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Miércoles, 20 Marzo 2013 05:20

Santa María del Porvenir: las buenas intenciones no bastan

Escrito por  Yuris Nórido / CubaSí
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Daisy Quintana y Michaelis Cue convencen con sus personajes. Daisy Quintana y Michaelis Cue convencen con sus personajes. Fotos: Martha Vecino

La telenovela cubana que ahora transmite Cubavisión acumula hasta el momento los índices más bajos de teleaudiencia y gusto entre las propuestas de los últimos diez años.


Es oficial: la telenovela cubana que ahora transmite Cubavisión acumula hasta el momento los índices más bajos de teleaudiencia y gusto entre las propuestas de los últimos diez años. Y téngase en cuenta que en ese ámbito la balanza se ha inclinado últimamente más a la mediocridad: pocas telenovelas han convencido rotundamente al público.


Lo singular es que antes de que se estrenara, algunos funcionarios del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) pensaban que Santa María del Porvenir iba a significar un antes y un después en la manera de hacer telenovelas en Cuba. Probablemente lo sea, pero no en el mejor de los sentidos.


Algunos se han apresurado a culpar al equipo de realización. Otros culpan a los escritores. Pero la mayor responsabilidad del descalabro no la tienen estos profesionales (entre los que se encuentran creadores serios y talentosos), sino más bien las estructuras y rutinas de producción de la Televisión Cubana (TVC).


Hay que decirlo: A Santa María del Porvenir le sobraron pretensiones, pero la concreción dejó mucho que desear. Una telenovela de época necesita de recursos que la TVC no tenía. O quizás haya faltado el rigor o el ingenio para administrarlos. Lo cierto es que después de la muy vistosa presentación (uno de los pocos logros), lo que se le propone al público es una teleserie de chata y francamente chapucera visualidad.


Mi vecina lo resume mejor que yo: una telenovela pobre. Aunque pobreza, se sabe, no es precisamente lo mismo que indignidad. Basta ver buena parte de los decorados de Santa María... para comprender la diferencia.


En una entrevista que le concedió a este sitio el director de la teleserie, Rolando Chiong, justo antes del estreno, no se mostraba muy conforme con ese acápite. Pero asumía que había que halar con esos bueyes. He ahí uno de los problemas de fondo: la TVC no tiene establecidos o no hace respetar los estándares de calidad. No puede ser que unas teleseries exhiban más que dignos niveles y otras rocen lo inadmisible.


Rolando Chiong confiaba en que la gente se engancharía con la historia, que a primera vista parecía interesante. Pero ahí pasó otra cosa: era muy poca historia para tantos capítulos. Se decidió anañadirle tramas, «engordar» diálogos y situaciones. Y resultó que la telenovela parece «inflada», hasta el punto de que nunca cuaja del todo.


Los capítulos suelen ser demasiado verbales, pletóricos de cacofonías y diálogos sin mucho sentido. Y algunas de las tramas no pasan de ser circunstanciales añadidos, que aportan muy poco a la progresión de la historia. Para colmo, los escritores se han tomado algunas licencias: ¿cómo es posible que en ese ayuntamiento haya un solo concejal? Aunque a estas alturas, eso no importa tanto.


En entrevistas en la televisión, algunos realizadores achacan el aluvión de críticas a la poca costumbre del público de consumir telenovelas con grandes niveles de farsa. Eso no es exacto: aquí se han visto y disfrutado producciones brasileñas y sobre todo colombianas y argentinas que tenían el humor y la farsa como eje central. E incluso, en Cuba se han producido: ¿recuerdan El año que viene?


Nos parece más bien que aquí el género no acaba de definirse, no tanto por las particularidades de las tramas como por la realización. Somos testigos del gran desbalance de la puesta en pantalla, que va desde desniveles en la dirección de actores; hasta no pocas soluciones infelices en la narración.   


Choca mucho la poca uniformidad de los registros actorales. Los intérpretes van cada uno por su lado. Algunos se zambullen en la farsa, otros asumen un tono decididamente realista, los hay demasiado enfáticos… y una parte significativa del elenco sencillamente «está», sin penas ni glorias.


Hacía falta una dirección de actores que rebajara o promoviera intenciones, que uniera los empeños. En una comedia con vocación de farsa habrá personajes y acontecimientos más o menos comprometidos con el tono, pero todos deben orbitar en ese registro.


Novela

 

En Santa María... no faltan buenos desempeños: Daisy Quintana (María Efluvio), Rubén Breña (el alcalde), Raúl Pomares (Vito)… comprendieron bien las demandas. Pero otros sencillamente no encajan.


En la edición también abundan los descuidos: escenas claves sin antecedentes, comienzos mutilados, grises y poco intencionados finales de capítulo... Desde el punto de vista puramente formal, no hay tampoco muchas virtudes: la fotografía es chata, más allá de algún que otro encuadre o tiro de cámara interesante. La musicalización parece por momentos anárquica: en ocasiones sobra música y por momentos falta; algunas selecciones poco o nada tienen que ver con lo que está sucediendo o con el carácter de los personajes; y el volumen a veces no deja escuchar los diálogos.   


De los decorados ya hablamos, hacen honor al descuido habitual de las producciones nacionales, solo que aquí están por debajo de la bajísima media. Mejor está el diseño de vestuario (aunque poco vistoso, evoca la época), y sobre todo el trabajo de maquillaje y peluquería…   


La experiencia de Santa María... deja una vez más claro que no es posible producir 100 capítulos de una serie sin ofrecer la oportunidad de cambiar el rumbo o perfilar soluciones. Cuba debe ser uno de los pocos países que todavía produce teleseries de largo aliento sin confrontarlas antes con el público. Se sabe que casi en todas partes se produce casi al unísono de la emisión.


El esquema cubano tiene que ver, claro, con las condiciones actuales, con la disponiblidad de recursos. Quizás haya que buscar otras alternativas. La casa productora debió proponer aquí, por ejemplo, una dirección más colegiada, aunque Chiong asumiera el liderazgo principal.


Algunos quieren «apalear» a los creadores, sin pensar en que todos los itinerarios creativos tienen altas y bajas. Rolando Chiong ha demostrado que sabe hacer televisión, ojalá que esta experiencia le haya resultado provechosa. Pero la TVC sí necesita repensarse. En un universo audiovisual tan competitivo, la calidad tiene que ser la carta de presentación. Y ya sabemos que las buenas intenciones no bastan.

Visto 6587 veces Modificado por última vez en Miércoles, 27 Marzo 2013 07:31

Comentarios  

 
#66 Jose 12-09-2014 08:52
Esa novela no sirve, prefiero que no se tomaran la molestia de haberla transmitido, y en su lugar haber cerrado el canal, que habría sido mucho mejor.
 
 
#65 Lauren 01-09-2014 22:51
annerys estoy totalmente de acuerdo contigo amiga
 
 
#64 Elio 07-07-2013 12:02
Esa telenovela... por favor fué un completo desastre y la de Tierra de Fuego viene por el mismo camino de ser algo funesto para los cubanos.Es que no se acaban de dar cuenta que lo que están haciendo es horroroso con las novelas.Respeto y agradezco la actuación de Maria Efluvio la cual fué espectacular.
 
 
#63 H 01-07-2013 09:01
yo desde el primer capítulo me di cuenta que no servía, eso parecía una burla al televidente, que pena que el director después de haber dirigido una novela que gustó tanto como lo fue "AL COMPAS DEL SON" haya echado a perder su reputación de esa manera con ese ultimo trabajo, yo la verdad no me voy a interesar por nada mas que dirija.
 
 
#62 evelin 27-06-2013 09:31
la suerte es que lo que bien se aprende nunca se olvida, y los actores que ahi trabajaron no perderan su talento por esta mala novela mal guion y mala coordinación, felicidades a todos los actores y en especial a la que interpreto a Maria Fluvio.
 
 
#61 ma 24-06-2013 12:51
Es una novela con muy buenos artistas, el problema es que no es lo que le gusta ahora a la sociedad mas bien parece una obra de teatro, que bueno que ya no la ponen porque esta un poco aburrida.
 
 
#60 Danilo 13-06-2013 14:50
Exelente actuación la de la bella Maria Efluvio, la vi hace poco en la calle y le reconocí su trabajo. No creo sea tan mala como dicen, ni la peor, sino que es otra más de otro nivel y drama. Hay letras del mal escuchado Reggeton Cubano, chabacán, bulgar y se escucha, entonces quien le pone el cascabel al gato.
Gracias.
 
 
#59 pedrito 03-06-2013 14:02
la peor de la historia
 
 
#58 toni 26-05-2013 13:08
Que novela tan mal,gracias a que existen los DVD y hasta etc porque si no es preferible acostarse a dormir,no la quitan porque no escuchan la opinion del pueblo,como siempre
 
 
#57 Liz 15-05-2013 10:33
Al principio no me gustaba la novela pero ahora la veo, me encanta Maria Efluvio y su marido de la foto, el alcande, tambien conozco mucha gente que poco a poco le ha empezado a gustar la novela
 

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