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Miércoles, 30 Abril 2014 04:33

Primero de Mayo

Escrito por  Albor Ruiz/Progreso Semanal
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El Primero de Mayo, Día Internacional del Trabajo, es la fecha más importante para los obreros en todo el mundo, o más precisamente, en casi todo el mundo, porque como sabemos no se celebra oficialmente en Estados Unidos.

Esto no impedirá, sin embargo, que miles de trabajadores, hombres y mujeres, inmigrantes y no inmigrantes, con papeles o sin ellos marchen ese día codo a codo por las calles de las principales ciudades por mejores empleos y condiciones de trabajo, porque se detengan las deportaciones y por una reforma migratoria justa.

La realidad, sin embargo, no es alentadora ni para los obreros ni para los inmigrantes.

Por un lado la reforma migratoria agoniza y las deportaciones continúan contra todas las promesas. Por otro las cosas no son mejores para los trabajadores que sufren desempleo, una desigualdad social y económica desenfrenada y una explotación que se traduce en sueldos de miseria.

Un estudio sobre la disparidad de salarios en la industria de comida rápida recientemente realizado por Demos, una organización de política pública basada en Nueva York, deja en claro hasta dónde llegan el abuso y la explotación laboral.

Según el estudio los presidentes (CEOs) de las corporaciones de comida rápida –o chatarra, como prefiera– percibieron un  salario promedio de $23.8 millones en 2013, más del cuádruple del promedio del año 2000. Mientras tanto, los trabajadores – miles de los cuales son inmigrantes latinos — reciben sueldos miserables que promedian $9.09 la hora, menos de $19,000 al año para un empleado a tiempo completo. Es decir, el sueldo del presidente de la corporación es nada menos que 1200 veces mayor que el de un obrero promedio. Obsceno sin duda.

Estas realidades tan difíciles hacen que las marchas y demostraciones de solidaridad obrera con los inmigrantes constituyan un respaldo aún más importante para estos. Pero como lo ha entendido el movimiento laboral, la solidaridad es un camino de dos vías y los sindicatos se benefician también de la asistencia masiva de los inmigrantes a estas demostraciones y de su importante participación sindical.

Después de todo la falta de oportunidades y la ofensiva desigualdad social y económica que prevalecen en el país no le preguntan a nadie dónde nació o cuál es su situación migratoria.

En ese espíritu el Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FIRM por sus siglas en inglés), la mayor coalición nacional en favor de los derechos de los inmigrantes, anunció la semana pasada el lanzamiento de la campaña “Alto a la separación de familias”. La misma representa, según dicen, una escalada en sus tácticas sobre lo cual ofrecerán mayores detalles en las próximas semanas.

Por lo pronto el Primero de Mayo sumarán su entusiasmo al del movimiento laboral para realizar actividades en diferentes ciudades –Nueva York, Washington, Los Ángeles y Miami entre ellas– exigiendo que se respeten los derechos tanto de los obreros como de los inmigrantes.

“Lo hemos dicho muchas veces y lo decimos otra vez: no cejaremos hasta que el Presidente y el Congreso den pasos concretos para detener las separaciones de familias,” afirmó Steven Choi, director ejecutivo de la Coalición de Nueva York por la Inmigración (NYIC), que forma parte de FIRM. “Mientras que los políticos en Washington no se mueven, los padres inmigrantes y sus hijos viven con el terror continuo de la separación”.

A Choi y su grupo les espera un largo tiempo de intenso trabajo porque, si bien el Congreso retomó sus labores el lunes pasado después de dos semanas de vacaciones, nadie cree que vaya a dar los pasos concretos que reclama Choi en asuntos como la reforma migratoria o el aumento del salario mínimo.

Por su parte Richard Trumka, presidente de la AFL-CIO, la mayor federación de sindicatos del país, manifestó su solidaridad con los reclamos de los inmigrantes. En una reunión con un grupo de activistas en Washington el líder obrero prometió que la AFL-CIO luchará porque se detengan las deportaciones de una vez por todas.

“Los inmigrantes”, dijo Trumka, “no deberían tener que sentir que su comunidad está siendo atacada, sitiada, todo el tiempo”.

No, la situación no es la mejor en el país para los obreros ni para los inmigrantes. Pero este Primero de Mayo ambos contingentes marcharán para exigir sus derechos fundidos en la esperanza de, algún día, lograr sus objetivos de una sociedad más justa para todos.

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