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Domingo, 11 Noviembre 2012 06:30

Obama reelegido: El cuartito está igualito

Escrito por  Arnaldo Musa
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No importa que el opositor republicano Mitt  Romney derrochara abundantemente en su campaña, porque Obama era, y es, "el Elegido", parodiando a series televisivas.  


Pese a incumplir promesas, la campaña de descrédito de la ultraderecha conservadora y los aún elevados índices de desempleo e inestabilidad económica, los lobbies y corporaciones de Estados Unidos se decantaron por la continuación en la presidencia de Barack Obama, con un récord de financiamiento a una inteligente campaña electoral. 
                                                                                                       
En este contexto destaca el respaldo de la Comisión Trilateral, a la que le conviene un presidente que asegure el statu quo y así controlar el poder político a nivel nacional, en tanto demuestra su confianza en que utilice sus conocimientos para salir de la crisis financiera iniciada en el 2008 y la posterior recesión.                                                                                      
Así Obama recibió el apoyo de estructuras sociales cerradas o secretas como los Skull & Bones o el Council on Foreign Relations (CFR), que en lo internacional dirige y auspicia organismos ultraconfidenciales, como el Grupo Bilderberg, incorporando las elites y oligarquías de diferentes países en busca de un gobierno mundial.                                                                                                      
Recordemos que en sus primeros diez días en la presidencia, escogió de la Comisión Trilateral a once miembros claves que pasarían a formar parte de su administración gubernamental, con lo cual introdujo una potente fuerza exterior en el liderazgo de su gobierno, pero con una agenda básica que ha perjudicado a los ciudadanos de EE.UU. 
                                                                                
Además de estos nombramientos, Obama llevó a la Casa Blanca a miembros relevantes de la Trilateral, como su principal consejero en política exterior Zbigniew Brzezinski, cofundador de la Comisión junto con David Rockefeller en 1973.                                                            
                                                                                            
Este es el ejemplo más claro de la grave distorsión de la política estadounidense, en la cual los aspirantes electorales tienen que gastar enormes cantidades de dinero para persuadir a la población, cuyo fundamento son las campañas televisivas.                                     

Fueron en total más de 6 000 millones de dólares los gastados en el show electoral, un record, en un momento en que Estados Unidos debe restablecer el equilibrio entre el ahorro y el consumo y recuperar el control de los crecientes déficit presupuestarios.                           

Para seguir siendo la primera economía mundial, EE.UU. tiene que igualmente invertir en educación, investigación y desarrollo, y tecnología, y mantenerse abierto a las ideas y las personas con talento como, indudablemente, lo es Obama, quien reconoce que “...una nación no puede prosperar durante mucho tiempo si favorece solo a los ricos”.                                                                                 
Sin embargo, no ha podido impedir que las empresas despidan impunemente a sus trabajadores, y tiene las manos atadas (como también las hubiese tenido Romney) para hacer lo que hizo el presidente Franklyn Delano Roosevelt al final de la década de los 30: el Estado creó 12 millones y medio de puestos de trabajo con el aumento de impuestos a los ricos. Y es que los más pudientes son quienes financian las campañas electorales y ningún candidato quiere suicidarse. 

De esto poco se comenta, porque lo usual es divertir a quienes presencian o votan en el proceso electoral más seguido en el mundo, en el cual se mantuvo el Presidente y una  división en el Congreso, con la cámara de Representantes republicana y un Senado demócrata, con la perspectiva del constante sabotaje a cualquier intento de Obama para paliar la situación económica y social.
                                                                                             
Según el mandatario, en el fin de su primer mandato se produjeron algunas "señales positivas" sobre la marcha de la economía norteamericana, duramente golpeada por la crisis financiera del 2008 y la posterior recesión.  En ese sentido, el Presidente destacó la racha de estadísticas que mostraron un aumento de las contrataciones de empleados en el sector privado y una baja del índice de desempleo, que afecta por lo menos a más de 23 millones de trabajadores, y a muchos millones más les han rebajado los salarios.   
                                                                                                    
De otros aspectos se ha hablado mucho, como el slogan sobre las promesas incumplidas de Obama, esgrimida por una oposición republicana que eligió entre sus candidatos ultraconservadores -con excepción quizás de Ron Paul- a un Mitt Romney que, en un país donde crece el mestizaje, arremetió contra los inmigrantes, mostró desconfianza hacia los negros, se ganó la desconfianza de mujeres y jóvenes, y exhibió todo tipo de prejuicios hacia el aborto y los homosexuales. Para citar un solo hecho. En un encuentro con votantes en Iowa se comprometió a vetar el “Dream Act” para la legalización de estudiantes indocumentados si llegaba a la Casa Blanca y el Congreso la aprueba.                                       
Se dice que Obama ya no podrá ser presidente en un tercer mandato, como dice la Constitución, por lo cual podrá intentar que sus promesas incumplidas de mejorar el bienestar del norteamericano se vuelvan realidad.                                                      

Veremos en un país donde tiene que buscar el permiso del dominante complejo militar-industrial, ese que propugna tantas guerras de agresión, y ha accedido a los caprichos de una mafia que, como la de Miami ataca cualquier intento de mejorar las relaciones con una Cuba, aún bloqueada y perseguida con saña, a la que hay que hablar en igualdad de condiciones.

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El electorado norteamericano se pronunció en las urnas y la élite en los colegios electorales: Barack Obama fue otra vez el eje de un consenso que se ha repetido en 56 elecciones presidenciales y sólo se ha alterado en cuatro.

Con cierto alivio y sin gran optimismo fue recibida la noticia del triunfo de Barack Obama en las elecciones generales de ayer en Estados Unidos.

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