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Martes, 17 Diciembre 2013 05:52

Chile: Debacle de lo peor

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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Michelle Bachelet Michelle Bachelet

El saldo más significativo de las elecciones realizadas este domingo en Chile es que Washington perdió a uno de sus mejores aliados en la región.    


Se trató de la segunda vuelta, ganada por la candidata de la heterogénea coalición  de centro izquierda, Michelle Bachelet, con más del 60 por ciento de los votos frente a la aspirante de la ultraderecha, Evelyn Matthei, algo por encima del 37 por ciento.

En la primera, llevada a cabo el 17 de noviembre, Bachelet obtuvo el 47 por ciento de los sufragios y su contrincante Matthei el 25 por ciento.

Al mismo tiempo, la aspirante perdedora y el multimillonario presidente, Sebastián Piñera, la felicitaron por su nueva victoria en las urnas.

Publicaciones absolutamente ajenas  al pensamiento progresista, como el Nuevo Herald y BBC (Mundo), llamaron a lo sucedido “abrumadora victoria” de Bachelet.

Al valorarlo, la vocera del comando opositor, Javiera Blanco, dijo que este domingo triunfaron las ideas, los electores votaron por “los cambios que necesita Chile”.

Un mensaje del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, subraya que “la victoria del pueblo chileno “fortalece la unión de la región suramericana, latinoamericana y caribeña”.

Ese triunfo –añade- garantiza “la continuidad de la construcción de la Patria Grande”, el objetivo de desarrollar la justicia económica, social y política de nuestros pueblos.

El presidente del oficialista Partido Renovación Nacional (RN), Carlos Larraín, declaró que la elevada abstención (58 por ciento) no resta validez a la victoria de la ex mandataria.

Michell nació en Santiago de Chile el 29 de septiembre de 1951, es médico pediatra, divorciada y madre de tres hijos, quienes han seguido su vida opinan que heredó el sentido del deber de su padre, el general de Aviación Alberto Bachelet.

Su progenitor murió a los 51 años a causa de las torturas a las que fue sometido tras ser arrestado el día del golpe de Estado que instauró la dictadura de Augusto Pinochet.

Lo asesinaron en el escenario de aquel zarpazo castrense de extrema derecha, el 11 de septiembre de 1973, debido a que se mantuvo fiel a la causa de Salvador Allende.

Luego de la muerte de su padre, Michelle y su madre, Angela Jeria, fueron arrestadas y torturadas, hasta que más tarde lograron partir hacia el exilio, primero en Australia y después en la hoy extinta República Democrática Alemana (RDA). 

 Estudiosos de la realidad chilena  dicen que el general Bachelet “marcó profundamente el carácter de su hija, así como la vocación política demostrada a lo largo de años.”

Algo muy distinto sucedió con su oponente en las elecciones del domingo, Evelyn Matthei, cuyo padre, también militar, Fernando Matthei, se plegó a los golpistas de Pinochet.

Expertos en cuestiones políticas han dicho que la popularidad de Bachelet  descansa, sobre todo, entre las mujeres, donde la devoción hacia ella “es total”, así como en sectores pobres.

Cuando terminó su primer mandato, en marzo de 2010, exhibía una popularidad de más del 80 por ciento, momento en que asumió la entonces recién creada oficina ONU-Mujer, y se radicó en Nueva York.

A mediados de este mes, Barack Obama dedicó los últimos días del año a reunirse con los gobernantes más fieles a sus políticas, entre ellos el de Chile.

En ese contexto, revelaron fuentes periodísticas, el pasado cuatro de junio el presidente de Chile se comprometió a garantizar el avance de la Alianza del Pacífico y del proyecto de acuerdo.


Piñera se mostró favorable a que Washington ingrese como observador en el citado pacto, que ahora incluye a Chile, México, Colombia,  Perú y Costa Rica como miembros plenos.

Expertos y hasta representantes oficiales han alertado con mucha fuerza que tal maquinaria busca debilitar a los proyectos regionales que se crearon sin la presencia de Estados Unidos, como la CELAC o la UNASUR.

Dentro de su país, Sebastián Piñera ha sido desafiado por   crecientes movimientos estudiantiles de secundaria y universidades que exigen poner fin a la educación privatizada por la dictadura de Pinochet y pasarla a un régimen público y gratuito.

Su respuesta y la de sus colaboradores ha sido desatar una feroz  represión, incluidas torturas, contra los jóvenes, al estilo fascista de la década del 70.

En ese complejo tablero chileno hubo ahora, al margen de abultados escollos, una gran derrota de lo peor y un significativo paso de avance a favor de su causa progresista.

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