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Miércoles, 11 Septiembre 2013 02:38

Sembrar la semilla del repentismo

Escrito por  Elizabeth López Corzo/Cubasí
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Quienes hayan presenciado un duelo de infantes repentistas coincidirán en que es todo un espectáculo, incluso para los que no son amantes de la tradición campesina porque estos pequeños, que a veces no pasan de ocho años, hacen gala de un vocabulario amplísimo...



Sembrar, regar, cuidar, recoger frutos… un camino que puede ser largo, pero gratificante si se recorre con amor y poesía. Eso bien lo saben los músicos y cantores cubanos del Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado (CIDVI), quienes, por 13 años han mantenido viva la tradición repentista en la Isla.

 

Quienes hayan presenciado un duelo de infantes repentistas coincidirán en que es todo un espectáculo, incluso para los que no son amantes de la tradición campesina porque estos pequeños, que a veces no pasan de ocho años, hacen gala de un vocabulario amplísimo y habilidades impresionantes para salir al paso de su contrincante.

 

Para celebrar este aniversario- que en su caso, nada tiene de la suerte- los poetas decimistas cubanos han organizado un encuentro con los jóvenes que, siendo niños, cursaron talleres en dicho centro y dedicarán el evento a los Cinco Héroes.

 

El CIDVI cuenta actualmente con 106 talleres infantiles de décima y repentismo en todo el país, y en estos años ha graduado aproximadamente mil 200 niños.

 

Unos 50 jóvenes de todo el país confrontarán, este mes, experiencias y maneras de desarrollar este arte, con el punto común del repentismo y la tradición.

 

Estos muchachos egresados de los talleres del centro son hoy médicos, trovadores, raperos, actores…, comenta Luis Paz “Papillo”, director de la institución. Con él conversamos:

 

Antes de que existiera el CIDVI, ¿cuál era la situación de la décima y el repentismo en cuanto a promoción y desarrollo en Cuba?

 

Antes de la existencia del centro la trasmisión de la tradición decimista se llevaba a cabo a través de fiestas familiares, guateques, reuniones de amigos, con el simple objetivo de juntarse y pasarla bien. Con la aparición de formas de esparcimiento como el cine, el desarrollo de los medios, la televisión, las discotecas, el surgimiento de formas musicales y artísticas… estos espacios que tenía la décima se fueron reduciendo pues ya no eran la única forma de entretenimiento en el campo.

 

De esta forma también fue en picada la posibilidad de que estas manifestaciones llegaran a las nuevas generaciones.

 

¿Cuánto ha aportado entonces el trabajo del Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado?

 

Con los talleres que convoca el centro podemos llegar directamente a los niños, que son los menos “contaminados” de esta avalancha de nuevas formas de esparcimiento. Una vez que llegamos a ellos en esta etapa, logramos sembrar la semilla de la décima y el repentismo, que pueden incluir estrofas de difícil manejo, pero que enamoran mucho.

 

Cuando estos niños llegan a la adolescencia, los perdemos de vista porque, con el rigor de la escuela, no tienen el mismo tiempo para dedicarse a este arte, pero cuando reaparecen es porque sienten el llamado de lo que sembramos en su infancia. Estos son los jóvenes que tenemos hoy y que cantan unas tonadas maravillosas.

 

Imagino que cuando el centro surgió uno de los objetivos era rescatar el público interesado en el repentismo. ¿Cómo es este público que sigue a los niños repentistas?

 

El público del repentismo siempre ha existido, en su mayoría eran adultos y ancianos porque es la etapa de la vida en que se siente  la nostalgia, el llamado de lo que es verdaderamente de uno. Actualmente ese público adulto sigue siendo fundamental.

 

Ahora, qué sucede con los niños. Ellos son un imán y tienen tres círculos de atracción fundamentales: la familia, los amigos del barrio y los compañeros de escuela.

 

Cuando un pequeño recibe el aplauso de un teatro completo, es porque tiene un gran potencial y quienes están cerca de ellos comienzan a interesarse entonces por seguirlos, por hacer lo mismo.

 

Yo viví eso con mi hija, ella estaba en uno de los talleres del centro y la demanda de sus compañeritos de aula fue tanta que tuvimos que abrir un taller en la escuela.

 

¿Cuáles son los planes discográficos del Centro Iberoamericano de la Décima?

 

Estuvimos involucrados con la UNICEF en el proyecto “Rimando por mis derechos”, en el que los niños cantaban a tempo de décima sus derechos universales. Además está por salir un DVD de Producciones Colibrí que muestra el trabajo en los talleres; así como el disco de Bis Music “Ortodecimante”, inspirado en un libro del poeta tunero Guillermo Castillo.

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