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Viernes, 07 Diciembre 2012 06:12

Navidad en Miami: ¿A quién rezan sus pobres?

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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Algunos se sorprendieron y otros dudaron cuando en febrero pasado la famosa revista Forbes aseguró que Miami era una de las ciudades más difíciles para vivir en Estados Unidos.



Algunos se sorprendieron y otros dudaron cuando en febrero pasado la famosa revista Forbes aseguró que Miami era una de las ciudades más difíciles para vivir en Estados Unidos.

Baste citar lo que está sucediendo allí en la antesala de estas navidades para conferir toda la razón a lo dicho por esa publicación estadounidense.

El Nuevo Herald publicó un titular el miércoles que decía: “Multitud recoge vales de canastas navideñas en la Pequeña Habana”, y luego citó casos de quienes se congregaron para  alcanzar algún donativo por Navidad.

Uno de ellos era el cubano José Albuerne Camacho, quien esperó durante tres días frente al edificio de la Cámara de Comercio Latina para obtener algo de alimentos para esos días.

Camacho, 56 años de edad, veterano de la agresión contra Vietnam,  desempleado y enfermo de cáncer de pulmón. “Pensé –declaró- que me iba a quedar sin ticket después de dos días durmiendo ahí afuera”.

Según la periodista Brenda Medina, directivos de esa Cámara le dijeron que en más de 25 años repartiendo autorizaciones para jabas navideñas, “nunca hubo personas esperando hasta 8 días alrededor del edificio para alcanzar una”, y ahora alrededor de 400 fracasaron.

Cifras del Censo mostraron que durante el último año una de cada cuatro familias del municipio Miami-Dade recibieron cupones de ayuda alimenticia y que un 16 por ciento de ellas vive bajo el nivel de pobreza.

Al explicar la situación, un comisionado (concejal) de Miami, Frank Carollo, admitió a periodistas que, obviamente, “hay una necesidad tremenda”, y es “tan grande” que las organizaciones “no se dan abasto”.

Los actuales donativos de caridad son recolectados entre integrantes de la mencionada Cámara de Comercio Latina, de supermercados y otros negocios.

En los años 2010 y 2011 un pobre de Miami para alcanzar el ticket que más tarde le permitiría llegar a los alimentos navideños debía esperar como promedio tres días, ahora llega a una semana.

Uno de ellos es otro cubano, Alberto Menéndez, de 85 años de edad, el cual soportó tres noches en compañía de su guitarra para obtener algo de comer gratuito en los días venideros.

 
Le acompañaba su coterráneo Germán Funes, 68 años, vecino de la titulada Pequeña Habana, permaneció tres noches fuera del edificio de la Cámara a pesar de sufrir tres hernias discales, y explicó que durmió sobre una colcha tirada en la acera.

También aguardaba una guatemalteca, María Concepción, quien llegó empujando la silla de ruedas de su esposo, el cubano Herminio Concepción, y vieron los cielos abiertos al obtener el añorado ticket.

Menos suerte tuvieron Caridad Peña y Estela Sánchez, pues luego de permanecer paradas durante casi cinco horas en espera de lo mismo, l tuvieron que retirarse con las manos vacías.  

Parecería una imagen de Misericordia, la gran novela del escritor español Benito Pérez Galdós, o del cine surrealista de igual nacionalidad en el siglo XX.

La vida ha brindado toda la razón a la revista norteamericana Forbes cuando en febrero del presente año, después de hacer una investigación en las 200 mayores áreas metropolitanas de Estados Unidos, afirmó que Miami es una de las más difíciles para vivir.

Y la perspectiva no apunta a regenerarse, pues como aseguran economistas de la Universidad Central de la Florida, el ritmo de mejoría “continúa siendo inadecuado”.

¿En qué contexto general? Cuando ningún experto se arriesga a vaticinar días mejores para 2013 y por el contrario no se descarta que en enero podrían aumentar los impuestos y tener lugar un drástico recorte de los gastos sociales, ambos hechos sintetizados como un “abismo fiscal”.

Como resulta obvio, Miami no permanecería al margen de esa hecatombe y por lo tanto el símbolo de sus escandalosas filas en busca de alimentos navideños quedaría pálido ante la nueva realidad.

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