viernes, 13 diciembre 2019, 04:01
Domingo, 24 Noviembre 2019 05:40

En Ecuador, pacientes agradecidos y a la espera

Escrito por  Vladia Rubio / CubaSí
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Cuántos de los ecuatorianos que en zonas rurales y alejadas recibían atención por médicos cubanos tendrán en lo venidero iguales garantías para su salud.


El doctor Nivardo Rodríguez lo comentaba apenas pisar suelo cubano: «En Ecuador dejamos pacientes agradecidos, de bajos recursos, pendientes de cirugía y que lloraron por la salida brusca de los médicos cubanos».

Ese oftalmólogo tunero refirió a la Agencia Cubana de Noticias que diariamente atendía a cerca de una docena de ecuatorianos, en Machala, provincia de El Oro.

Será difícil aventurar ahora cómo los pobladores de esa apartada zona podrán continuar beneficiándose con las cirugías por catarata o glaucoma, y los otros tratamientos que profesionales y amorosas manos cubanas les brindaban.

Luego de que se dieron por terminados los seis convenios firmados por el gobierno de Ecuador con el Ministerio de Salud Pública de Cuba, quedó interrumpida una larga estela de colaboración médica con ese país suramericano, iniciada en 1992.

Pero si se rebusca en el tiempo, aun desde antes de que existieran convenios oficiales, personal médico cubano llevó allí su ayuda desinteresada y solidaria.



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A raíz de las intensas lluvias que asolaron en 1986 esa nación, se personaron en esa tierra los primeros especialistas cubanos.

No pocos ecuatorianos recordarán para siempre en particular el año 2006, porque a partir de ese junio la vida les cambió a miles de ellos, que recuperaron la visión.

Con la que quedó acuñada en la historia —no solo ecuatoriana, sino de Latinoamérica— bajo el nombre de Operación Milagro, 168 mil 543 ecuatorianos fueron objeto de intervenciones quirúrgicas que les libraron de cataratas o pterigium, abriéndoles de nuevo las puertas de la luz. Fueron 153 colaboradores cubanos los que obraron el «milagro».

Desde que comenzara la colaboración médica cubana, más de seis millones de ecuatorianos fueron a consultas con ese personal por los más disímiles motivos de salud, incluyendo la diabetes.

Acerca de las ayudas recibidas por los aquejados de dicho padecimiento, el entonces presidente de ese país, Rafael Correa, recordaba en septiembre de 2015, al inaugurar la consulta externa del Hospital de Especialidades de Guayaquil, que los cuidados recibidos por los diabéticos de parte de galenos cubanos habían permitido reducir las amputaciones.

Así había ocurrido gracias a la implementación del Programa de Atención Integral para el Pie Diabético, en el cual Cuba introdujo el Heberprot, consiguiendo reducir en un 3,3 por ciento el índice de amputaciones. No son solo cifras, son vidas que pudieron continuar a plenitud gracias a Cuba.

En aquella oportunidad, Correa reconocía asimismo que con la colaboración cubana se había duplicado la atención a pacientes, al pasar de 16 millones a 36 millones de consultas.



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Correa con estudiantes de Medicina ecuatorianos formados en Cuba.             Foto: EFE

Y no solo se trata de estadísticas; junto a la cantidad, marchó siempre la calidad, la profesionalidad. Así también lo había reconocido Ecuador. En marzo último, quien se desempeñaba como jefa de la cooperación en salud por Cuba informó que el 98,1% de los integrantes de la brigada médica poseían evaluaciones de excelente y de muy bien conferidas por ese país, según publicó el portal digital Redacción Médica.

Sin nunca desviarse ni un milímetro de las funciones médicas a ellos encomendadas, a tenor de los convenios firmados entre ambos países, un total de 3 mil 565 profesionales cubanos de la salud brindaron allí servicios desde el comienzo de la colaboración. Y también desde entonces sumaron 212 mil 360 las intervenciones quirúrgicas realizadas, y más de tres mil, los partos.



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¿Cuántos ecuatorianos habrán sido inscritos con el mismo nombre del médico cubano que los ayudó a nacer? Es prácticamente imposible saberlo, como tampoco podrá conocerse el nombre propio de los tantos ecuatorianos socorridos por cubanos en las emergencias y desastres que han aquejado a ese país, lo mismo durante aquellas intensas lluvias del 86, que por la epidemia de dengue que les golpeó en 2001, que cuando el terrible terremoto en abril de 2016.

El buscador Google dedicó el pasado jueves su Doodle a Matilde Hidalgo, la primera mujer ecuatoriana que se tituló de médico, y también la primera mujer en ejercer el voto en ese país.

Qué bueno sería, haciendo también honor a la historia y a la justicia, que algún día dedicaran ese espacio gráfico junto al logotipo del buscador a los médicos cubanos. Y no solo a aquellos que merecida, ética y dignamente llevaron su profesionalidad a Ecuador, sino a los 400 mil que, desde 1963, han seguido igual conducta en 164 países del mundo.

Pero en caso de que así no ocurra, de todos modos, una multitud de agradecidos en este planeta los recordará siempre.

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La arremetida mediática contra la colaboración médica cubana parece no tener fin. Se trata de tergiversar los principios humanistas de nuestros profesionales de la salud que les han hecho ir y estar allí, donde más se necesita.

Son, más que cifras, realidades de una solidaridad que Cuba ha practicado y seguirá practicando mientras haya un ser humano en el mundo que demande, parafraseando al inolvidable Che Guevara, de nuestros modestos esfuerzos.

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