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Jueves, 03 Julio 2014 16:43

Rousseff: Educación, por sobre todas las cosas

Escrito por  Arnaldo Musa, especial para Cubasí
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No es una nación que construye el socialismo, ni deja de tener la problemática de la distribución desigual de las riquezas, pero como país emergente, Brasil está marcando el paso en llevar la educación hasta los más recónditos lugares de su gran extensión.

No es una nación que construye el socialismo, ni deja de tener la problemática de la distribución desigual de las riquezas, pero como país emergente, Brasil está marcando el paso en llevar la educación hasta los más recónditos lugares de su gran extensión, con el 10% del Producto Interno Bruto dedicado a ese rubro, y la notabilidad de que el actual gobierno ha duplicado la oferta de 50 000 a 100 000 las becas para que estudiantes nacionales cursen estudios en universidades extranjeras.

Con procedimientos similares a China, que sí construye un socialismo propio y tiene una base más fuerte, Brasil está otorgando un papel destacado a la ciencia y la técnica en los procesos de producción, y de ahí la necesidad de elevar los conocimientos al efecto.

Esta es la segunda fase del programa Ciencia sin Fronteras, lanzado por la presidenta Dilma Rousseff hace tres años, la cual ofreció 101 000 becas, principalmente de postgrado, en las áreas de ingeniería y ciencia, con el objetivo de mejorar la experiencia y la investigación en innovación en el país, lo cual constituyó un gran desafío, ya que en ese momento el país apenas ofrecía 5 000.

De las 101 000 becas inicialmente ofrecidas, ya han sido entregadas 83 000. El mayor destino de los brasileños ha sido Estados Unidos (32%), seguido de Gran Bretaña, Canadá, Francia y Alemania. Se hicieron con programas de cooperación con universidades y gobiernos de otros países. El 25% del gasto es cubierto por empresas privadas, algunas controladas por el Estado, como Petrobrás.

En un evento sobre educación, horas antes, Rousseff había dicho que "la educación es estratégica para garantizar que millones de brasileños que salieron de la pobreza no regresen a la situación de antes (...) necesitamos infraestructuras de educación y una política que valorice a los profesores".

Es una digna respuesta y una prueba de que no se desatiende el clamor popular expuesto en masivas protestas que los brasileños protagonizaron el año pasado, al denunciar duramente el dinero público invertido en la Copa del Mundo de Fútbol, y reclamarlo para salud, educación y transporte, sectores con grandes deficiencias. Las nuevas becas serán ofrecidas a partir de septiembre próximo y, como las anteriores, financiarán estudios de grado y postgrado en matemáticas, ingeniería, ciencias de la información, biología y nanotecnología, entre otras, así como en sectores más específicos, como petróleo, gas o aeronáutica.

"Queremos generar innovación, interés por las ciencias y por la aplicación de la tecnología en la industria y la agricultura, pero también mejorar la calidad de la investigación en las universidades brasileñas, en las que los becarios podrán aplicar los conocimientos adquiridos en el exterior”, explicó Rousseff.

En lo interno, el estado de Pará recibirá un fuerte apoyo para mejorar el acceso a la educación básica, la construcción de escuelas y la formación del profesorado, entre otros proyectos, todo lo cual beneficiará a cientos de miles de estudiantes que viven en el segundo estado más grande de Brasil.

Solo el 31% de los jóvenes de 19 años en Pará ha completado la escuela secundaria, una cifra muy inferior a la decididamente baja media nacional del 50%. Un bajo rendimiento académico, agravado por una pobre calidad educativa, es la causa principal de la deserción escolar en Brasil.

El programa está diseñado para mejorar la autoestima y las habilidades socioemocionales de los jóvenes beneficiarios, fundamentales para preparar a los estudiantes hacia una transición exitosa de la escuela al mercado laboral.

Para que se comprenda lo importante del quehacer de la mandataria brasileña, recordemos que Dilma calorizó e hizo aprobar una ley el 15 de agosto último, la cual establecía que las regalías generadas de la explotación petrolera se destinarían a la educación y la salud, subrayado posteriormente:

"Siempre defendí que las riquezas del petróleo, que son finitas, fueran invertidas en educación. Para mí y mi gobierno la educación es el principal pilar para transformar a Brasil en una gran nación, para asegurar la emancipación de nuestro pueblo de la pobreza".

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