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Lunes, 17 Diciembre 2012 11:13

ENTREVISTA: Eduardo Campos Reid, de las nuevas joyas del jazz en Cuba

Escrito por  Glenda Boza Ibarra /AIN
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Eduardo Campos Reid no es un músico común. Criado en un ambiente colmado de buenas melodías, supo desde pequeño que dedicaría su vida al arte de las semifusas y corcheas.

Eduardo Campos Reid no es un músico común. Criado en un ambiente colmado de buenas melodías, supo desde pequeño que dedicaría su vida al arte de las semifusas y corcheas, aunque no precisamente con el contrabajo.


   
Tal vez por herencia maternal, y con el constante apoyo de sus padres y hermano, desde los primeros acordes ya su historia vislumbraba diferente.


 
A los ocho años comenzó a estudiar en la escuela de arte de Camagüey, pero no en el instrumento de cuatro cuerdas que forma parte imprescindible de su vida.


 
"Empecé en trompeta, pero no le hallaba a aquello ni pies ni cabeza. Estuve dos meses en esa especialidad, y como no me gustaba probé en guitarra, percusión y de casualidad llegué al contrabajo".


 
Graduado de los niveles elemental, medio y superior, fue  merecedor del tercer premio en interpretación para menores en el Festival Internacional de Jóvenes Jazzistas en 2008, una cita que marcaría solo el comienzo de una carrera colmada de éxitos.


 
"En ese año hacía el segundo curso en el Instituto Superior de Arte. Me preparé muchísimo para ese certamen. Interpreté Donna Lee, de Charlie Parker y en El ojo del huracán, de Herbie Hancock".
 


Empezaba así el camino por los senderos de ese género nacido a finales del siglo XIX en Estados Unidos y que se expandió de forma global luego.
 


Eduardo Campos reconoce que precisamente del territorio norteño son muchas de sus influencias.


 
"He crecido escuchando a grandes jazzistas como John Patitucci, Herbie Hancock, Raymond Brown, Ron Carter, Bill Evans, Keith Jarrett, Matt Davis y Christian Mcbride".


 
"Por supuesto, también me han inspirado maestros cubanos como Chucho Valdés, Gonzalo Rubalcaba y Jorge Rivero Tirado, en especial este último, quien es oboísta camagüeyano y una de las personas que más ha incentivado en mí el amor por el jazz y la buena música en general".

 

"Adalberto Álvarez ha sido también una de mis influencias, pues, además de ser coterráneos, sus composiciones constituyen pautas para cualquier artista, independientemente de sus preferencias".
 


Durante el recién concluido JOJAZZ 2012 alcanzó el primer premio en interpretación para mayores, aunque no fue esa la única categoría en que participó.


 
"En el concurso me inscribí, además, en pequeño formato, en el cual competí con el pianista Rey Lázaro Márquez y Aimar Simón en la batería. Ellos también me acompañaron en mi presentación junto al trompetista Randy Veitía Godines, quien alcanzó el tercer premio en interpretación en el foro".


 
"Estudiantes y graduados de los conservatorios de Camagüey han alcanzado 18 pergaminos en las 15 ediciones del JoJazz, una muestra fiel de la calidad de la enseñanza artística en el territorio".


 
"Igualmente hubiera querido participar en composición, pero no fue posible. Ya veremos la próxima vez".
 


Es esta otra de las facetas artísticas de Eduardo Campos, que comenzó a desarrollarse hace poco más de una año.


 
"En 2011 me operaron de una hernia, y como tenía que hacer tanto reposo, un amigo me prestó un piano y comencé a desarrollar algunas ideas que me rondaban la cabeza desde hace tiempo, pero no había podido concretar.


 
"Creo que he compuesto en este período alrededor de 30 temas, aunque no estoy muy seguro si es esa la cantidad exacta."


 
Precisamente también por sus creaciones ha alcanzado diversos lauros, entre ellos el premio Música Original del Festival Audiovisual Almacén de la Imagen, Camagüey 2012.


 
"David Moreno, director del corto Paralelos, me pidió hacer la música para ese material, y yo ni siquiera sabía que competiría, por eso me sorprendió sobremanera el premio, y me alegró, además, claro".


   
Arrancarían así sus creaciones para el cine, cuyos proyectos  también le ocupan hoy.


 
"Actualmente concluyo la música para la película Final de día, de Yaser Socarrás y Lionel Valdivia, y en la cual actúan Mario Guerra y Tamara Castellanos".


 
"También tengo entre mis planes componer para Diana Moreno y Elizabeth Alonso, jóvenes realizadoras que alcanzaron el premio Pitching del "Almacén de la Imagen" por su proyecto de ficción Sígueme".


 
"Ya concluí las composiciones del corto Belleza, de David Moreno y Elizabeth Alonso, el cual forma parte de varias historias que integran el filme Gibara, dirigido por Lester Hamlet".


 
Además de incesante compositor y excepcional intérprete, Eduardo es profesor en el Conservatorio de Música José White, y funge como uno de los directores de la Orquesta Sinfónica Juvenil, una agrupación apoyada por el proyecto suizo Camaquito.


 
Este novel jazzista pretende que los más pequeños descubran también en ese género la pasión que lo convoca.


 
"Fundamos el Camagüey Estudio Jazz Collective, para tocar y al unísono promocionar esa melodía y enamorar a la gente. Es la forma que encontramos de crear un espacio para los amantes del género."


 
"Las presentaciones incluyen piano, drums, percusión cubana, trompeta, saxofón, trombón, guitarra y vibráfono, este último un instrumento no muy común en escenarios cubanos".


 
Tras muchos inconvenientes con el local y otras barreras, varios de esos músicos se reunieron recientemente en los dominios agramontinos para interpretar temas compuestos por Eduardo Campos, en su mayoría.


 
"Este concierto fue solo el inicio de varias presentaciones que estamos interesados en realizar para promocionar el jazz en nuestra ciudad. Afortunadamente son varios los artistas  que compartimos ese propósito."


 
De compositor a intérprete, y con 24 años, Eduardo Campos Reid sabe que la buena música es un bálsamo para el alma. Tales razones hacen que este contrabajista le apueste entonces al jazz, un género en cuyas melodías se refleja intensamente la vida.

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Comentarios  

 
#1 Caperuzacubana 17-12-2012 12:41
En Cuba, como dice el dicho, levantas una piedra y salen 20 músicos, buenísimos, talentosos. El mito de que somos La Isla de la Música, no es solo por la variedad de ritmos, sino por la calidad de sus cultores. Y este muchacho es otra muestra. Muchos éxitos para él. a ver si puedo verlo en el Jazz Plaza.
 

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