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Lunes, 31 Diciembre 2012 09:42

Escena abierta: espectáculos para todos

Escrito por  Yuris Nórido/ CubaSí
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El 2012 ha sido un año intenso para las artes escénicas en Cuba. Además de la temporada de estrenos, el espectador pudo disfrutar de tres importantes festivales.

 


Danza Contemporánea de Cuba, a todo corazón

 

Demo-N/Crazy.


La compañía abrió el año con temporadas en el Gran Teatro, donde el cuerpo de baile hizo gala de energía y capacidad interpretativa. Demo-N/Crazy, Folia, Mambo 3XXI, Súlkary… fueron algunas de las obras representadas. El elenco de la compañía está en absoluta plenitud. Los jóvenes bailarines suben al escenario con todas las ganas, bailan como si en bailar les fuera la vida, y lo hacen con un rigor técnico que por momentos deslumbra. Danza Contemporánea  tuvo también importantes presentaciones en el extranjero.


Virgilio eterno

 

Pancho García, Premio Nacional de Teatro, en Aire frío.


En el año del centenario del natalicio de Virgilio Piñera, Argos Teatro presentó una puesta de Aire frío, muy fiel al espíritu del texto. Su actualidad daba idea del valor de la propuesta de Virgilio, de su asombrosa contemporaneidad, más allá de las circunstancias en que fue escrita. El director Carlos Celdrán apostó por un espectáculo esencial, sin grandes subrayados ni regodeos. La concepción escénica fue casi minimalista: ni más ni menos de lo necesario para apropiarse del mensaje del autor. El buen gusto y la contención del marco realzaba a los personajes. La “limpieza” del estilo de Celdrán llegó aquí a su plenitud. Y precisamente en el trabajo con los actores fue más evidente. Todos siguieron una pauta marcada hasta en sus mínimos detalles. Al Aire frío de Celdrán quizás le faltó cierta noción contexto, un elemento que el propio director prefirió obviar. Pero ante el ejercicio de pericia que significó esta puesta, nadie se molestó por los puntuales desfases.


Las amigas de Lizt

 

Escena de Amigas.


Un gran acontecimiento de público fue el estreno en Cuba de Amigas, el más reciente espectáculo del Ballet de Lizt Alfonso. Se trata una gran superproducción en la que participan populares cantantes cubanas. El cuerpo de baile de la compañía mostró su habitual sentido del espectáculo, su homogeneidad en el conjunto. No fue, lo que se dice, una coreografía especialmente renovadora, ni siquiera contundente desde el punto de vista dramático. Pero sí resultó funcional. Y la gente abarrotó el teatro Karl Marx.


Verano en las tablas

 

Gente de barro, de D´Morón Teatro se presentó en varias plazas del país.


El Consejo Nacional de Artes Escénicas ofreció un verano pletórico de propuestas en todas las salas de la capital y en los principales teatros de todo el país. Este año la pretensión fue ir más allá de los espacios habituales, e incluso, salir de los centros urbanos y llevar propuestas a pueblos y comunidades rurales. Hubo presentaciones en 78 instalaciones y en más de 200 espacios no convencionales, hasta redondear la cifra de 3 mil quinientas funciones. Los públicos más beneficiados fueron los niños y jóvenes, y los adultos mayores. En cada territorio se aprovechó el talento local, pero también participaron agrupaciones importantes de todo el país, en un programa de giras que incluyó casi todos los territorios.


Circuba por todo lo alto

 

Uno de los números premiados en el festival.


La Habana acogió en el verano el XI Festival Internacional Circuba 2012, en el que participaron artistas de más de una decena de países. Los espectadores pudieron disfrutar de dos espectáculos en la carpa Trompoloco, sede del Circo Nacional de Cuba. El teatro Miramar fue la sede del Concurso Internacional de Payasos Erdwin Fernández in Memoriam. Después de las funciones en La Habana, del 22 al 26 de agosto, el festival se trasladó a Santiago de Cuba, con funciones desde el 29 de agosto hasta la gala de clausura en el teatro Heredia. Concluida la cita, los artistas cubanos participantes iniciaron una gira por varias provincias del país.


Todo el teatro a Camagüey

 

La hora del té, de Teatro del Viento, una de las puestas participantes.


Después de la etapa veraniega, Camagüey acogió el XIV Festival Nacional de Teatro, del 8 al 15 de septiembre. Fueron seleccionados casi una treintena espectáculos que se presentaron en varias salas esa ciudad, algunas de ellas inauguradas para la ocasión. La respuesta del público fue entusiasta. Este año el festival dejó de ser competitivo, circunstancia que los organizadores consideran una ganancia, pues el mero hecho de estar en Camagüey es ya un premio. Además de las funciones, hubo un ciclo teórico y varias exposiciones. El Festival Nacional de Teatro celebró el centenario del dramaturgo Virgilio Piñera (se incluyó un ciclo con obras de su autoría), los cincuenta años del movimiento lírico cubano y el medio siglo del Teatro Nacional de Guiñol.


María Viván regresó al Gran Teatro

 

Final de María Viván.


Quince años después de su estreno, la compañía Rosario Cárdenas de danza combinatoria asumió nuevamente su María Viván, un homenaje de la coreógrafa a Virgilio Piñera.  En ocasión del centenario del célebre dramaturgo, narrador y poeta, un elenco muy joven bailó la obra en el Gran Teatro de La Habana. Rosario Cárdenas volvió a encarnar a la protagonista de este trabajo de investigación serio y concienzudo en el singular universo creativo de Piñera. El espectador enterado reconoció claves de una poética, de una manera de ver y reordenar el mundo. Pero para disfrutar la pieza no hacía falta ser un especialista. La consecución de peripecias, el tono paródico y ácidamente divertido, la expresividad de los diseños de vestuario, la energía y vocación dramática de la danza misma… sustentaron un espectáculo atractivo, sugerente, dialogante.


La Habana, capital del ballet

 

Un momento histórico: Alicia regresa al escenario.


Desde el 28 de octubre La Habana volvió a ser la capital iberoamericana de la danza. Los principales teatros de la ciudad acogieron las presentaciones del XXIII Festival Internacional de Ballet, que en esta ocasión celebró los centenarios del dramaturgo cubano Virgilio Piñera y del bailarín ruso Igor Youskevitch, uno de principales partenaires de Alicia Alonso. La cita, que se extendió hasta el 7 de noviembre, también recordó al compositor cubano Ernesto Lecuona, en ocasión del centenario de una de sus piezas fundamentales: La comparsa.  Un conjunto de actividades se realizaron paralelas al festival, entre las que destacaron un curso de técnica de ballet para profesionales, maestros y estudiantes de nivel avanzado. También destacados artistas de la plástica tuvieron la oportunidad de exponer sus obras, en galerías de la capital. El Festival Internacional de La Habana es el más importante y antiguo de su tipo en el hemisferio. En su medio siglo de existencia ha convocado a las más importantes compañías del mundo y las grandes estrellas internacionales del ballet. Este año acudieron a La Habana el Ballet de Biarritz, las estrellas del New York City Ballet, figuras del American Ballet Theatre y varios primeros bailarines de fama internacional, entre ellos los cubanos Carlos Acosta y José Manuel Carreño. Un acontecimiento fue el regreso a las tablas de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, que participó en una de las presentaciones del Gran Teatro.


Calígula, otra vez

 

Broselianda Hernández y Fernando Hechevarría.


Carlos Díaz y su compañía El Público regresan a una de sus puestas esenciales: Calígula. El director ha hecho del texto de Albert Camus un gran espectáculo, como ya es habitual en su carrera. Aquí están las claves de siempre: ese afán por desdramatizar, la gran vocación plática, el montaje casi circense, pirotécnico… Pero aquí hay, además, un edificio ideológico contundente. Se trata de ensayar una radiografía sobre el poder, con sus vaivenes y peligros, con las locuras y el descontrol que acechan al poderoso, con la fuerza imperiosa de las circunstancias… y la capacidad de modificarlas. Una metáfora, si se quiere. Cruel y diáfana, directa. Cuando estrenó la obra hace casi 15 años, Díaz trascendía la biografía de un emperador despiadado y loco. Era una advertencia: esa locura es humana. El mundo ha cambiado algo desde finales del siglo pasado. Pero la puesta se erige en una actualidad incontestable. La belleza del texto (una belleza que no rehúye de la imagen pavorosa) se complementa en los maravillosos diseños escénicos, en la plasticidad del movimiento, en la efectividad de la banda sonora. Es un espectáculo total, todo está en su lugar, todo tributa a todo.

Visto 3140 veces Modificado por última vez en Martes, 08 Enero 2013 20:54

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