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Jueves, 27 Septiembre 2012 21:20

Blancanieves entra a matar

Escrito por  Elsa Fernández-Santos , El País

La candidata española a los próximos Oscar de Hollywood es una película muda en blanco y negro, pero a estas alturas eso ya no es ni una noticia ni mucho menos una sorpresa. Blancanieves, la elegida por los académicos españoles para representarles, sufrirá ese lastre durante la campaña que, desde ayer, pretende enfilarla hacia la máxima gloria para una película en habla (insistimos, sin habla) no inglesa en el mayor escaparate del cine del mundo. Su director, Pablo Berger, apuntó ayer hacia esa cima sin miedo ni complejos: “Desde el festival de Toronto hasta hoy estamos a lomos de una montaña rusa que no deja de subir. Vamos a ganar. ¿Por qué no? Tenemos muchísimas posibilidades, de verdad lo creo, y además hay que verlo así. El cine siempre es un obstáculo detrás de otro. Yo soy de Bilbao, de los que piensan con ese espíritu positivo. Esa es la energía que me gusta transmitir y que se necesita para salir adelante. Y esto es una Olimpiada que se juega en Los Ángeles y desde ahora mismo empiezan los entrenamientos. No hay películas mejores o peores. Solo películas diferentes”.

 

Probablemente sin el optimismo del que hace gala el cineasta jamás hubiese llegado a buen puerto, en realidad a ningún puerto, lo que hace ocho años solo era una idea absurda y descabellada y que hoy se estrena rodeada de una envidiable expectación. “Los productores que no pasaban de la primera página, en la que ponía que era una película muda y en blanco y negro, se descolgaban en la segunda, en la que decía que estaba ambientada en la España de los años 20 y en el mundo de los toros, con enanos, bomberos toreros, flamencos, una madrastra y una niña. Pese a eso, seguí adelante”. El cine, recordó el director de Torremolinos 73, “es riesgo, salto al vacío, si no camina por la cuerda floja no tiene interés”.

 

Sobre la desventaja que a priori supone para el filme el éxito en Hollywood el año pasado de The artist, Berger apunta: “Yo soy de los que siempre ve el vaso medio lleno, así que sobre el supuesto efecto negativo de The artist en nuestra película solo puedo decir que yo lo comparo con la llegada del hombre a la Luna. Los franceses han abierto con su película un camino que hasta hace muy poco era directamente impensable para los demás. Gracias a The artist nuestra película empapela hoy con carteles las calles de Madrid mientras que sin ella solo hubiésemos logrado estrenarla en dos salas”.

 

Blancanieves no es solo un filme singular. El relato gótico, el drama y hasta la opereta se cruzan con maestría. Del cuento de los hermanos Grimm no ha heredado el espejo pero sí la manzana. Se ha quedado solo con seis de los siete enanos y su madrastra más que belleza busca la fama. En el germen de la historia son importantes dos descubrimientos: el del arsenal expresivo del que Eric von Stroheim hizo gala en Avaricia, obra maestra de uno de los fundadores del arte del cine que Berger descubrió en 1986 en una proyección especial en San Sebastián, y una fotografía de la serie España oculta de Cristina García Rodero. En la imagen de la fotógrafa de Magnum posan un grupo de bomberos toreros. Berger echó de menos en ella a una niña, a su Blancanieves. Nacía el brote verde de un filme que hoy tiene los rostros de Maribel Verdú, Daniel Giménez Cacho (la niña del cuento esta vez tiene padre), Sofía Oria y Macarena García.

 

La película ha dejado fuera de juego a dos duras competidoras: El artista y la modelo, de Fernando Trueba, un filme que solo por su reparto (Jean Rochefort era una baza importante de cara a cierto sector de académicos de Hollywood) podría haber jugado fuerte y Grupo 7, de Alberto Rodríguez, la única de las tres que aunque solo sea tangencialmente toca la realidad de la España de hoy y la enorme chapuza sobre la que está construida.

 

Pero el filme de Berger, realizado con un equipo de más de 500 técnicos, es un auténtico fenómeno desde el mismo día que echó a andar. Blancanieves, que ayer también fue seleccionada para competir en los premios Ariel de México, contará en Hollywood con duras contrincantes, como la austriaca Amour, de Michael Haneke o la chilena No, de Pablo Larraín. Pero la carrera hasta el próximo 10 de enero, cuando se anuncien las cinco finalistas, es intensa y larga. Desde hoy y hasta entonces todas las seleccionadas pasarán por el filtro de un comité que las verá y votará. A la votación final, es decir la que conduce directa al Oscar, solo podrán acceder los miembros activos de la Academia que hayan acudido a las proyecciones en sala de las candidatas. Entre las exigencias está no ver las películas en DVD ni streaming. Una condición que a Berger le llena aún más de entusiasmo. “Esta película hay que vivirla en una gran sala, porque solo así se vive esa gran catarsis que es la ceremonia del cine”.

Modificado por última vez en Viernes, 28 Septiembre 2012 14:41

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