martes, 20 agosto 2019, 22:44
Viernes, 02 Agosto 2013 07:48

Novela cubana: Pasarás por la tele…

Escrito por  Cinthya Cabrera Tejera, especial de Cubasi
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¿Quo vadis? Tal duda me asalta cada lunes, miércoles y viernes cuando camino por las Tierras de Fuego que ahora propone Cubavisión, el canal de la familia cubana.

La televisión en Cuba, como la sociedad misma, está inmersa en un proceso de readecuación. Es válido cuestionar y examinar diversos códigos del lenguaje audiovisual. Lo peligroso está en escoger el camino fácil de la imitación de los peores patrones.

 

Si bien los cubanos ven los culebrones de México y alimentan la piratería en los portales llenos de vendedores de discos, nunca esperan la misma calidad en cuanto a contenido, ni miden con la misma vara una producción importada que una de factura nacional. Las exigencias con respecto a estas últimas son mucho mayores.

 

Lo que llamábamos telenovelas hasta hace poco, parece estar perdido en un laberinto de paradigmas, pese a los intentos de rescate. Los realizadores argumentan conceptos socorridos en extremo para decir que no se trata de una telenovela en un sentido estricto, es más bien una teleserie…Sucede que la mayoría del público cubano, a fuerza de costumbre, seguirá reconociendo al dramatizado emitido por Cubavisión, aproximadamente a las nueve de la noche y de lunes a sábado, como “la novela”.

 

Dejemos la clasificación y el etiquetado para las reuniones técnicas. Tales explicaciones no son la respuesta satisfactoria para unos televidentes cuya preocupación no se centra en si ven una telenovela, una teleserie o un teleteatro, sino en la calidad y capacidad del producto para satisfacer sus expectativas.

 

La gente ya no habla como antes de las novelas cubanas. La última producción que recuerdo haya generado un debate espontáneo en el público, fue Bajo el mismo sol, con Ketty de la Iglesia, Blanca Rosa Blanco y Daylenis Fuentes en los roles protagónicos.

 

A partir de entonces, los medios de comunicación lanzan artículos, comentarios, entrevistas y un poco les recuerdan a las personas la existencia de la producción nacional de turno.

 

El silencio y el nihilismo han ido ganando espacio, de manera paulatina, en un gran número de televidentes.“Pasarás por la tele sin saber que pasaste…”, escribiría José Ángel Buesa si le tocara describir la situación actual.

 

Ejemplos válidos de trascendencia hay, y no precisamente la siempre mencionada Tierra Brava. Todavía, cuando hablo con alguien sobre los dramatizados cubanos, sale a colación La cara oculta de la luna.

 

Tierras de Fuego

 

Me pareció acertado situar una telenovela en el campo cubano, si se toma en cuenta el contexto actual del país. La motivación de los jóvenes hacia la actividad agrícola y el lugar de la mujer son temáticas válidas, siempre que se apoyen sobre un guión inteligente, con historias creíbles y una caracterización certera de los personajes.

 

 tierras de fuego1
Carlos Luis González y Laura Moras, mientras ensayan una escena con Miguel Sosa, director de Tierras de fuego.

 

Pero Tierras de Fuego deja el sabor de un trabajo rápido, de una producción por encargo construida sobre el facilismo de estereotipos, “misterios” inocentes y pugnas de toda clase, las cuales –me arriesgo a predecir- concluirán felizmente: Rolando, de una forma u otra, se apartará de “su camino de maldad” y el trabajo en comunión de todos hará de Palmarito, asentamiento principal donde se desarrolla la trama, un lugar mejor.

 

Los conflictos aparentan ser demasiado densos y cuando el misterio de la historia es develado, nos damos cuenta de que, sencillamente, no es para tanto.

 

El pensamiento en las zonas campestres tiende a ser más conservador que en las ciudades, sin embargo, no es ni tan medieval ni tan romántico como para resolver todos los problemas (insisto, mucho menores de lo que los diálogos y la promoción prometen) con un duelo de machetes.

 

Según el gusto y los referentes de cada espectador, unos pueden ver a Palmarito como la Verona de Shakespeare, donde la identidad de casi todos los personajes se resume a Capuleto o Montesco. Para otros, es un pueblo salido de una película del oeste donde la rivalidad irreconciliable solo tiene salida a través de la violencia.

El problema no estriba en la sencillez de las historias, sino en la presentación de las mismas con demasiada espectacularidad en una producción donde se podría haber explotado mucho más el costumbrismo y el humor, en pos de atenuar un poco la “tensión” de las escenas, sin llegar al extremo de Santa María del Porvenir.

 

No puede esperarse que las personas se “enamoren” de la novela a partir del capítulo cincuenta, pues las dinámicas modernas le exigen a los productos televisivos –y de todos los medios de comunicación en general- enganchar desde el primer momento.

tierras de fuego2

Tampoco se trata de mostrar una visión positiva o negativa del campo cubano. Nada es totalmente blanco o negro. Si con Tierras de Fuego se pretende representar la cotidianidad, la vida rural como una opción válida, entonces más allá de dividir criterios en buenos o malos, es pertinente lograr una mezcla funcional de credibilidad y expectativa.

 

Otro aspecto básico para que una telenovela tenga una buena acogida, es conseguir la identificación del espectador con el producto comunicativo. Los resortes que mueven a los personajes en Tierras de Fuego pretenden conservar más el misterio de la historia que lograr esa relación clave de complicidad del televidente con al menos un personaje y una circunstancia determinada.

 



Una vieja discordia: ¿tradición versus novedad?

 

El público cubano y la mayoría de los latinoamericanos en general, son noveleros por excelencia, aunque productos audiovisuales como las teleseries ganen cada vez más adeptos y sean la joya comercial de las grandes corporaciones televisivas.

 

Vía memoria flash o discos quemados, en Cuba las personas se agencian para conseguir temporada tras temporada la serie de moda, mientras la televisión compite con el uso extendido del DVD.

 

La apuesta de los realizadores en el país toma los caminos de la teleserie, tratando de posicionar los dramatizados con ese formato en las parrillas de programación de los diferentes canales de alcance nacional. Así encontramos Tras la huella, de indiscutible popularidad y con más aceptación por parte del público cubano que los CSI de Las Vegas, Nueva York, Miami o cualquier otro lugar que se les ocurra de Estados Unidos. Los mayores recuerdan aquellas series cubanas que marcaron época, como El silencio ha tenido que ser y Julito el pescador.

 

Sin embargo, no creo que la solución para, si se quiere, ganarle la competencia al DVD, sea dejar de hacer telenovelas. Sería una lástima en un país con una tradición tan reconocida en las producciones de este tipo, cimentada a partir de un clásico como El derecho de nacer, primero radionovela y aún versionada para la televisión en diversas naciones latinoamericanas. Hay que seguir haciendo teleseries, pero no deben dejarse de lado las telenovelas.

 

Falta escuchar más. En tiempos de inteligencia colectiva es inútil pretender razones absolutas y determinantes. Los televidentes son la razón de ser de cada producción audiovisual, para ellos trabajan los guionistas, directores, actores… por tanto, el criterio del público viene a ser la médula de todo el trabajo.

 

Los esquemas de la comunicación masiva del siglo XX se han subvertido de una manera definitiva y ciertamente rápida durante la primera década del XXI. No se puede pretender seguir sumidos en una manera vertical de hacer televisión, ni concebir la retroalimentación como el proceso sucesivo al acto mismo de acogida de la propuesta. A estas alturas es vital asumir esa retroalimentación de forma simultánea al momento de la producción misma.

 

Sería útil tomar esas concepciones, esa nueva forma de hacer, de entender la producción de dramatizados como un lugar donde se mezclen los criterios de los realizadores con los del televidente en pos del éxito del proyecto.

 

De reconocer solo teóricamente que el público es lo más importante, se caería en el mismo vacío en el que terminó aquello de “el cliente siempre tiene la razón”. La clave es hacer sentir a quien está del otro lado de la pantalla que también forma parte de la realización del producto audiovisual en sí.

 

En muchas ocasiones, la preferencia de los cubanos con respecto a las teleseries está marcada por la falta de calidad de las últimas producciones nacionales. Aún se espera por una buena telenovela cubana, capaz de reunir a la familia entera frente al televisor cada lunes, miércoles y viernes alrededor de las nueve de la noche, y de paso, darle descanso al DVD.

Visto 7989 veces

Desde hace un buen tiempo los mecanismos de producción no pueden satisfacer tantas demandas. El resultado es que en pocas oportunidades la gente se pone de acuerdo a la hora de evaluar un producto.

En una época en que todo está cambiando, los cubanos seguimos reuniéndonos para ver la “novela” de la televisión. Algunos la adoran. Otros la detestan. Nadie puede ignorarla.

Comentarios  

 
#55 tanmy 21-05-2014 21:51
yo no la veo seguido y cuando me siento y la veo la entiendo a la perfeccion no se no me........le falta eso q noas gusta el enganche
 
 
#54 tanmy 21-05-2014 21:51
yo no la veo seguido y cuando me siento y la veo la entiendo a la perfeccion no se no me........le falta eso q noas gusta el enganche
 
 
#53 naty 15-12-2013 16:42
creo que ahora esta estancada pues no aparece algo nuevo deberia acabarse ya
 
 
#52 rosario paz 30-11-2013 15:55
Si yo supiera escribir hubiera hecho este artículo y lo único que le hubiera agregado es que es una falta de respeto a la inteligencia de los cubanos que se burlen en la televisión nacional de la realidad de nuestros campos.
Pero además me animé a escribir estas notas porque acabo de ver en el excelente programa Entre tú y yo como se alaba Tierras de fuego por parte de todo el mundo incluida una comentarista de cine, lo cual a mi entender es otra burla más.
Por último dos detalles; los campesinos cubanos más allá de los trabajos que pasan, que son muchos, son alegres y se divierten y los personajes de esta novela mantienen cara de desgracia todo el tiempo.
La presentación: ¿se han dado cuenta de la carga de violencia de esas imágenes?
Estoy de acuerdo además plenamente con el artículo
"Tierras de fuego": ¿Qué nos pasa?, de Lic. Lázaro Boza Boza, de la pùblicación digital Ecos de Mantua, este es el enlace:http://w ww.ecosdemantua .cu/titulares.p hp?Fecha=Julio% 20del%202013&ID =1179&l=e
 
 
#51 Samantha 29-11-2013 19:05
Cinthya
No cuestiono para nada tu artículo, de hecho responde a una mirada del asunto que es la tuya y que puede ser la que muchos compartan, ahora desde mi modesta opinión, debo de comentar que es de lo mejor que he visto en la televisión cubana en mis 28 años, una historia fresca, con sus tramas bien elaboradas, unas excelentes actuaciones de todo el elenco-siempre hay algún q otro actor q pudiera perfeccionarlo- pero de manera general celebro muchísimo al elenco y a su director.Es una novela que nos demuestra que sí tenemos actores talentosos y que no son los que salen generalmente en televisión. Lamentablemente no tenemos recursos para crear novelas a la altura de las Brasileñas- porque de las mexicanaas ni las menciono;produc ciones muy costosas pero el guión y la actuación para mi muy cuestinables-pe ro esta novela con pocos recusos ,los mínimos a mi me ha gustado mucho.Y menciono los recursos porque no influyen en la actuación, pero sí en las locaciones,en el vestuario, etc.
 
 
#50 richar 17-11-2013 13:36
Alguien dice en un comentario que nuestro vino es amargo.... jeje... por pensar así nos estamos dando una hartá de vinagre...!!! no importa que los actores y actrices sean feos y feas o no, pero sí que hagan bien su trabajo y que convenzan al público, algo tan sencillo y sublime y que no están haciendo. Entonces, seguimos tomando vinagre????
 
 
#49 richar 17-11-2013 13:12
No soy fan a las novelas, pero en mi casa las ven y no puedo evitar echarle un vistazo al televisor... Y de hecho, ya las novelas cubanas apenas las ven en casa. Han perdido mucho... Si las novelas extranjeras (en nuestro medio televisivo, las brasileñas) son culebrones, yo pregunto qué son las nuestras. Quizás unos buenos tabacos que no hay quien se los fume. No se trata del campesino bien vestido y que vive bien ni mucho menos, sino de la misma historia que cuenta la novela. No engancha al público, las actuaciones no son convincentes, muchas veces tratan de imitar otras series extranjeras como sucede con S.O.S academia, que ya no se sabe si se está viendo El internado o a Un paso adelante, es tan sutil y tan fuera de época..... Cuando seamos capaces de hacer un producto de calidad con ideas propias que no sugieran una mala imitación, las actuaciones no sean tan teatrales y sí más reales, entonces la familia volverá a disfrutar de las telenovelas cubnas.
 
 
#48 ariel 08-11-2013 11:40
buenisima la novela cubana
 
 
#47 miranda 23-10-2013 16:28
hola

soy yo de nuevo es que me falto hacer un comentario sobre s.o.s academia ,creo que es un serie bastante atractiva para disfrutar , aunque un poco misteriosa pero me gusta verla , desde que comenzo no me he perdido ni un capitulo al igual que la serie juvenil MUCHO RUIDO creo , me gustan tanto las dos que si la repiten 1000 veces , no me importa las veo.me encantan sus protagonistas pero la mas me agrada de todos en s.o.s es jani la roquera . y de mucho ruido todos me encantan.creo que deberían hacer una segunda temporada de MUCHO RUIDO y realizar un casting para misma en las provincias orientales, si pero hacerlo de verdad , porque si es como la ODISEA DEL HONOR que hicieron casting en guantánamo y al final solo escogieron personajes de pertenecían a la vida militar.bueno saludos para todos.
 
 
#46 miranda 23-10-2013 16:15
hola

soy una nata admiradora de esta telenovela
me encanta la trama que desata , y ademas de los excelentes actores que la protagonizan , como por ejemplo laura mora y kristel.
 

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