viernes, 13 diciembre 2019, 03:46
Jueves, 21 Noviembre 2019 17:14

La nota de Trump que revela su estado mental ante el escándalo de Ucrania

Escrito por  Jesús Del Toro/Yahoo Noticias
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La nota manuscrita que el presidente Donald Trump portó el miércoles 20 de noviembre durante una conferencia sobre el escándalo de Ucrania y el proceso de impeachment que se le sigue por elllo. La nota manuscrita que el presidente Donald Trump portó el miércoles 20 de noviembre durante una conferencia sobre el escándalo de Ucrania y el proceso de impeachment que se le sigue por elllo. Reuters

 Las grandes y gruesas palabras escritas en plumón negro y letras mayúsculas en cierto modo son como un grito y un reflejo del estado mental de Trump en relación al escándalo de Ucrania.



El presidente Donald Trump afirmó enfático, en medio de las investigaciones del proceso de destitución que se le sigue en la Cámara de Representantes, que no le pidió nada al presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, y que no condicionó la ayuda militar a ese país, aprobada por el Congreso, a cambio de una investigación del exvicepresidente y aspirante presidencial demócrata Joe Biden.

Una expresión de la obstinación de Trump al respecto son las notas que él portaba cuando reiteró esas nociones este miércoles en una conferencia de prensa. Las grandes y gruesas palabras escritas en plumón negro y letras mayúsculas en cierto modo son como un grito y un reflejo del estado mental de Trump en relación al escándalo de Ucrania. Y, parecería, que esas palabras manuscritas tienen como objetivo, además de ser una posición para presentar ante los medios, reiterarle a él mismo (como una suerte de diálogo en el espejo) lo que cree, debe o quiere creer en ese punzante tema, que lo ha sumido en un proceso de impeachment.

Esas notas, captadas por fotógrafos de prensa, rezan:

“NO QUIERO NADA.

NO QUIERO NADA.

NO QUIERO QUID PRO QUO.

DECIRLE A ZELLENSKY (sic)

QUE HAGA LO CORRECTO.

ESTA ES LA

ÚLTIMA PALABRA

DEL PRESIDENTE

DE ESTADOS UNIDOS”.

Sus afirmaciones van a contracorriente de lo que varios testigos clave han dicho durante las audiencias públicas (y previamente en las confidenciales) que se realizan en el Congreso en el marco del impeachment de Trump.

Esos testigos, entre ellos figuras de peso en la diplomacia estadounidense y la coordinación de seguridad nacional, han señalado que Trump sí pidió a Zelensky que se investigara a Biden (y a su hijo Hunter Biden, que trabajó para la controversial empresa ucraniana Bursima) y que una visita del mandatario ucraniano a la Casa Blanca e, inclusive, unos 400 millones de dólares en ayuda militar para Ucrania fueron congelados y solo se reactivarían si ese país aceptaba las exigencias de Trump.

Trump lo solicitó en una llamada telefónica a Zelensky en julio pero, además, esa exigencia fue reiterada (por instrucciones de Trump) en múltiples ocasiones y a lo largo del tiempo por diversas figuras estadounidense, tanto diplomáticos formales como por canales informales (sobre todo, el abogado personal de Trump, Rudy Giuliani).

Es lo que se ha denominado ‘quid pro quo’ (un término del latín que equivale a dar un beneficio a cambio de otro), transacción (o presión) que Trump ha negado haber buscado pero que, por lo que se ha dicho ante el Congreso, habría claramente tenido lugar.

Trump, con todo, se obstina en su narrativa sobre Ucrania: ha calificado su conversación telefónica con Zelensy (cuya transcripción es pública) de “perfecta” y ha rechazado haber buscado un quid pro quo con Ucrania. Y con frecuencia los defensores del presidente aluden a una comunicación en septiembre, cuando el escándalo de Ucrania ya había estallado, en la que el presidente (a posteriori, y posiblemente al darse cuenta de la avalancha en la que se convirtió el asunto ucraniano) dijo al embajador Gordon Sondland, una de las figuras en las negociaciones con Ucrania, que él no quería nada de ese país y que no buscaba un quid pro quo. Algo similar a las notas manuscritas citadas.

Trump plantea en su discruso (y en esas notas) que no buscó el citado quid pro quo, pero lo que los testigos han dicho ante el Congreso revela que, en realidad, el presidente estadounidense habría tratado y presionado de modo insistente, por múltiples canales y durante meses, para que Ucrania abriera una investigación contra Biden (y también sobre la teoría conspirativa y no fundamentada de fue Ucrania y no Rusia el país que intervino en las elecciones estadounidenses de 2016) y que para forzarlo habría congelado una visita de Zelensky a Washington y, sobre todo, la entrega de los 400 millones en asistencia militar.

Ese quid pro quo, y lo impropio de que Trump exigiera a Zelensky investigar a Badin, fueron nociones confirmadas directa o indirectamente por testigos clave ante el Congreso: destacan el embajador ante la Unión Europea Gordon Sondland (nombrado por Trump, al no ser diplomático de carrera pero sí el donador de un millón de dólares para la ceremonia inaugural de su presidencia); el embajador Bill Taylor, quien era el diplomático estadounidense principal en Ucrania; el experto en Ucrania del Consejo de Seguridad Nacional, teniente coronel Alexander Vidman; el exenviado estadounidense a Ucrania, Kurt Walker; y el exasesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Tim Morrison, entre otros.

Fue hasta que el asunto del impropio quid pro quo fue denunciado por un informante (lo que dio pie a la revelación de toda la trama ucraniana) que esa ayuda militar fue entregada a Ucrania sin que el presidente de ese país anunciara o emprendiera las investigaciones exigidas por Trump.

Hoy el presidente afirma que no quiere nada de Ucrania (y quizá es cierto, pues se ha criticado que solo le interesaba la información nociva para sus rivales demócratas que imaginó podría serle proveída) y que no quiere quid pro quo. Hoy, ante el escándalo, posiblemente ya no lo desea (ni tiene sentido), pero los testigos en el Congreso han afirmado de modo firme que sí lo deseó y los buscó insistentemente.

Pero ello, como han acusado los demócratas en la Cámara, equivale al uso impropio del poder de la presidencia para lograr un provecho político persona, una falta que podría constituir motivo de destitución.

Si al final será destituido es aún incierto (la Cámara de mayoría demócrata puede acusarlo formalmente, pero hasta el momento lo más probable es que la mayoría republicana en el Senado lo exonerará), pero lo que parece seguro es que esos apuntes de Trump difícilmente serán su última palabra al respecto del escándalo ucraniano.

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Comentarios  

 
#1 Zugor Seg. 27-11-2019 08:07
...¿y esta porquería de ser vivo, llegó a ocupar la presidencia de ese país? ¡Quienes votaron por el estan en peor estado mental!!!
 

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