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Lunes, 25 Noviembre 2013 07:52

Irán: Mudar la piel...

Escrito por  Jorge Gómez Barata
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Irá y potencias mundiales logran acuero Irá y potencias mundiales logran acuero

Por obra de la racionalización de ciertas metas nacionales y de una diplomacia realista, de la negociación en Ginebra ha emergido un Irán nuclear legitimado.

Sin bombas atómicas pero sin sanciones que ha logrado alejar de sí el peligro de la guerra y excluirse del “eje del mal”; haciendo concesiones que abren caminos sin contradecir las esencias de su proyecto de país.    


Debido a que los triunfos suelen tener muchos padres, apresuradamente el éxito se repartió en partes alícuotas entre el secretario de estado norteamericano John Kerry, Serguei Lavrov y Catherine Ashton, cuando en realidad corresponde principalmente al flamante presidente iraní Hassan Rohaní.


Así, la legendaria Persia, primera potencia regional del Medio Oriente  (descontando Israel), estado teocrático a la vez que democracia liberal con cierto pluralismo, elecciones y parlamento creíbles, y la nación con mayor nivel de vida y educación en la región; además de albergar la cuarta reserva mundial de petróleo y la primera de gas, suma ahora capacidades legalizadas para enriquecer uranio.


Desde 2002 Irán puso en ascuas a Israel y a occidente al reivindicar su derecho a enriquecer el uranio importado o extraído de sus minas. La extraña intención que obligó a inversiones multimillonarias y conllevó riesgos enormes sin propósitos definidos, ejerció una enorme influencia sobre la política regional y mundial durante la última década.


El fondo del debate es que en realidad la producción de energía nuclear y el empleo de la radiactividad en actividades económicas y sanitarias cosas que Irán realiza, demandan un enriquecimiento mínimo del uranio. Como regla, excepto que se tengan al menos 10 plantas electronucleares, no se justifican los enormes costos que requieren la producción de combustible nuclear por lo cual, excepto países: EE. UU., Rusia, China, Holanda, el Reino Unido, Alemania, Canadá, Australia  Francia, Brasil y Japón que lo producen con fines comerciales, el resto lo importan.  


Lo acordado autoriza a Irán a continuar enriqueciendo uranio hasta alrededor de un 5 por ciento, a la vez que permitirá a la OIEA la fiscalización de su programa nuclear, incluyendo las minas e instalaciones de centrifugado. En los próximos seis meses Irán se abstendrá de abrir nuevas capacidades para el enriquecimiento, período en el cual detendrá los trabajos en el reactor de agua pesada (productor de plutonio) instalado en la ciudad de Arak y reconvertirá el 20 por ciento de sus existencias de uranio enriquecido hasta llevarlas a rangos de alrededor del 5 por ciento.

 

A cambio, Irán tendrá acceso inmediato a 4 200 de los  100,000 millones congelados en bancos occidentales y comenzará su reinserción en los circuitos financieros internacionales hasta lograr un status de normalidad.

 

No obstante, entre lo más importante figura el precedente creado. Una vez que ningún país del Medio Oriente posea capacidades nucleares ni tecnología industrial precursora, deja sin argumentos a Israel y abre el camino para la creación de una zona libre de armas nucleares en el Levante.

 

En algo más de un mes Hassan Rohaní, cambio la historia y permutó los papeles: Irán dejó de ser villano mientras a Israel se le acabó el papel de víctima. Se trata de mudar la piel sin dañar el esqueleto. Allá nos vemos.

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