martes, 19 junio 2018, 10:59
Martes, 24 Septiembre 2013 06:19

«Está bien, mi hermano, vivimos en el país de la siguaraya»

Escrito por  Giusette León García / Cubasí
Valora este artículo
(46 votos)
Shangó, deidad afrocubana a quien se le atribuye ser el dueño de la siguaraya Shangó, deidad afrocubana a quien se le atribuye ser el dueño de la siguaraya

La frasecita está cargada de malas intenciones, mejor dicho, se le ha cargado de ellas por quienes no soportan la idea de que, efectivamente y contra vientos y mareas en esta isla, ya lo cantaba el Beny, crece la siguaraya.


Y a mucha honra, yo también. Lo digo después de pensar un poco sobre la frase que escuché gritar de una punta a otra del tablero de dominó de mi cuadra, y no porque mi carismático vecino se haya pegado con el doble nueve, sino como síntoma de cansancio, más que de acatamiento, en una discusión infértil sobre «las cosas de Cuba».

La frasecita está cargada de malas intenciones, mejor dicho, se le ha cargado de ellas por quienes no soportan la idea de que, efectivamente y contra vientos y mareas en esta isla, ya lo cantaba el Beny, crece la siguaraya. Sostengo que, fuera predisposiciones y complejos, en justa lid, eso de ser «el país de la siguaraya» es mucho más un elogio que un agravio.

Primero, vale reconocer que sí, tenemos problemas, ufff, miles de ellos, hay burocratismo, corrupción, indisciplina social, carencias económicas, todo eso y otros talones tiene este Aquiles, pero ninguno ha bastado para impedirnos hacer lo que nos da la gana con nuestro destino y nuestra suerte; en buen cubano, esto no hay quien lo tumbe, y vaya que han gastado dólares americanos para intentarlo.

La canción que inmortalizó Benny Moré lo dice muy clarito: «esa mata tiene poder», y es que si le damos para atrás al asunto, encontramos que en los cultos afrocubanos se considera que esta planta es de Shangó, la deidad del trueno que se ha sincretizado popularmente con la Santa Bárbara católica.

En las religiones afrocubanas la siguaraya sirve para abrir los caminos y trae bendiciones y suerte, pero no deja pasar al enemigo, decisión muy cubana: al enemigo, ni un tantico así, pero para los amigos, «para los que nos quieren bien y comparten nuestros deseos, intereses y proyectos, dice Shangó que este palo sagrado de siguaraya va a traer todo el iré del mundo», me explicó un negro santero, palero y licenciado en economía que, obviamente, vive en esta bella tierra de la siguaraya.

Según me cuenta, es el primer palo que después de saludar a los cuatro vientos, saludan los mayomberos en el monte, y se le llama «abre camino», «tapa camino» y «rompe camino», «precisamente porque abre el camino de quien está haciendo la invocación y el rezo, pero lo tapa para que el enemigo no pueda interponerse en él y además, cierra el camino de quien pretenda hacer daño».

No lo niego, este es el país de la siguaraya porque aprueban tales licencias y luego la ONAT del municipio te dice que no las están dando, porque el bodeguero se queda con los 20 centavos de vuelto, pues simplemente no tiene cambio, porque, porque, porque…, pero lo que mi pobre vecino trataba de explicar sin que su exaltado partner le diera un chance, es que también lo es por muchas contradicciones con las que Shangó bendice esta isla.

Por ejemplo, mi mejor amiga no quiere parir y como ella muchas cubanas, casi todo el mundo dice que porque «la cosa está muy mala», sin embargo, la cosa estaba peor para mi abuela que parió siete en una casa de tabla y guano, lavando para la calle y fingiendo que a mi abuelo le gustaba más que todo la harina con boniato. Ah, pero mi abuela no quería ser máster, ni especialista en derecho civil, ni podía querer, por supuesto, ni sabía que existía algo llamado DIU, ni consulta de planificación familiar, y mucho menos píldoras anticonceptivas, mi abuela tenía menos cultura que dinero. Mi mejor amiga y la mayoría de las mujeres cubanas sabemos que podemos y queremos hacer muchas y grandes cosas con nuestras vidas antes de dedicarnos a la obra mayor que son los hijos. Cosas del país de la siguaraya: mujeres del tercer mundo con sueños posibles.

Un querido amigo norteamericano no salía de su asombro cuando nos visitó después del nacimiento de nuestra primera hija y se encontró con la enfermera del consultorio del Médico de la Familia en casa que, como todos los días, estaba allí para curarme la herida de la cesárea. Preguntó cómo podíamos pagar aquel lujoso servicio y casi cae en shock cuando mi esposo le respondió con toda naturalidad: «es gratis, no lo pagamos, ni eso, ni los análisis, ultrasonidos de genética y obstétricos, suplementos de vitaminas prenatales, seguimiento con especialistas de diversas áreas durante el embarazo, tampoco las vacunas contra varias enfermedades que recibe el bebé en los primeros años de vida, las consultas de niño sano, todo eso forma parte del Programa Materno Infantil», algo que parecía de otro planeta a los ojos de aquel amigo, quien inmediatamente sumó el costo de todo eso a mi salario que no alcanza y dijo: eres rica. De repente estábamos todos enredados en la madeja increíble del país de la siguaraya.

Y así las cosas, cambio el tono, pero me sumo a mis vecinos: este es el país de la siguaraya, y le pido a Shangó que nunca deje de serlo, para que los cubanos y cubanas no renunciemos a la habilidad de resistir hasta pegarnos con el doble nueve y palo de siguaraya en mano abrir, tapar o romper, ya sabe usted cuáles caminos.

Visto 6930 veces

Comentarios  

 
#8 la loba 01-10-2013 15:20
estoy muy de acuerdo con el comentario de robert hay cosas mas duras que hay que tratar de quitar y hay que estar como shango con el hacha en la mano y guerreando
 
 
#7 cubano-cubano 25-09-2013 06:09
Creo que la frase anda por alli porque generalmente hacemos lo que nos venga en gana y luego criticamos al vecino, siempre vemos la paja en ojo ajeno, y como nos ponemos cuando nos dañan o incomodan, y simpre es de aqui para alla, pero soy de los que tiene confianza, mucha confianza en que el orden total no demore mucho, estabamos hace algun tiempo en un punto, que solo falto hacer una vivienda dentro del estadio latinoamericano .
 
 
#6 Robert 24-09-2013 16:39
Se destapó la siguaraya falsa caballero. No la de Shangó.
Jorge, compadre esa canción es cubana y la cantaba el número uno el Benny. ¡qué pasa socio no conoces nuestra música!
 
 
#5 Barbara 24-09-2013 15:40
Bravo!!! querida. Disfruté mucho este trabajo, escrito con frescura y madurez.
Esa es la Giusette que conozco y que, creo, me crucé con ella hoy por la calle del Medio de nuestra ciudad.
Un abrazo!
 
 
#4 Chago 24-09-2013 15:09
Cuando decimos, que vivimos en el país de la siguaraya, esta expresión no es casual, nos manifestamos así cuando las cosas están mal y nadie le da importancia, por ej. En este país la s personas tiran agua de la limpieza cualquier día de la semana y a cualquier hora, cuando esto solo se puede hacer los Sábado de 9 a 11am y no pasa nada ni multa ni reclamo, los escombro se botan en las equina de las calle, como si estas fueran basurero y no pasa nada, cualquiera corta un árbol y no pasa nada y como esto puedo citar muchos ejemplos, hasta cuando la indolencia y la falta de aplicar multas severas, que se sientan para que esto no suceda, por que si la cuantía de la multa es menor, que pagar un transporte para botar los escombro, seguirán botándolo en la vía y es por lo que al ver esto, decimos que es el país de la siguaraya
 
 
#3 Robert 24-09-2013 12:56
Muy bonita su crónica.
Pero Shangó también tiene hacha y es un guerrero vestido de rojo, y aunque sincretizado, no es la Santa Bárbara. Hay que coger el hacha y tumbar la otra siguaraya, la falsa, la que no debemos dejar crecer para bien de la sociedad, la que “sin permiso se pue tumba”.
 
 
#2 Jorge Serra 24-09-2013 12:52
Hola, pero esa cancion de la siguaraya, no la cantaba Oscar de Leon, el musico Venezolano , el de la fundacion sonrisa, para ayudar a pacientes con paladar hendido y labio leporino. Saludos
 
 
#1 Chago 24-09-2013 09:51
Paradójicamente en mi caso, cuando afirmo que este es el país de la siguaraya, es porque compramos materiales de la construcción y buscamos un transporte para trasladarlo para la casa, en cambio los desechos sólidos de la construcción, los botamos en la esquina de la casa, bien cerca del alcantarillado para que se obstruya así de fácil y para completar luego lo recogen con la pala mecánica y destrozan las aceras, muros y paredes del lugar y no pasa nada, no seria mejor crear un área en los municipios para estos desechos y como esto, puedo mencionar muchos casos que nos hacen ser el país de la otra siguaraya
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar