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Lunes, 20 Enero 2014 16:22

Sin fronteras transitó el teatro por Santa Clara

Escrito por  Yariel Valdés, para Cubasí
El evento Magdalena sin Fronteras propicia una alianza entre mujeres teatristas cubanas y de varias partes del mundo que apuestan por la investigación en el arte de las tablas. El evento Magdalena sin Fronteras propicia una alianza entre mujeres teatristas cubanas y de varias partes del mundo que apuestan por la investigación en el arte de las tablas. Foto: Del autor

La cuarta edición del evento teatral Magdalena sin Fronteras ya es historia. Llegó a su desenlace después de variadas actividades que hicieron de Santa Clara nuevamente un epicentro para el intercambio entre mujeres teatristas de disimiles latitudes, integrantes del Magdalena Project, una red de féminas que en más de 50 países se dedican a la investigación teatral, con especial énfasis en las temáticas de género.


El evento lo organizó el Estudio Teatral de esta central cuidad, una institución con 25 años de andar creativo y que apuesta por la investigación, la experimentación así como la enseñanza a las nuevas generaciones de esos intersticios por donde debe transitar el arte para generar el más diáfano aprendizaje.


Estas diez jornadas fueron aprovechadas al máximo, pues hubo de todo o casi todo: talleres, puestas en escena, performances, ejercicios de dramaturgia y montaje, conferencias y un foro de pensamiento que inauguró la doctora Graziella Pogolotti, quien expresó los desafíos del arte y la cultura en el actual escenario cubano.  


La también presidenta de la Fundación Alejo Carpentier sugirió la necesidad de resolver con urgencia los problemas económicos, al tiempo que anunció los retos que tienen ante sí los intelectuales de la isla: develar y resistir el debate neoliberal; indagar acerca de quiénes somos así como estudiar, debatir, analizar y crear.

 

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Hasta aquí llegaron distinguidas personalidades de las tablas a nivel internacional como Jill Greenhalgh de Reino Unido, fundadora de Magdalena Project; Julia Varley, del Odin Teatret de Dinamarca; Keiin Yoshimura (Japón); Margo Lee Shermann (Theatrefor The New City, Estados Unidos); Geddy Aniksdal (Grenland Friteater de Noruega); Susana Nicolalde (Fundación Mandrágora de Ecuador) y la actriz, directora y dramaturga Patricia Ariza, al frente del Teatro La Candelaria, de Colombia y su colega Nhora González. Todas ellas en franca unión con sus homólogas cubanas, lideradas por la actriz y directora Roxana Pineda, coordinadora del evento.


En total, asistieron cinco grupos cubanos y 12 foráneos, provenientes de Noruega, Dinamarca, Japón, Estados Unidos, Chile, Ecuador, Colombia, Reino Unido, Suecia, Ecuador, Brasil e Italia.


Los ejercicios dramatúrgicos, que tuvieron como tema central los patakíes afrocubanos, llegaron hasta los santaclareños, pues muchos de ellos invadieron diversos espacios públicos para involucrar a los transeúntes con un teatro que no cree en los límites.


Los que asistieron a las puestas en escena pudieron encontrar propuestas como ¿Qué sabemos de la guerra? del Theater for the new city, de Estados Unidos;  Casandra y Cuba y la noche, ambas del Estudio Teatral; La pintura y otros lugares, de teatro Aldaba y Alas me sobran, una pieza escrita e interpretada por Indira Romero García, una joven actriz del villaclareño Teatro Mejunje.

 

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La actriz y directora de la Fundación Mandragora de Artes Escénicas de Ecuador, Susana Nicolalde, significó el agradecimiento de poder compartir con todas las magdalenas y especialmente con Geddy Aniksdal, del Grenland Friteater de Noruega, con quien impartió un taller donde intercambiaron de manera fraterna y técnica distintas miradas sobre cómo abordar una puesta en escena.


“Para mí es un reto y algo muy satisfactorio estar acá compartiendo no solo el espectáculo, sino también a nivel académico y pedagógico, los puntos de vista de cómo desarrollar un trabajo escénico” declaró Susana Nicolalde.


Por otra parte, Roxana Pineda se refirió a la esencia de esta confrontación amistosa que ocurre cada tres años: “Desde la primera convocatoria, en 2005, mi tendencia me impulsa a privilegiar los temas relacionados con el hacer artesanal, con los problemas del oficio. No creo que el alma se separe de los caminos donde todas luchamos para hacer y defender el teatro que hacemos, pero el teatro que hacemos, tan diferente, viene de una inspiración precisa y tiene su lenguaje”.


Otra de las participantes que por segunda vez llega al evento, la actriz y maestra santiaguera Fátima Páterson,  afirmó que “es una maravilla, estar en un Magdalena siempre es interesante. Es una confrontación que te hace crecer y visualizar el mundo de manera diferente. Te va aclarando caminos, sobre todo el de la mujer que es mucho más complejo”.


La también directora del estudio teatral Macubá presentó un proceso de trabajo titulado Ropa de Plancha, donde se aborda la vida de una mujer negra que trabaja como lavandera. Para ella, las jornadas pedagógicas fueron muy fructíferas. “Si no sabemos de dónde venimos y quiénes somos no sabemos a dónde vamos y esta manera de asumir el teatro se basa en conocernos realmente”.


Así transcurrieron estas jornadas teatrales, únicas de su tipo en Cuba, donde hubo espacio para el diálogo y las experiencias profundas, sin lugar a la banalidad, según comentó Roxana Pineda. “Todo lo que ofrecemos nace del rigor. El secreto del oficio es que hay que trabajar y ser responsables con lo que se hace. Todo lo acometemos con amor y responsabilidad”.

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Modificado por última vez en Miércoles, 22 Enero 2014 13:50

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