad imprescindible del hogar entrañable y perfectible que es Cuba. A esa, súmenle otras como Timbiriche y El fruto  miradas a la realidad, al presente y al futuro de la sociedad cubana aderezadas con el humor que nace silvestre en esta isla y con la inteligencia y el compromiso que no dejamos de cultivar.


Balsero


"Me la pidieron en Miami", nos contó, “mientras cantábamos amenazados”, lo soltó en tono de broma, porque ya no importa, en realidad nunca importó, el ensañamiento infértil de cuatro gatos no pudo aguar la fiesta, ni aquella, ni esta del reencuentro con su gente:


“Hemos hecho estos conciertos como si fueran en el patio de la casa, sin solemnidad alguna, lo único verdaderamente solemne es esa bandera cubana que está ahí atrás que es el símbolo más grande que existe y hoy me puse esta de Puerto Rico en el pecho como agradecimiento a todas las personas, cubanos y puertorriqueños que nos apoyaron y si tuviera un pulóver que dijera Miami, me lo pondría en nombre de los cubanos que allá también me apoyaron, pero tengo este y dije me lo voy a poner hoy en Matanzas, que es mi cabecera de provincia y ojalá les llegue este mensaje a ellos…”


Silvio saltó del papel


En Realidad “Ella saltó del papel”, no Silvio, una mujer cuya magia excedió definitivamente la virtud de inspirarle esa canción, pues, esa canción, lo llevó hasta un sueño:


“En el disco Timbiriche invité a Silvio a cantar esta canción, le envié un correo pidiéndoselo y en menos de veinte minutos tenía la respuesta diciendo que sí, aún sin haber oído la canción se la mandé enseguida y la grabó y yo, imagínense, agradecido, orgulloso, porque nunca, jamás había soñado que podría cantar con el trovador más grande que ha dado este país”.


Tiene que haber de tó


Hay también gente que con mucho trabajo sube la loma y merecidamente llega a la cima, quizás porque su cúspide está despoblada de vanidad y frío:


“Yo siempre digo que el que persevera… persevera, no siempre se triunfa y el triunfo no es solo  lo más visible, estar en la televisión, estar en los medios, es parte de la historia de hacer este camino, pero en esencia lo más grande que puede pasar es lo que ustedes nos entregan que es el aplauso, el amor, el cariño…” afirmó este viernes y además agradeció el gesto del Consejo de la Administración Municipal de Matanzas de distinguirlo con el Símbolo de la Ciudad y a sus compañeros de la UNEAC por… bueno, esto va con otra canción…


Mundo de los más…


“Gracias Tony por ser uno de los nuestros. En el mundo de los más tú eres mucho más que menos”, con esa frase concluyen las palabras de reconocimiento de sus compañeros de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba a Tony Ávila:


“Puede afirmarse sin temor a la exageración que has sabido dar continuidad a la obra de otros como Ñico Saquito y El Guayabero, quienes supieron en su tiempo reflejar en sus canciones el sentir del pueblo, ahora tú con tus canciones logras testimoniar el decir de los hombres y mujeres que desde San Antonio hasta Maisí te aplauden como fiel representante de sus realidades, sus conflictos y sus sueños.”


Madre

Este público sí se la pidió. Después de bailar y de pensar, al final del concierto, cuando llego el momento de otra, otra, otra… alguien se acercó al escenario y otros compitieron desde sus puestos con los divertidos que querían la choza de Chicha, pero todos la coreamos con él y a estas alturas no difícil intuir que Tony y el público, todos, mientras cantábamos Madre pensábamos en Irmita, en su familia, en los Cinco…


La Choza


Chacho tiene muy claro lo que más le gusta de Chicha, pero yo he llegado al final de esta crónica y no puedo decir lo que más me gustó de una noche cargada de momentos emocionantes, sin formalidades, como entre viejos amigos.


Solo atino a salvarme de ciertas omisiones imperdonables como la presencia de jóvenes trovadores, entre ellos Rey Montalvo, que fueron invitados tan especiales que casi se invitaron solos, por la franca voluntad de agradecer, al decir de Rey, al “primero que se atrevió a invitarlos a subir a un escenario”.


Por lo demás, que siga la guaracha de Tony Ávila para todos los “bailadores que piensan y pensadores que bailan” en Matanzas, en Cuba y en el mundo.

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Modificado por última vez en Martes, 08 Julio 2014 10:02

Comentarios  

 
#1 Luciana Gutierrez 05-07-2014 08:08
Muy bonita la cronica.
Gracias a Tony por cantarle a su pueblo, por ofrecernos esas canciones tan cubanas, tan de hoy, tan de nosotros.
Nadie puede entender que si casi no tenemos nada seamos felices aqui, es que ellos desgraciadament e subvaloran lo importante. El cariño, la dignidad es oro. Muy dificil de entender para muchas personas que se han dejado ahogar en el consumismo y la individualidad del capitalismo.
 

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