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Miércoles, 14 Diciembre 2011 06:15

Viajes y remesas desde EE.UU. a Cuba: ¿Tropezarán de nuevo con la misma piedra?

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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Los mismos que como genuinos racistas y portavoces del hampa política trataron de impedir la victoria electoral de Obama, ahora conspiran para hacer regresar la postura hacia La Habana a los sombríos tiempos de Bush.

 

Otra vez los hombres-caverna del Congreso de Estados Unidos tratan de recortar dos derechos a los cubanos residentes allí: visitar a sus familiares en la isla y enviarles dinero.

Un cable de AP dijo este martes que lideres republicanos de la Cámara de Representantes se mueven para volver a imponer ambas medidas, mientras “algunos demócratas se resignan”, a ello.

En junio pasado el representante ultraderechista Mayito Díaz-Balart presentó una iniciativa en el Capitolio para detener tanto a esos viajes como a las remesas autorizadas por Obama.

Todo comenzó en septiembre de 1960, cuando el Departamento de Estado norteamericano “recomendó” a sus ciudadanos abstenerse de viajar a La Habana a no ser por razones apremiantes.

Luego actuaron con menos sutiliza y mayor franqueza. A principios de 1961 rompieron las relaciones con Cuba y dos semanas después limitaron aún más los traslados hacia la isla.

Más tarde, en 1992 el Congreso norteamericano aprobó la titulada Enmienda Torricelli que intensificó el bloqueo a Cuba y en ese contexto violó todas las normas internacionales en ese campo.

Tanto, que el 7 de abril de aquel año los aliados europeos de Washington, más Canadá y Suecia, manifestaron su “profunda preocupación” por las negativas consecuencias del hecho para el comercio internacional.

Unos seis meses después en la Asamblea General de la ONU se iniciaron los escandalosos fracasos diplomáticos a los que tal política ha venido arrastrando a la Casa Blanca.

Si en aquel momento, hace unas dos décadas, el bloqueo a Cuba  fue rechazado en Naciones Unidas por 59 países, respaldado por tres y la abstención de 71, ahora exigieron su final 186 países, dos lo apoyaron y tres se abstuvieron.

¿A quién debe el Gobierno de los Estados Unidos un chasco diplomático tan sostenido como abrumador? En primer lugar a la horda ultraderechista de origen cubano asentada en Miami que integran los Díaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen y otros ejemplares por el estilo.
        

Los mismos que como genuinos racistas y portavoces del hampa política trataron de impedir la victoria electoral de Obama, y luego de su triunfo intentaron acercarlo a sus posiciones respecto a Cuba.

Ahora conspiran en el Capitolio para hacer regresar la postura hacia La Habana a los sombríos tiempos de la administración Bush, considerada una de las peores en la historia del país.

Bush impuso a los cubanos residentes allá solo un viaje cada 36 meses a su nación de origen, y al mismo tiempo les prohibió enviar dinero a sus familiares en la isla, por lo que en las elecciones de  2004 estos castigaron al Presidente con un 11 por ciento menos de los votos que le otorgaron en los comicios anteriores.

En noviembre volverán a efectuarse comicios generales en Estados Unidos, precisamente cuando una fuerte crisis económica desgasta a los candidatos más ligados al actual gobierno demócrata.

La Florida una vez más se perfila como un estado de gran importancia para decidir la prueba y es allí precisamente donde está concentrado el mayor número los cubanoamericanos.

Si las elecciones resultan reñidas, como fue en las muy sucias del 2000, entonces más que sus votos el dinero de una parte de ellos, su influencia y maquinaciones ganarán en peso.

Abrazar de nuevo en el Capitolio de Washington la drástica disminución de los viajes a Cuba de quienes proceden de allí, así como de sus remesas, al estilo de Bush, avalaría a quienes alguna vez se refirieron al único animal capaz de tropezar dos  veces con la misma piedra.

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La medida pretende reinstaurar las restricciones aprobadas durante la administración de George W. Bush, como un solo viaje cada tres años para los cubanoamericanos por razones de "reunificación familiar".

Los representantes Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, así como su hermano, el exlegislador Lincoln Diaz-Balart, dieron un espaldarazo al exgobernador de Massachussets.

Congresista republicano David Rivera sugirió limitar aún más los viajes de inmigrantes cubanos a la Isla.

Cubanos residentes en Estados Unidos y organizaciones no gubernamentales en ese país han enviado miles de cartas, faxes y correos a la Casa Blanca para que se anule una propuesta en contra de los viajes a la Isla.

El esposo de Ileana Ros-Lehtinen ha sido acusado por una tribu cercana a Miami de haberle mentido y provocado gastos jurídicos por millones de dólares.

Ahora, cuando se produjo la salida a la calle de González Schwerert, otra vez la congresista norteamericana Ileana Ros-Lehtinen dio la nota  más notoria al justificar implícitamente la necesidad de matarlo.

Comentarios  

 
#4 Yuniesky_DJ 05-01-2012 15:13
Xiomara, me parece que debes mejorar tu vocabulario, que no estás en tu casa.
 
 
#3 Maria Isabel Rojas 15-12-2011 16:12
Es una política que no le dará ningún resultado, como todas las que provienen de una fiera.
 
 
#2 elvia 15-12-2011 14:47
Recuerden que ya en los EEUU no solo hay nativos, que ya hay que incluir la gran cantidad de cubanos que existen ahí, que son bastantes y que esa ley puede provocar una guerra interna bastante complicada, mucho más seria que la que hay ahora.
 
 
#1 XIOMARA BOBADILLA 15-12-2011 06:05
SON TODOS UNOS HP, DESGRACIADOS, NO TIENEN HUMANIDAD, PERO DIOS ESTA PRESENTE Y LOS CASTIGARA A SU DEBIDO TIEMPO. NADIE PUEDE IMPEDIRME A MI QUE VEA A MI FAMILIA Y VER MI PATRIA, ASI QUE TODOS ELLOS SE PUEDEN IR AL CARAJO, SIEMPRE SE PUEDE. EL DINERO ES MAS FUERTE QUE TODAS LAS LEYES.
 

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