viernes, 24 enero 2020, 15:40
Martes, 14 Enero 2020 23:20

Final de la 59 Serie: Matanzas, otra dentellada y a mitad de camino

Escrito por  Harold Iglesias Manresa / CubaSí
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La defensa agramontina hizo aguas con cuatro errores, par de ellos, costosos. La defensa agramontina hizo aguas con cuatro errores, par de ellos, costosos. Foto: Abel Rojas Barallobre / Juventud Rebelde

Lo cierto es que Matanzas lanzó su segunda dentellada 6-1, para desatar el delirio de sus parciales y colocarse a mitad de camino en la final de la 59 Serie Nacional de Béisbol, con 2-1 favorable.


Como una marea roja se antojó cualquier escena presenciada en el Victoria de Girón, algo así como ver a los hinchas de España en la final de Sudáfrica 2010, salvando las distancias claro está. Sucede que en cuba la pelota sigue latiendo en los corazones de muchos, por más que el más universal y su aparatoso andamiaje se antojen en taladrar…

Lo cierto es que Matanzas, o más bien sus cocodrilos furibundos, se sacudieron del revés dominical y lanzaron su segunda dentellada 6-1, para desatar el delirio de sus parciales y colocarse a mitad de camino en la final de la 59 Serie Nacional de Béisbol, con 2-1 en el balance del duelo pactado al mejor de siete partidos.

Entrante desde la lomita

Dos caballos se encaramaron al montículo, dos hombres en los que sus respectivos managers depositaron total confianza: el zurdo Yoanni Yera, puntal de la rotación yumurina, brazo fuerte y quien recién sobrepasó la marca de mil ponches en nuestros clásicos, y un diestro pura potencia, velocidad endemoniada de nombre Yariel Rodríguez, capaz de pedir la pelota padeciendo un fuerte estado gripal.

La historia en postemporada se inclinaba a favor de Yera. En nueve postemporadas vio acción en 35 juegos, de ellos 17 aperturas. Por si esto no bastara exhibía balance de 5-3, con 98 innings de actuación y promedio rival de 269. Redondeaba su desempeño con PCL de 4.32, retirando a 86 por la vía de los strikes y confiriendo 40 boletos.   

La guinda al pastel eran tres triunfos y un solitario revés cara a cara con los agramontinos. En 21 entradas y un tercio le han conectado 21 hits, para 250 de promedio con siete limpias permitidas, PCL de solo 2.11, y 26 ponches contra un solo pasaporte gratis a primera. Un verdadero verdugo enlazando Toros de la llanura.

Del otro lado el ímpetu y la calidad de Yariel todavía no rendían sus frutos en play off: En su tercera instancia de muerte súbita, luego de vestir con anterioridad la casaca de Las Tunas y Sancti Spíritus de forma aciaga, Yariel le lanzó 9.1 episodios a Industriales ne los que le conectaron para 325, con un PCL de 5.59. Sin embargo se mostró mucho más controlado con relación estrucados-transferidos de 9-3.

Frente a los de la Atenas de Cuba archivaba 1-1 en dos aperturas en el presente campeonato  Le contectaron en 9.0 innings indiscutibles para promedio de 235, pero toleró seis limpias.

Con ese aperitivo se lanzaron ambas escuadras al ruedo.

El partido

Desde el box Yera nuevamente tomó al toro por los cuernos. Caminó seis actos, no sin tener complicaciones reiteradas producto de un descontrol inusual en él. Regaló seis bases por bolas y estrucó a siete. Por suerte en esta oportunidad contó con el respaldo de su defensa, quienes cometieron solo una marfilada sin consecuencias y supieron resolver sobre todas las conexiones por el cuadro que les pegaron.

El veterano de mil corridas, Jonder Martínez se encargaría de mantenerle la rienda corta a los tinajoneros, para completar la lechada, anotarse su tercer rescate, y de paso darle un refrescón al resto del bullpen de los cocodrilos, principalmente a Yamichel Pérez, su brazo de mayor confianza en funciones de relevo.

El reverso de la moneda resultó el pitcheo camagüeyano.

Yariel no es que lo haya hecho mal, pero no supo contener a la llamada tanda baja de los atenienses, si es que se le puede llamar así a un line up que del séptimo al noveno colocó a Yasiel Santoya, Erisbel Arruebarruena y Eduardo Blanco. Sin tamaña presión, todos respondieron: Blanco prendió la mecha con doble remolcador de dos en la baja del tercero, y Santoya lo imitaría en materia de fletadas. Arruebarruena tuvo un ligero despertar sonando soberbio biangular, y la restante la trajo César Prieto.

Ojo, encima de no poder dar en el blanco o dirigir sus lanzamientos de la manera más efectiva Frank Madán, José Ramón Rodríguez, Carlos Pérez (de poco kilometraje en la campaña debido a problemas de lesión), y Lisander Hernández, fueron esta vez los agramontinos guante en mano los que hicieron aguas al cometer cuatro pifias y en consonancia contribuir con dos carreras sucias para sus adversarios.

Lo habíamos comentado, Matanzas es una novena compacta, con un line up bien profundo y de rendimiento demostrado durante toda la ruta. Fueron los de mayor ofensiva de largo alcance, más carreras anotadas y más temibles en el cajón de bateo. De hecho, su victoria inicial fue basada en el poder de las muñecas de Javier Camero, dueño de par de vuelacercas y las cinco anotaciones a su cuenta.

Claves:

La faena monticular de Yera una vez más y la notable mejora en defensa.

El protagonismo de hombres que no habían estado bien madero en mano por parte de Matanzas.

Preocupante la lesión del máscara Ariel Martínez, un verdadero látigo para el staff agramontino y quien presumiblemente le dijo adiós a la final.

Si el pitcheo de Camagüey, su argumento más sólido, no es capaz de cumplir su rol, entonces no tendrán mucho que hacer en los desafíos que restan frente a las huestes de Armando Ferrer.

Con una caballería desde el box más fresca Ferrer anunció al propio Yamichel para este miércoles, en tanto por el bando opuesto cogerá la bola el refuerzo Frank Luis Medina.

Ese es el panorama. Mesa servida con béisbol, que si bien no es de primer nivel, da para mantener en vilo y expectantes a millones de cubanos, más allá del sentido de pertenencia de Matanceros y agramontinos.

Visto 683 veces Modificado por última vez en Jueves, 16 Enero 2020 05:48

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