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Viernes, 12 Julio 2013 21:51

La prensa en Cuba se mueve ( + AUDIO)

Escrito por  Jorge Legañoa Alonso
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Acusada de inmovilismo, oficialista, lejana de la realidad del cubano, la prensa nacional vuelve al colimador de muchos en la víspera del congreso de la organización que agrupa a los profesionales del sector, la Unión de Periodistas de Cuba.



 Lo que debiera ser momento de recuento de los últimos años de trabajo y concertación de futuro, está siendo utilizado para abrir fuego –sin misericordia– contra los medios de comunicación masiva y sus hacedores.

 No pretendo tapar el sol con un dedo. Mucho se ha hablado de las problemáticas de los medios de comunicación masiva y de las articulaciones de este con “el poder”, pero no me enfoco ahora a allí. Me voy en esta ocasión al comentario que pulula: hueco, sin argumentos, tecnicista, pesimista en extremo, que habla del apocalipsis y propone poco.

 He rastreado en la web algunas palabras en la búsqueda de una oración. “Estás buscando un Kamikaze”, se sonríe alguien al enterarse en qué ando. Por ejemplo, una y otra vez criticamos a Granma, el órgano del Comité Central del Partido, pero jamás aparece en esos artículos una propuesta o al menos el enlace de un buen material escrito –a manera de sugerencia– para que sea publicado y ese diario “mejore” sus contenidos.

 La oración que busco en los “analistas profundos” es sencilla: “Quiero transformar el Granma de todo el pueblo”. Y acto seguido la propuesta nada mágica o burócrata y que muy bien vendría:

 “Lista de los ‘kamikazes’ que se proponen de voluntarios para llenar las redacciones del Yate.

 1.-Perenzejo Pérez.

2.-

3.-

4.-

 Y si la distancia o los compromisos fueran muchos, al menos saber que un ejército de gente quiere contribuir a cambiar el reflejo de nuestra Cuba en el periódico de mayor circulación del país.

 Me quito el sombrero todos los días ante los que “hacen”: periodistas, fotorreporteros, camarógrafos, personal de apoyo y directivos, que en las condiciones de una sociedad compleja que se ha transformado en los últimos años por la tozudez de un gobierno, el estadounidense, con su bloqueo a una Isla que no renuncia a crear aquí el Socialismo que nadie ha alcanzado en plenitud.

 Fui de los niños que han vivido las bondades de la salud y la educación, pero también las penurias de nuestro proyecto socialista, que subsistió al periodo especial gracias a los mil inventos de la familia; de los que miraba las pizzas con resquemor ante la posibilidad de un queso- condón derretido, los de las piernas medio arqueadas de tanto pedal en bicicleta, y que también vio menguar las páginas del diario que llegaba a casa o sus hojas asemejarse más a un papiro antiguo que al diario de la mañana, pero ese fue el periódico, el noticiero de la televisión y la radio a la que muchos se aferraron con la esperanza de que saldríamos adelante y aquí estamos.

 Es cierto, tenemos mucho que transformar, pero hablo de “tenemos” y me pregunto, ¿dónde están las otras manos? Mientras, anhelo que mi nombre –lo pongo como el primero en esa lista de los “kamikazes”– no sea el único entre los que están dispuestos, mañana mismo, a revolucionar todo en los medios de comunicación masiva en cualquier lugar de Cuba. Y si la cosa es de navegar, pues en el yate, cuál mejor que ese que trajo la sonrisa a este país.

Llega el 9no Congreso de la UPEC y no soy de los que les gusta hablar y punto, sino comprometerse, trabajar, proponer… Esa última cualidad que aprendí en Juventud Rebelde: Soñar, proponer e investigar. Ahí está el meollo del asunto.

 Mediaciones más, autorregulaciones menos, o si lo preferimos –para no andar de refinado y por las ramas– censuras o autocensuras, dejemos lo fútil y vanidoso de pretender una prensa químicamente pura –ya lo dijo Nicolás Guillén que no existe nada puro– y asumamos el reto de lidiar con lo que hoy nos lastra.

 Lo más importante es enfrentar junto al pueblo lo corrupto de la sociedad –caiga quien caiga– y comencemos a hacer periodismo con el corazón bien en la izquierda, la sangre roja y los oídos en la tierra.

Hace algunos días escuchaba al presidente Raúl referirse a todo cuanto lastra la sociedad. Me cuestiono, ¿acaso la prensa que hacemos no es el reflejo de la sociedad que tenemos? Se puede debatir mucho en torno a eso.

 No son pocas las regulaciones jurídicas que existen para el trabajo de la prensa, desde la propia Constitución hasta las reiteradas indicaciones partidistas. ¿Son suficientes? Quizás no, pero sí aisladas. ¿Qué ha pasado con esas normas? Algunos entes comprometidos con hacerlas cumplir, las ignoran olímpicamente. ¿No sucede lo mismo en una parte de la sociedad?

Una Ley de Prensa estoy seguro llegará, pero ahora mismo creo que no es lo fundamental. Fenómenos mil veces dichos siguen frenando la prensa que el pueblo está pidiendo y no es precisamente por la falta de una regulación jurídica, sino de cabezas duras –y también a veces huecas– que desde la comodidad de su aire acondicionado empapelan el mundo y no tienen los oídos cerca de los inquietos. La palabra de orden es SERVIR al pueblo. ¿Se olvidó ese concepto?

 Urge que el país entero gane en cultura de comunicación, no solo la prensa, sino dentro de las propias instituciones, el gobierno, el Estado. En la medida que todos los actores –no son pocos– sientan la necesidad de COMUNICAR algo, la sociedad se irá transformando y la prensa –en su concepto más amplio: escrita, radial, televisiva o los digitales– logrará parecerse más a su gente que a la utopía individual de país.

 Hace apenas unos días vi como un trabajo escrito por una bloguera –entiéndase los que escriben en una plataforma digital con una política editorial y visión muy personal– migraba de su plataforma a las páginas impresas de Granma. Según me contaron, los teléfonos no dejaron de sonar en todo el día pidiendo conocer a la muchacha valiente y a los que se unieron para defender sus derechos ante un conductor indolente.

 No es solo una campanada, llegó el momento de la verdadera y decisiva transformación de nuestros medios de comunicación masiva. Tengo fe en ello; viene caminando. Contrario a lo que algunos piensan la prensa se está moviendo y no es solo cuestión de congresos.


Tomado del Blog Crónicas de Cuba

 
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Comentarios  

 
#1 R.Betancourt 14-07-2013 11:11
Saludos a todos los periodistas en su próximo congreso. Me gusta el tema, difícil hacer un comentario porque significa quizás cuestionar el quehacer del periodismo desde dentro del mismo, aunque sea digital y por el poco espacio para hacer un comentario. Soy de los que piensa que la función del periodista debe adecuarse a los nuevos tiempos que se viven y en eso se ha quedado atrás.
Ya quedaron atrás los tiempos en que se dejaba de tocar un tema y casi nadie o buena parte de la gente no se enteraba. Porque el avance de la técnica no perdona. Sin dar mucho detalle quiero poner un ejemplo: el incendio del Servicentro de Trocha en Santiago de Cuba.
Hubo una versión oficial, generada en la provincia y luego comentada nacionalmente. Sucede que mucha gente tiene teléfonos celulares, y grabaron en vivo parte de lo que sucedió. Estas grabaciones luego circularon de mano en mano a la mayoría del que tiene computadora, y el que no la posee escuchó de boca del que la vió, lo que sucedió, y así supongo que se regó por buena parte del país. Hubo cierta contradicción entre la información que se público y lo que se vió en los videos. Puede parecer que no pasó nada, pero la prensa local creo no quedó muy bien parada con respecto a este acontecimiento.
Tenemos el caso de las deserciones de los deportistas en los últimos tiempos. Se ha tratado el tema con valentía en la prensa digital, particularmente en Cubasi, no sé si en el resto de la prensa, escrita, radial o televisiva se ha dicho algo. Hasta ahora lo único que he visto es la mención escueta de la deserción de Odrisamer Despaigne sacada a colación en una noticia del Granma.
Del caso de Dayron Robles nada se dice por los comentaristas deportivos de TV, radio y prensa escrita, sin embargo el caso anda de boca en boca por la calle.
Cuando me señalan que la prensa en Cuba solo puede publicar la noticia que le autorizan desde arriba, yo trato de responder, pero a veces me faltan argumentos. Y es que el periodista según mi modo de ver no solo debe mirar hacia arriba, hacia la jefatura de redacción y hacia la dirección, buscando que le digan que hacer, también debe mirar hacia abajo, hacia las inquietudes de la población, sobre lo que está circulando por la calle, información a veces distorsionada o manipulada, cuando está en manos del periodismo dar la versión veraz con inmediatez.
Estamos en una era en que la información se obtiene, sea por una vía u otra, esta Internet, las agencias transnacionales de información, que nos hacen caer en manos de la mentira y la tergiversación. Tenemos que evitar caer, no en la mentira, porque el periodismo cubano no informa mentiras, pero si a veces se comete lo que yo llamaría *eludir la verdad por omisión*
 

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