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Viernes, 25 Octubre 2013 14:46

Domus Magicvs, de Jesús Lara Sotelo

Escrito por  Jorge Rivas Rodríguez, para Cubasí

“Para  todo el que tenga el Domus Magicvs poseerá un libro que, a la diestra y a la siniestra, muestra los dioses y demonios que sostienen la creación de Lara”; así afirmó la poetisa, ensayista y crítica literaria, Lina de Feria, durante una conferencia de prensa previa a la presentación del poemario Domos Magicvs y la exposición de pinturas Yo también sueño con serpientes, de Jesús Lara Sotelo, inaugurada unos días después en ese mismo sitio, es decir, el Salón de los embajadores del Hotel Habana Libre.


En el encuentro, que igualmente contó con la presencia de otras destacadas personalidades de las letras y las artes plásticas, el destacado poeta, ensayista, crítico, traductor, e investigador literario cubano; doctor en Ciencias Filológicas, Virgilio López Lemus, dijo: “No intento decir que Lara sea sólo un pintor original o un poeta de verso hirsuto, libre y ancho, sino que en él habita el legítimo sentido del creador, que sabe definir (si definición necesitase) a la poesía como un estado cósmico de gracia, expresión múltiple de la materia y de la energía. De modo que el hecho poético va más allá de un género literario, y cada obra de creación, sobre todo estética, implica un grano de poesía, capaz de, martianamente dicho, sazonar un siglo. Sin poesía no hay obra de arte, ni en un cuadro, arte pictórico, ni en un poema, arte de la palabra.  


El libro, publicado por Ediciones Extramuro (110 páginas, 2013), de la capital, fue ilustrado con dibujos del también pintor, grabador, escultor, ceramista, fotógrafo y videasta, cuyo quehacer artístico se caracteriza por una marcada recurrencia dentro del ámbito cultural de la isla, en tanto su obra posee resonancia en otros países de Iberoamérica, Rusia, y Estados Unidos.  


Se trata de un poemario sobre la existencia humana, con sus conflictos, alegrías, penas y desconciertos expresados desde la altura de un período ubicado entre dos milenios, marcado por las guerras, las pérdidas de valores, el odio y la declinación del amor como sentimiento que mueve el sentido de la vida. Sin embargo, en Domus Magicvs hay aliento, esperanza, fe. El autor nos peruade, en última instancia, sobre la idea de que no todo está perdido, de que hace falta “más amor que música, despertando entre las solarizaciones más íntimas”.


“Porque para él ‘no hay vano trigal’ y ‘hay dolores inconmovibles’. Formado con lecturas de alto valor estilístico oímos el fluir de sus concepciones sobre el mundo que hilando amplitudes de miradas  tienen un resultado de poemas particulares y retablos de nuevas estructuras. Así de ese modo se convierte el corpus de la esencia poética de Lara en un breviario de la más pura humanidad”, apuntó Lina de Feria.


Como ya apunté al referirme a su libro sobre Aforismos, en Domus Magicvs Lara igualmente se vale de sus múltiples experiencias cognoscitivas para, desde las extraordinarias posibilidades comunicativas a través del arte que le asisten, establecer un trascendente diálogo entre expresión y construcción ideo-estética, del cual, vale reiterarlo, surgen todas sus realizaciones artísticas, que  fluyen desde las esencias del hombre y la naturaleza como misterios cósmicos.


Sus líricas composiciones, a través de las palabras o con las diferentes técnicas de las bellas artes, van “de un extremo a otro del espectro, como rosa o pénsil, para que el lector decida por sí mismo su elección, sin dejar nada o casi nada a la frivolidad, pero sí muy seguro de la importancia del azar en su lezamiana concurrencia”; apunta el poeta, narrador, ensayista y crítico literario, César López, Premio Nacional de Literatura 1999, en las palabras —a modo de prólogo— introductorias de Domus Magicvs.


López enfatiza, además, que “la totalidad del libro permite su recorrido en el compromiso y riesgo de aceptar o rechazar, mas siempre con la certeza del disfrute del conocimiento de una obra que asume multiplicidad de fuentes y orígenes. Su paso hermoso y seguro por la línea y el color”.


Y seguidamente subraya: “Los rostros que estuvieron en el lienzo, la cartulina, la madera, el metal, la escultura blanda y la cerámica brillante, todo aquello quedó allí para pasar aquí al verso, donde el fuego palpita en el ocaso del misterio”.


En tal sentido, López Lemus recalca que “Lara ofrece a la construcción poética una dimensión distinta, pero no alejado de su cosmovisión homocéntrica, en la que hace ver al ser humano dentro del paisaje, sea este un dibujo completamente figurativo, o una explosión vital de colorido entre tropical y ancestral, o un poema de discusión ontológica o hasta escatológica. El hombre y la mujer de pie y de las manos, o incluso más allá de la lección que los enuncia como hermanos, como prójimos, aparecen en su poesía como integrantes de la polis, lo que implica a la vez una interpretación social del mundo, pasada por algunos filósofos, pero que apoya a Lara para buscar su poética, aquella que pueda agrupar, también por medio de la palabra, todas las expresiones que desarrolla con fuerza creativa.”


Y es que Lara se impone, con su obra toda, en diferentes escenarios de la cultura cubana. Convincente y seguro se entrega al arte de pintar o de escribir con los ojos muy abiertos, sin miedo a indagar en los grandes misterios de la vida, enigmas estrechamente vinculados a la historia individual y colectiva de todos los que vivimos en este archipiélago. Isla de incógnitas, de paradojas, de esperanzas e infortunios, de  luces y sombras, de amenazas y colores, de furias y glorias, de penas y amores… Isla que muchos habitan, los más débiles, con pesar y miedo…; como apunté en mi valoración crítica sobre Mitología del Extremo (Aforismos escogidos).


En otras palabras a modo de presentación del poemario, igualmente publicadas en Domus Magicvs, su editora, Dulce María Sotolongo Carrington, destaca que en esta obra lírica “el español se robustece. Toma la energía de tiempos arcaicos, algunas de las mal llamadas “malas palabras” recuperan su inocencia original cuando la poesía salvaba al hombre de la indecencia. El sustantivo precisa del adjetivo, no para arrugarlo —parodiando a Carpentier— , sino para expandir la imagen, multiplicarla, darle esa tonalidad como solo pueden hacer los pintores”.


Con más razón que locura, y en ocasiones con más locura que razón, en cada una de sus creaciones iconográficas o literarias este extraordinario artífice extiende su mirada hacia el universo, para preguntar por él mismo, y por nosotros… Ahí está la grandeza de toda su obra.

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Modificado por última vez en Lunes, 28 Octubre 2013 14:58

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