martes, 25 febrero 2020, 15:03
Martes, 28 Enero 2020 05:56

El diálogo imprescindible con Martí

Escrito por  Yuris Nórido / CubaSí
Valora este artículo
(4 votos)
El diálogo imprescindible con Martí FOTO: Liborio Noval

En la obra inmensa de José Martí están las esencias mismas de la república soñada, la que debemos construir con todos y para todos. Por eso hay que ir más allá de la frase puntual.

La nuestra tiene que ser, primero que todo, una república martiana. Asumamos que en la obra inmensa del Héroe Nacional de Cuba están las claves esenciales de nuestro proyecto de país. José Martí consagró lo más preclaro de su genio a la concepción de un modelo de justicia y dignidad, que se adelantó en muchas de sus líneas de pensamiento a las ideas preponderantes en su época.


La suya fue, también, una poética de la acción. Martí nunca se regodeó en la placidez del gabinete. Su apostolado fue mucho más allá de la prédica y se concretó en una práctica consciente y esforzada. Poeta inspiradísimo, el sacrificio cotidiano fue su poema mayor. Su biografía plantea la fórmula: claridad en el cuerpo teórico, coherencia en su aplicación.


A lo largo de los fecundos y arduos años de la preparación de la Guerra de Independencia —la guerra que soñó definitiva—, José Martí sometió a un debate plural y profundo sus propias ideas sobre la contienda y la sociedad que debería aflorar después de la victoria. No fueron, como pudieran pensar algunos, discusiones sosegadas.


Ante la pretensión de autoritarismo defendió la virtud de la civilidad. Algunos no consideraban pragmática esa vocación democrática, pero Martí sabía que la única garantía de unidad (y sin unidad no había posibilidad de triunfo) era la participación activa de todos. Con todos y para el bien de todos: era su visión.


A muchos les pareció demasiado sentimental esa idea, pero José Martí demostró su viabilidad. Les habló directamente a los tabaqueros de la Florida, discutió sin dobleces y desde el respeto con los líderes de las anteriores contiendas, convenció con el argumento y el ejemplo. Al final, logró aunar bajo la dirección del Partido Revolucionario Cubano el torrente de las fuerzas independentistas. Años antes, parecía utopía por la disimilitud de intereses y puntos de vista.


La desunión y el caudillismo pasaron factura en las primeras guerras. Pero no todos tenían noción de sus efectos. Martí emprendió una labor paciente y bien calculada de concientización, que pudo parecer arriesgada ante la urgencia del momento. Él sabía que el riesgo mayor era la prisa: la Guerra Chiquita —que él mismo, pese a sus reservas, llegó a apoyar ante la inminencia— había dejado sus lecciones.


En tiempos de exaltación romántica de la valentía y el arrojo, José Martí también comprendió el valor de la responsabilidad. Honró un liderazgo desde la ética. Y dejó testimonio —en discursos, cartas y artículos que afortunadamente fueron preservados— de su credo político.


Más de un siglo después, ese ideario mantiene absoluta vigencia. Pero se corre el riesgo de intentar aplicarlo «literalmente», ignorando el impacto del contexto y la singularidad de la época. Hay quien cree que con un prontuario de frases más o menos articulado («Martí escribió de todo») se les puede dar respuesta a todas las problemáticas de la contemporaneidad.


El desafío es aprehender las esencias y asumirlas a partir de su utilidad. Pensar con Martí, encontrar su lógica.


Por eso el estudio de la obra martiana no puede ser superficial o fragmentado. El genio del Apóstol le garantizó adelantarse a su tiempo. No es nada sobrenatural, es capacidad de observación y análisis. Es lo que Martí, a estas alturas, les exige a sus lectores, mucho más a sus seguidores.


El elogio vacío, la frase hecha, el lugar común, no construyen Patria. Urge asumir con creatividad el legado martiano: que sea cimiento, más que aureola.         

Visto 766 veces

Comentarios  

 
#3 Juan C. Zamora 30-01-2020 01:34
Entró a caballo en la Casa de la Palabra con 42 años. Y desde ahí todavía nos empuja y se niega a envejecer....
 
 
#2 Francisco Rivero 29-01-2020 06:03
En atención a los propositos del Sr.Nórido. Me permito citar un texto inicial de un articulo publicado en la edició electronica de La Jiribilla, bajo el titulo de : José Martí: el pensamiento como sanación. Cito - “Martí, debe ser terrible / soportar cada día / tanta cita difusa, / tanta literatura”, escribe Nicolás Guillén en el epigrama XXI de su libro La rueda dentada (1972). Del modo que mejor sabía, desde el verso, el Poeta Nacional señala la tendencia de entresacar citas martianas, desgajándolas, sin acudir a la obra íntegra que la sostiene. Fin de la cita. Este articulo es del Sr.Reinaldo Cedeño Pienda. Adjunto el enlace : lajiribilla.cu/.../.... Saludos fraternos
 
 
#1 Angel Barrero Mompié 28-01-2020 08:52
Este escrito fue lo que se presentó en el matutino de Salas de Tv provincial de Granma, en homenaje a José Martí, nuestro apostol, aqui va todo nuestro homenaje:“Estud iar sus virtudes e imitarlas es el único homenaje grato a las grandes naturalezas y digno de ellas”…..palabr as de José Martí Pérez, tras la muerte del venezolano Cecilio Acosta
……¿He de decir a Ud, cuanto propósito soberbio, cuanto potente arranque hierve en mi alma?.....ante los hechos acaecidos por indignos cubanos, en el mes de tu aniversario, recordemos de ti, que fuiste un hombre de elevados principios, vocación latinoamericani sta, e internacionalis ta, de intachable conducta personal, tanto pública como privada, y con cualidades humanas que en ocasiones parecen insuperables.
Cubano de proyección universal, que ha rebasado las fronteras de la época en que vivió, y se ha convertido en uno de los más grandes pensadores políticos del mundo hispanoamericano.
Hablemos entonces de quien desde su niñez y adolescencia supo de los horrendos crímenes de la esclavitud y el racismo, de quien escribió a muy temprana edad obras como Abdala donde expresó: “… ¡Oh, que dulce es morir cuando se muere luchando audaz por defender la Patria!...”, hablemos del que sufrió presidio político con apenas haber cumplido 17 años en las canteras de piedra de la Habana, por el hecho de denunciar la participación de cubanos al servicio del imperio español, alistados en el cuerpo de voluntarios, que reflejó más tarde en su obra “El presidio político en Cuba”, donde escribe: “ Mi patria me había arrancado de los brazos de mi madre, y señalado un lugar en su banquete. Yo besé sus manos y las mojé con el llanto de mi orgullo, y ella partió, y me dejó abandonado a mí mismo. Volvió…., rodeó con una cadena mi pié, me vistió con ropa extraña, cortó mis cabellos, y me alargó en la mano un corazón. Yo toqué mi pecho y lo hallé lleno; toqué mi cerebro y lo hallé firme; abrí mis ojos y los sentí soberbios, y rechacé altivo aquella vida que me daban y que rebosaba en mí. Mi patria me estrechó en sus brazos, y me besó en la frente y partió de nuevo, señalándome con una mano el espacio y con la otra las canteras.”
Hablemos de los múltiples destierros por la defensa de la tierra amada, hablemos de la unidad en la guerra necesaria hablemos del partido de los cubanos, de su prosa, de sus versos al amor, a la patria, a los hombres de bien, a los hijos de esta Isla que llamó “pinos nuevos”, a la venerada mujer en talle y sexo. De su epistolario a sus amigos, a su madre, a sus hermanas, del libro a su hijo, a sus revistas de amplia enseñanza para todo el que las lee. No olvidemos sus escritos de política su afán por desenmascarar al imperio cuando en carta a su amigo y hermano Manuel Mercado expresa: “… ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber - ………- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy y haré es para eso.”
Al agravio es preciso responder con sus palabras, “ Bello es, cuando el peligro mayor del país en el trato áspero y apartado de sus habitantes, ver nacer un partido de revolución el día mismo en que proclamó la constitución democrática de la república”, y que seamos todos quienes … “alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula de amor triunfante: Con todos y para el bien de todos, uno de cuyos principios enunciados forma parte hoy de nuestra constitución”. “ No somos los cubanos ese pueblo de vagabundos míseros o pigmeos inmorales,….., ni el país de inútiles verbosos, incapaces de acción, enemigos del trabajo recio…”, somos un pueblo humilde y laborioso , con profundas raíces martianas, defensores de lo justo, de la unidad, de la patria. “ los grandes derechos no se compran con lágrimas,sino con sangre….. Moveos y contentaos, muertos ilustres, antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera la patria, se unirá el mar del Sur al mar del Norte, y nacerá una serpiente de un huevo de Águila…”
“Nosotros amamos más cada día a nuestros hermanos que murieron, nosotros no deseamos paz a sus restos, porque ellos viven en las agitaciones excelsas de la gloria”…
Digámosle de Martí lo que dijo de él su padre: “Porque a mí no me extrañaría defendiendo mañana las libertades de tu tierra”, ¡Martí no es de raza vendible!, por eso “Estudiar sus virtudes e imitarlas es el único homenaje grato a las grandes naturalezas y digno de ellas”.Martí está entre nosotros.
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar