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Lunes, 16 Septiembre 2013 06:15

Policía de Miami-Beach: “Wanted” (se busca)

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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Cada día aumentan las críticas contra la Policía de Miami Beach que es acusada de uso de fuerza excesiva. Cada día aumentan las críticas contra la Policía de Miami Beach que es acusada de uso de fuerza excesiva.

En la titulada Ciudad del Sol, Miami, acaban de proponer desesperadas medidas oficiales para tratar de aminorar la violencia que la va convirtiendo en una fiera vestida de seda.

Algunos portavoces admiten sin rodeos que las disposiciones en estudio marchan dirigidas a evitar que su ambiente cada vez más brusco afecte los intereses del multimillonario negocio del turismo.

Una de las instituciones más cuestionadas al respecto es su Departamento de Policía, debido a los múltiples asesinatos y atropellos cometidos por sus agentes.

Hace algunos días un columnista de El Nuevo Herald, Daniel Shoer Roth, sintetizó en un titular la situación de la localidad donde reside:   “Miami inepta y deshonesta”.

Según Shoer, la cultura  de esos agentes de policía “imita a los pistoleros del Salvaje Oeste” y en ocasiones “infringen las leyes que prometieron salvaguardar”.

Otros analistas subrayaron que en años recientes el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha hecho ya dos investigaciones a esos uniformados “por su descomunal empleo de la fuerza”.

Sin embargo, resulta interesante observar la abierta defensa que existe en esa urbe floridana respecto a sus polémicos agentes.

Este domingo el aparato represivo, a través de la Policía de Miami Beach, anunció que solicitará se hagan auditorias de su política y se implemente un panel ciudadano de revisión.

Una periodista de El Nuevo Herald, Christina Veiga, argumentó que el propósito de tales pasos es poner fin a la mala reputación que, dicen, se han ganado “de forma injusta” sus agentes”.

Hace unos 30 días, recordó la misma Veiga, un joven artista colombiano murió a manos de un policía que le disparó con su pistola Taser al descubrirlo pintando una pared.

Asimismo, y como parte de ese funesto inventario, un detective golpeó a una modelo ebria y también a una persona que pasaba por el lugar y trató de evitar la paliza.

Otro uniformado apaleó a dos hombres gay en un parque y debido a las acusaciones fue dejado fuera de la policía, pero más tarde recuperó su puesto.

En mayo de 2011 agentes hicieron 116 disparos contra un chofer pasado de tragos, hasta matarlo en medio de una calle, y luego confiscaron cámaras de testigos que filmaron la lluvia de balas.

Entre los señalamientos difundidos por la prensa se encuentra el caso de un policía que prestó su auto patrulla a un traficante de drogas, o de otro que abandonó la escena de un choque por su estado de embriaguez y manejar así en dirección contraria.

Ante esa incómoda muestra de acusaciones, la alcaldesa de Miami-Beach, Matti Herrera Bower, se atrevió a declarar que los culpables no eran sus policías, sino los medios de difusión masiva.

Parte de los problemas –aseveró-, es que los medios de comunicación se mantienen informando una y otra vez sobre estos temas,  en vez de “dejarlos en el pasado”.

A esa tesis se unió el administrador de la ciudad, James Morales, quien afirmó que Miami Beach es una noticia atractiva y, por lo tanto, ellos usualmente “van a escribir lo negativo”.

Como se anunció, en esa ciudad hay un proyecto dirigido a aplacar el conocido ambiente anti-policía que, al igual que en el resto del suelo nacional, prevalece allí.

No obstante, la jefatura gubernamental del territorio guardó silencio ante la idea de instaurar un panel ciudadano de revisión y determinó  trasladar la propuesta a un comité local para su examen y discusión sin fecha límite.

Dados sus abundantes antecedentes delictivos, la policía de Miami-Beach conserva un raro privilegio histórico de su Oeste Salvaje: el aviso Wanted (se busca).

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