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Martes, 11 Diciembre 2012 19:32

Erick, nuevamente con el mundo a sus pies

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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El mundo rendido a sus pies… no es una exageración ni mucho menos lo que digo señores. Un hombre providencial y para quien al parecer entre cielo, tierra, cuerpo y balón no hay imposibles.

 

El mundo rendido a sus pies… no es una exageración ni mucho menos lo que digo señores. Les confieso que cuando el recordista mundial de dominio del balón Erick Hernández me confesó que desde 1998 está deshaciendo primacías con la esférica a razón de dos o tres por año me quedé pasmado. Hablamos nada más y nada menos que 14 años.

 

Esa habilidad “sobrenatural” le confiere la condición de ser único y así se comportó una vez más el sábado pasado en el lobby del hotel Copacabana, una especie de guarida cuando de destrozar cotas se trata. Los presentes atestiguamos una nueva cota en la modalidad de sentado solamente tocando el balón con los pies, tras 3:08.02 horas que pulverizaron el anterior 3:06.03 que databa del 2010, escenificado en el Hotel Parque Central. Paradójicamente el solo posee cuatro certificados homologados por el libro Guinnes, en par de oportunidades el de más golpes en 30 segundos y un minuto con su testa.

 

Enorme capacidad de enfoque, preparación física envidiable y hasta una ansiedad que corroe y desajusta sus actividades normales próximo a la hora cero, por todo eso atraviesa Erick cada vez que se propone una hazaña.

 

Esta vez, al igual que muchas otras, su hijo de 12 años Erick junior, y su esposa Ena Gallardo lo acompañaron en cuerpo, alma, mente y espíritu, aunque el pequeño, quien confesó gustarle los deportes, se mantuvo casi todo el tiempo concentrado en un videojuego portátil. Aún así no se resistió a hablar sobre su papá: “es un hombre de mucha inspiración cuando tiene un objetivo, compartimos juntos, nos llevamos muy bien, nos divertimos. Es muy buen padre”, sentenció.

 

De hecho, Ena aseveró que el ajedrez es lo que ocupa a su hijo por estos días, luego de haber transitado por el atletismo, la lucha y el fútbol, a razón de un año más menos en cada disciplina.

 

Volviendo a Erick padre y para tener una magnitud de su grado de responsabilidad su esposa aseguró que es muy meticuloso, siempre con el control de cada detalle, incluso organizativo. Contactos, patrocinadores, gestión de las posibles sedes, y encima entrenamiento.

 

Lógicamente eso le generó preocupaciones extras, como también un ligero esguince sufrido tiempo atrás en el tobillo izquierdo, el cual le impidió aventurarse en pos del primado de 24 horas a puro toque, el tercer récord de largo aliento que tenía proyectado para este 2012 y con el que se siente en deuda con la afición.

 

Incluso nuevamente el conteo regresivo quiso en vano jugarle una mala pasada: como cada viernes Erick enrumbó al Fajardo, donde cursa el quinto año de la Licenciatura en Cultura Física. Intensa jornada que al decir de su esposa solo le bastó luego para descansar en el sofá. “Comió pastas como se recomienda antes de esos esfuerzos y se fue a la cama”, ahondó Ena.

 

Mañana del sábado, apenas un vaso de jugo y una sobredosis de presión fueron su compañía hasta las 9:00 am.

 

Como el gong sobre el ring, el silbatazo inicial de un combate de lucha o el disparo de una carrera de atletismo, así fue anunciado el inicio de su martilleo con los pies. Perdón que martilleo, digo caricias, a razón de casi 130 golpeos por minuto con sus extremidades inferiores. Menudo esfuerzo, ¿no?

 

Ya hacia el epílogo recargó el accionar sobre su diestra (casi 50 golpes más que la zurda), la pierna más hábil, recuerden que además del enorme desgaste su siniestra estaba aquejada y por demás hinchada. Ese agotamiento extremo, sumado a fuertes dolores en la espalda baja, cuadriceps y glúteos, según el mismo confesó regiones del cuerpo que más sufren en este tipo de prueba, no lo dominó.

 

Como a finales de abril, cuando en la piscina del hotel Sevilla se mantuvo por espacio de 12 horas y cinco minutos dominando la redonda con sus piernas, rindiendo el mundo a sus pies. Sencillamente así es Erick, un hombre providencial y para quien al parecer entre cielo, tierra, cuerpo y balón no hay imposibles.

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