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Domingo, 22 Diciembre 2013 08:33

Graziella Pogolotti: Pensar un país y enseñar Cuba ( VIDEO)

Escrito por  Cinthya Cabrera Tejera y Hansell P. Oro Oro
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Graziella Pogolotti Graziella Pogolotti

¿Qué maestro quiero para mi hijo?, una pregunta común en las familias cubanas y un debate en todos los niveles y sectores.

En este contexto, Graziella Pogolotti, una de las intelectuales y profesoras más destacadas del país, recesa el ejercicio cotidiano de la docencia.

 

Desde las Polémicas culturales de los sesenta hasta Repensar la pedagogía, Graziella ha reflexionado una nación durante más de cinco décadas con la voluntad de enseñar Cuba, acompañada de un ímpetu que rejuvenece mientras más experiencias acumula.

 

La conexión con los jóvenes es, precisamente, uno de los aportes más notables de la profesora al magisterio.

 

“Satisfactorios, enriquecedores”, así define sus años dedicados a la enseñanza en el Instituto Superior de Arte (ISA) y la Universidad de La Habana: “Una de las cosas que más me ha satisfecho es el privilegio de tener un contacto con generaciones sucesivas.”

 

Generaciones que ella implicó en el proyecto del Teatro Escambray, otras que aprenden en sus textos sobre las tendencias abstractas en las artes plásticas y el “Grupo de los Once” de la década de 1950, además de reconocerla como una de las opiniones más calificadas para acercarse a la época de los sesenta.

 

¿Cómo pensar la nación cubana y socializar el conocimiento adquirido? Son las cuestiones que Pogolotti asume a partir de un rescate de Martí y sus ideas sobre la enseñanza, en confluencia con una concepción orgánica de la función de los intelectuales.

 

“Para construir un sujeto lúcido y participativo, la cultura, y dentro de ella, el pensamiento y la creación artística, desempeñan un papel decisivo”, de esta manera lo expuso en su prólogo a Polémicas culturales de los sesenta.

 

Ella considera al maestro como “un creador. Representación de la sociedad, el aula contiene un cuerpo viviente de composición diversa (…) El verdadero maestro (…) ejerce su autoridad sin autoritarismo y favorece un auténtico clima de respeto mutuo, eludiendo el paternalismo, subestimación involuntaria del otro.” Así lo explica en su artículo Repensar la pedagogía, publicado en 2011.

 

Asumir estos preceptos en su propia labor como profesora, la integralidad de cada uno de sus análisis y lo ameno de su redacción validan, tanto a nivel académico como social, la producción intelectual de Pogolotti.

Al cesar sus funciones cotidianas como docente en el marco de la Jornada del Educador, el Departamento de Estudios Socioculturales de la Facultad de Artes y Letras (FAYL) de la Universidad de La Habana, reconoció a Graziella como Paradigma de Licenciado.

 

Pero no fue una despedida, pues “no venimos a decirle adiós a la maestra, sino a recordarle que nos resulta imprescindible”, destacó Ariel Camejo, decano de FAYL.

 

Con un “permanente deseo de aprender”, Pogolotti opina que solo “cuando uno confiesa no interesarse hoy por lo que está pasando y lo que va a pasar mañana, entonces estamos dando señales de despedida”.

 

El pensamiento de Graziella resulta indispensable en un momento en que Cuba se renueva y debate la reconfiguración de un modo de enseñanza cuya “clave de éxito no se encuentra al modo de aldeanos vanidosos, sino de inscribir el mundo en cada realidad concreta. En el origen de todo, la educación constituye una dimensión de la cultura”, como expresara en Repensar la Pedagogía.

 

“Nos seguimos viendo”, dijo la profesora como quien volverá para su próximo turno de clases. Y ciertamente Graziella siempre regresa, mientras haya nación para pensar y alumnos para compartir ideas.

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