jueves, 13 diciembre 2018, 21:56
Domingo, 09 Octubre 2011 12:23

Multimedia: Hallazgo, búsqueda e identificación de los restos del Che

Escrito por  Cubasí
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Cuando se cumplen 44 años de la muerte del Che Cubasí les propone la multimedia sobre el hallazgo de sus restos y el de sus compañeros de lucha en Bolivia.

Che Guevara no guardó nunca nada para sí, ni pidió nada nunca.

Vivir es darse, creía; y se dio.

 

Multimedia de Cubasí: Búsqueda, hallazgo e identificación de los restos del Che y sus compañeros

 

El cardenal Maurer llega a Bolivia desde Roma. Trae las bendiciones del Papa y la noticia de que Dios apoya decididamente al general Barrientos contra las guerrillas. Mientras tanto, acosados por el hambre, abrumados por la geografía, los guerrilleros dan vueltas por los matorrales del río Ñancahuazú.

 

Pocos campesinos hay en estas inmensas soledades; y ni uno, ni uno solo, se ha incorporado a la pequeña tropa del Che Guevara. Sus fuerzas van disminuyendo de emboscada en emboscada. El Che no flaquea, no se deja flaquear, aunque siente que su propio cuerpo es una piedra entre las piedras, pesada piedra que él arrastra avanzando a la cabeza de todos; y tampoco se deja tentar por la idea de salvar al grupo abandonando a los heridos. Por orden del Che, caminan todos al ritmo de los que menos pueden: juntos serán todos salvados o perdidos.

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El che en Bolivia

 

Perdidos. Mil ochocientos soldados, dirigidos por los rangers norteamericanos, les pisan la sombra. El cerco se estrecha más y más. Por fin delatan la ubicación exacta un par de campesinos soplones y los radares electrónicos de la National Security Agency, de los Estados Unidos.


La metralla le rompe las piernas. Sentado, sigue peleando, hasta que le vuelan el fusil de las manos.

 

Los soldados disputan a manotazos el reloj, la cantimplora, el cinturón, la pipa. Varios oficiales lo interrogan, uno tras otro. El Che calla y mana sangre. El contralmirante Ugarteche, osado lobo de tierra, jefe de la Marina de un país sin mar, lo insulta y lo amenaza. El Che le escupe la cara.

 

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Los asesinos del Che

 

Desde La Paz, llega la orden de liquidar al prisionero. Una ráfaga lo acribilla. El Che muere de bala, muere a traición, poco antes de cumplir cuarenta años, exactamente a la misma edad a la que murieron, también de bala, también a traición, Zapata y Sandino.

 

En el pueblito de Higueras, el general Barrientos exhibe su trofeo a los periodistas. El Che yace sobre una pileta de lavar ropa. Después de las balas, lo acribillan los flashes. Esta última cara tiene ojos que acusan y una sonrisa melancólica.

 

¿Ha muerto en 1967, en Bolivia, porque se equivocó de hora y de lugar, de ritmo y de manera? ¿O ha muerto nunca, en ninguna parte, porque no se equivocó en lo que de veras vale para todas las horas y lugares y ritmos y maneras?

 

Creía que hay que defenderse de las trampas de la codicia, sin bajar jamás la guardia. Cuando era presidente del Banco Nacional de Cuba, firmaba Che los billetes, para burlarse del dinero. Por amor a la gente, despreciaba las cosas. Enfermo está el mundo, creía, donde tener y ser significan lo mismo. No guardó nunca nada para sí, ni pidió nada nunca.

 

Vivir es darse, creía; y se dio.

 

Texto: Eduardo Galeano

Visto 5468 veces Modificado por última vez en Martes, 11 Octubre 2011 12:26

Comentarios  

 
#1 Alejandro 09-04-2012 21:35
No tuve el privilegio, ni el placer de conocerlo, sería haber hecho realidad un sueño y como bien siempre se ha dicho, se fue un hombre, pero perduran sus ideas, su voluntad, su espíritu, modestia, sencillez, su desarraigo por lo material, y aquello que lo hacía especial, es espíritu humano protector hacia los más desvalidos.
La humanidad perdió un hombre, Cuba perdió un hijo.
Alex.
 

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