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Domingo, 12 Mayo 2013 07:58

Cuba: Regalos para las madres

Escrito por  Giusette León García / Cubasi
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En mi cuarto día de festejos como madre me hace feliz el maravilloso regalo de que mis hijos nacieran en Cuba, con raíces, pan, vacunas, playas, parques, maestros, alegría, esperanzas…

Cuando se acerca el segundo domingo de mayo, los comercios, las tiendas, los mercados, cada rinconcito que venda algo “regalable” se convierte en un hervidero. Rebajas, decoraciones, ferias, cuanto recurso aparezca se pone en función de esta fecha en la que todos pretendemos encontrar el mejor obsequio para la persona que nos entregó lo más preciado: la vida.

 

Flores, bien lindas, todo un ramo, parece una excelente opción. Perfumes, prendas, aquella cremita que hasta alivia el cansancio. Adornos, pues a las madres les gusta tener la casa linda y arreglada. Jabones, su champú preferido, maquillaje para que no envejezca nunca nuestra mami querida. Un cake, dulces o la invitación irrechazable al mejor restaurante posible. Todas tienen sabor de buenas ideas.

 

La creatividad y el ingenio se exprimen al máximo porque las madres lo merecen. Ningún dinero es mucho y ningún objeto es suficiente para congratular un amor que no tiene par ni límite, las palabras no alcanzan, las postales son pequeñas y un día, breve para expresarle a esos seres especiales lo que representan en nuestras vidas, para agradecerles hasta los regaños, para dejarles saber que lo hicieron bien, que a nuestros ojos son únicas en el mundo como la rosa de aquel principito que conocimos acurrucados en su regazo durante varias de esas noches en las que no queríamos dormir.

 

Es tan peculiar, tan irrepetible el sentimiento maternal que no se entiende completamente hasta que se vive, a veces luce absurdo, ciego y hasta asfixiante, pero es solo el espejismo de las diferencias generacionales, de la inexperiencia o del ímpetu inevitable de crecer, sin embargo, mientras todo eso transita por nuestras mentes de hijos, ellas, incansables, enteras, incondicionales, permanecen allí, amándonos, comprendiéndonos con sus inmensos corazones de madres.

 

Ser madre es un privilegio, es en sí mismo un regalo. Ahora que ya despierto cada mañana con un par de pequeñas sonrisas que nacieron de mí es que lo noto: ellos, nosotros, porque a esa condición nadie se escapa, los hijos, somos el regalo que cada madre quiere tener este y todos los días de su vida.

 

Hijos felices, plenos, lindos siempre son a la mirada maternal, pero sanos, fuertes, inteligentes, educados, capaces, son más que un obsequio, un premio. Verlos desandar cada etapa, disfrutarlos en una niñez con escuela, con salud, sin miedo, sin hambre, guiarlos en la polémica de la adolescencia con seguridad dentro y fuera de casa, acompañarlos en una juventud impetuosa, comprometida, con propósitos y con oportunidades, apoyarlos en una adultez útil, realizada, consciente, abrazar a los hijos de nuestros hijos un día y notar con orgullo que el ciclo recomienza… ay, no puedo imaginar un regalo más grande.

 

Hace poco se publicó un cable de la agencia EFE que comentaba un informe de la organización no gubernamental emplazada en Londres "Save the Children" que considera a Cuba el mejor país de América Latina para ser madre, precisamente teniendo en cuenta “factores como el bienestar, la salud, la educación y la situación económica de las madres, así como las tasas de mortalidad materna e infantil”.

 

Sin chovinismo, ni presunción, desde el alma, digo que es cierto, en mi trigésimo mayo como hija, agradezco que mi abuela nunca regresara a Tampa y escogiera esta patria para mi padre, que mi madre me pariera en esta isla de la siguaraya y en mi cuarto día de festejos como madre me hace feliz el maravilloso regalo de que mis hijos nacieran aquí, con raíces, pan, vacunas, playas, parques, maestros, alegría, esperanzas…

 

Esta mañana, cuando Amanda me despertó junto al alborotoso de Javi, con una pequeña postal hecha con sus propias manos en su última sesión del Programa Educa a tu Hijo y recitó especialmente para mamá una poesía entrañable, me sentí una madre más que feliz y agasajada. Conste que no menosprecio lo que su papi les compró para mí, pero este gesto es la expresión de una de esas simplezas inexplicablemente significativas de ser madre en Cuba: desde pequeños los hijos de este pueblo aprendemos a querer lo que no tiene precio.

 

A las madres, a todas, felicidades en este día y, por supuesto, que reciban, como yo, un regalo soñado…

 
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Comentarios  

 
#1 david 12-05-2017 10:18
me sumo a tu felicitación, mi madre aun hoy a la edad que tengo y que sobrepasa la mitad de la centena, me dice que el mejor regalo que le podamos hacer mi hermano y yo es el amor y el respeto que profesamos hacia ella y la Patria, que tratemos siempre de estar junto a ella en ese día o al menos que estemos pendientes siempre de sus necesidades sentimentales. Un beso a las madres.
 

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