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Viernes, 30 Noviembre 2012 06:36

Cetros, récords, realización, eso y más le ha aportado el atletismo a Yunidis Castillo

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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¡Increíble! Marcó 11.94 en el hectómetro, 24.44 en los 200 y 55.71 en la vuelta al óvalo. En cada caso rebajó en una centésima su primado absoluto. ¿Creen que tiene para más?

Confieso que cuando la interpelé, recién comenzados los ejercicios de estiramiento de una sesión de martes en las inmediaciones del Estadio Panamericano, no llevaba impregnado en su rostro esa sonrisa triunfal de siempre. Incluso estuve indeciso sobre si finalmente hacerle la entrevista o posponerla para otra ocasión.

 

De repente algo cambió, asumió otra actitud, semejante a esa con la que se ubica en el bloque de arrancada cada vez que los pinchos de sus zapatillas vuelan sobre las pistas. Así corrimos juntos una vez más, 100, 200, 400… metros la atleta discapacitada Yunidis Castillo y yo. ¿El veredicto? Todos lo conocen. El mismo de Londres 2012, se llevó la triple corona ante la oposición de todas mis preguntas.

 

Mucho considera Yunidis que le resta por hacer en la vida:

“Formar un hogar, tener familia, hijos, me encantan los niños y se me dan bien, tengo sangre”, afirmó.

 

Pero nuestra plática no giró en torno a los anhelos, sino alrededor de las grandes victorias que alcanzó “la hija del viento en este 2012”. Sería sacrílego recordar la cita paralímpica en la ciudad del Big-Ben sin mencionar el nombre de la indómita de 25 años. Su firma esta vez estuvo acuñada por tres oros y otras tantas primacías universales en la categoría T-46:

 

El hectómetro le deparó en la ronda preliminar la condición de convertirse en la segunda mujer discapacitada en rebajar los 12 segundos (11.95) algo conseguido antes por su coequipera Omara Durand, en Guadalajara 2011 (11.99). Luego dominó la final con 12.01.

Precisamente en esas instancias estampó su firma en los 200 y 400 metros, con respectivos 24.45 y 55.72, elementos suficientes para aspirar por quinta ocasión —la obtuvo antes en 2005, 2007, 2008 y 2010— a la condición de mejor atleta discapacitada del año en Cuba.

 

¿Rindió el 2012 todos los frutos esperados?

Teníamos ciertas dudas por el hecho de no haber enfrentado confrontación internacional alguna previa a los Juegos, pero no, todo fluyó de maravillas. No hubo interrupción alguna durante la preparación, logramos enfoque total y cumplimiento puntual de los objetivos de trabajo. La base anterior al certamen en Glasgow contribuyó a la obtención de forma deportiva y llegué en óptimas condiciones a Londres, psicológicamente liberada y adaptada a las condiciones del clima y el horario.

 

Poco tiempo, cinco carreras… ¿exhausta tras ese esfuerzo extra?

No me lo sentí en grado extremo. En buena medida gracias al rigor con que mi entrenadora Miriam Ferrer y yo planificamos cada sesión, cada día en función de una distancia, bien analizadas todas las cargas, sin descuidar ningún elemento específico.

 

¿Qué tramo dominas con mayor soltura, prefieres?

Los 100 metros son mis favoritos, esencialmente porque en cuestiones de segundos termina la tensión. Respecto a rebajar los 12 segundos estábamos confiadas en conseguirlo, incluso desde Guadalajara, lo que allí me presioné un poco. En el caso de los 400 es una carrera técnicamente compleja, de intensidad progresiva y ya en el estreno a nivel mundial tanteamos a las rivaes y sabíamos que contaba con potencialidades para quebrar la cota universal. Y los 200 los considero la más difícil para mí, por la arrancada en curva, la coordinación de piernas con el braceo, y sostener la velocidad luego en la recta.

 

Los récords y el peso de Miriam en tus resultados

Miriam ha sido fundamental en mis resultados, con ella he crecido como atleta y persona desde que en el 2005 comenzamos a trabajar juntas. En este minuto un intercambio de miradas entre nosotras lo dice todo. Es una entrenadora muy conocedora y con dominio de cuestiones relativas a la velocidad. Ha estado muy ligada a esa área desde sus tiempos de atleta activa.

 

Los récords no los persigo ni me quitan el sueño, salen.

 

Actualmente busco la forma física en esta etapa de preparación general, para luego entrar en especificidades técnicas. La sistematicidad y la práctica me han hecho alcanzar cierta maestría deportiva y la próxima meta se encuentra en París, sede del próximo Mundial al cual asistiré con la mente en función de ratificar mis títulos de Christchurch, Nueva Zelanda.

 

¿Dónde hallas compensación?

Soy un ser de carácter pausado, por eso disfruto muchísimo de las baladas románticas. Asisto a la iglesia apostólica miércoles y domingos, puedo pasar horas con mis amistades íntimas, —a las que selecciona con sumo cuidado—, y mi familia. Pero... la mayor parte del tiempo se la dedico al atletismo. De niña practiqué judo, el atletismo no me gustaba, pero el destino fue cruel y quiso que me inclinara luego hacia esa disciplina. Y le agradezco mi realización como deportista y persona.

 

¡Increíble! Marcó 11.94 en el hectómetro, 24.44 en los 200 y 55.71 en la vuelta al óvalo. En cada caso rebajó en una centésima su primado absoluto. ¿Creen que tiene para más? Este cronista confía en que sí.

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