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Lunes, 02 Septiembre 2013 16:05

EN LIBRERÍAS: Carne de Perro

Escrito por  Yuris Nórido/ CubaSí
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Estos cuentos de Pedro Juan Gutiérrez nos ponen delante una realidad que sabemos que existe, pero que a veces no queremos ver...

 

Pedro Juan Gutiérrez se ha hecho famoso en medio mundo con sus historias realistas hasta las últimas consecuencias; "realismo sucio" le dicen a su estilo de narrar. Lo cierto es que el escritor no nos ahorra perlas de la más dura y escabrosa cotidianidad. El mundo, ya lo sabemos, son sus matices. Hay un mundo luminoso y diáfano, hay otro oscuro y húmedo. Y los dos son el mundo. A Pedro Juan Gutiérrez lo inspira el segundo, lo que no significa necesariamente que sea un hombre morboso. Pero está claro que en los márgenes, en el "submundo", hay filones muy interesantes para la literatura, conflictos bien peculiares, atmósferas para recrear. Pedro Juan Gutiérrez nos pone delante una realidad que sabemos que existe, pero que a veces no queremos ver. E incluyo a sus lectores habituales lejos de los márgenes porque es bastante difícil que muchos de los personajes de sus narraciones lean un libro. Sus existencias tienen derroteros mucho menos amables.


Ediciones UNIÓN ha publicado un grupo de sus cuentos: Carne de Perro. Son cuentos, pero en su conjunto podrían ser también una novela fragmentada. Más allá del cambio de escenario, al final son episodios de un mismo devenir. El narrador-personaje que los cuenta, en primerísima e implicada persona, se nos antoja alter ego del autor. El contexto es el de buena parte de la producción literaria de Gutiérrez: una Habana marcada por la crisis, la lucha por sobrevivir. El estilo es directo, libre de volutas, un poco desvergonzado. Muy al estilo de cierta literatura norteamericana, aquí no ocurre nada extraordinario. Todo fluye con una tranquilidad pasmosa, incluso los pasajes más sórdidos o descarnados. La tensión es interna, tiene que ver con el imperio de las circunstancias. Uno es testigo de situaciones límites, pero son bombas que no llegan a explotar. La vida sigue. Cuentos como estos, pletóricos de malas palabras, violencia y sexo, le han dado fama al autor. Algunos se asombran, sin pensar lo cerca que están de los protagonistas.

 

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EL MUNDO ES MUY PELIGROSO (fragmento)


Me encontraba con aquel borrachito miserable casi todos los días. Vagaba cerca de la playa y era un despojo humano. Apenas un esqueleto revestido de pellejo, sin carne y sin músculos. Con un short, una camiseta y unas chancletas. Todo cochambroso. Jamás lo vi sobrio y limpio.


Hoy era peor. El tipo estaba tirado sobre la arena, a un costado de una cafetería abandonada. La mano derecha la tenía destrozada y sangrante. Se veían pedazos de huesos y tendones, y trozos de pellejo colgando. Estaba inconsciente y dos perros callejeros y sarnosos hociqueaban y lamían la herida.


Me asqueé al ver aquello. Apenas amanecía. Yo quería atarrayar unas sardinas en la orilla y después pescar, antes que el sol calentara. Tenía mis dos cañas, con buenos sedales de cincuenta kilos. Una exageración para pescar en la orilla, pero es preferible que sobre y que no falte.


Me acerqué y traté de reanimarlo con unos galletazos por la cara. Los perros gruñeron y me enseñaron los dientes. Los azoré a patadas. Dos perros perdedores no tienen derecho ni a ladrar. El tipo abrió un poco los ojos. Los tenía enrojecidos. Le pregunté qué le había pasado pero no pudo contestar. Me joden mucho los contratiempos y las interferencias, pero no me quedó más remedio. Lo ayudé a pararse y lo arrastré hasta la avenida. Paré un carro y fuimos al policlínico. Había un médico y dos enfermeras de guardia. Dormitaban, y se molestaron por mi interrupción, con el borrachito a cuestas. Lo curaron un poco y dijeron que eran mordidas de rata.


El tipo estaba semiinconsciente y no regresaba a la realidad. El médico quería que yo firmara un papel como responsable del herido.


—Tengo que remitirlo a un hospital de La Habana, para una cirugía reconstructiva.


—¿Y qué?


—Usted fue el que lo trajo. Tiene que seguir con él para el hospital. Déme su carnet de identidad y firme aquí.


—Ni te doy carné de identidad, ni firmo ningún papel. Y te vas a casa del carajo a meterle el pie a otro. A mí no.


TÍTULO: Carne de Perro
AUTOR: Pedro Juan Gutiérrez
GÉNERO: Cuento
EDITORIAL: Ediciones UNIÓN
COLECCIÓN: Contemporáneos
AÑO: 2012
PRECIO: 8.00 pesos

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