miércoles, 14 noviembre 2018, 06:24
Martes, 19 Noviembre 2013 06:12

«Disidentes»: Su dinerito de la USAID

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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La historia de los entrenamientos en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana no es nada nueva. En la foto: el exjefe de la SINA, James Cason, en el centro Lincoln, lugar creado en esa Oficina para el entrenamiento de los mercenarios en el uso de las redes sociales. La historia de los entrenamientos en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana no es nada nueva. En la foto: el exjefe de la SINA, James Cason, en el centro Lincoln, lugar creado en esa Oficina para el entrenamiento de los mercenarios en el uso de las redes sociales.

A las profusas relaciones maritales entre la USAID y «disidentes» cubanos, se suma ahora la revelación de incómodos temas abordados por la primera sobre los segundos.

Los remitieron desde Washington a su Oficina de Intereses en La Habana (SINA) en respuesta a la solicitud de fondos para entrenar a quienes trabajan para ellos en la isla.

Según El Nuevo Herald, quienes manejaron esos escritos no los clasificaron como “secretos”, aún cuando referían misiones que el gobierno de Obama encomienda a sus agentes “para derribar al régimen comunista”.

Agregó que cuando la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), usó por error una línea no codificada para enviarlos a sus diplomáticos en La Habana, autores de los documentos “no podían creerlo.”

Según el Herald, se trata de un programa sumamente detallado para entrenar durante los próximos tres años a líderes emergentes de los sectores no gubernamentales de Cuba.

Interesante lógica, la de asumir implícitamente que esa persistente subversión contra La Habana representa un hecho natural de su comportamiento hacia la nación caribeña.

A mediados de marzo de 1960, Washington avaló el denominado “Programa de Operaciones Encubiertas contra Cuba”, pero su mandatario de entonces, Dwight Eisenhower, solicitó que sus manos no se viesen mezcladas en ello. Quedaba un ripio de pudor.

Hasta 1992 guardaron en secreto la siembra de sus “disidentes” en la isla, pero luego que suscribieron la titulada ley Torricelli, empezaron a comprar gente dispuesta a venderse.

En 1996 sacaron la famosa Helms-Burton, que en su sección 109 autoriza al jefe de la Casa Blanca a prestar asistencia a los enemigos de Cuba dentro y fuera de esta.

A continuación, y hasta el presente, esa larga historia de intrigas en lugar de mejorar se ahonda, como demuestran el recrudecimiento del bloqueo y su permanente afición a actuar sucio.

Su más reciente dardo: los descubiertos mensajes de la USAID a la Oficina de Intereses de Washington en La Habana donde, según ellos por error, hablan de cómo proseguir su tradicional complot.

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Comentarios  

 
#2 Tide 19-11-2013 23:29
Esto nos demuestra una vez más y ya por años, que del gobierno de Estados Unidos no podemos esperar nada bueno. Pararían sus agresiones a Cuba solamente cuando puedan lograr el fin de la revolución, así que "la cosa" va para largo.
 
 
#1 JHA 19-11-2013 12:10
El diablo los cria y despues los junta
 

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