miércoles, 12 diciembre 2018, 15:52
Sábado, 01 Septiembre 2012 05:25

En la Convención Republicana: «Ultras» sueltos y sin bozal (II y final)

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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Este jueves finalizó en Tampa la Convención Nacional del Partido Republicano de Estados Unidos y su saldo aconseja una vez más estar alertas frente al avance allí de una ideología cada vez más ultraderechista.

Este jueves finalizó en Tampa la Convención Nacional del Partido Republicano de Estados Unidos y su saldo aconseja una vez más estar alertas frente al avance allí de una ideología cada vez más ultraderechista.

Su punto culminante fue la aceptación formal por parte del multimillonario Mitt Romney de la candidatura presidencial, y el  discurso que pronunció al respecto, así como la ratificación de su compañero de fórmula, Paul Ryan.

Durante su intervención el primero lanzó una ráfaga contra su adversario. “El presidente Obama prometió reducir la subida del nivel del océano y salvar al planeta, pues bien, yo prometo ayudarlos a ustedes y a su familia”.

Aunque le ovacionaron la oferta, analistas hicieron notar que Romney sigue afrontando dificultades para vincularse con el público, y no pocos le reprochan su carácter frío y elitista.

Para suavizar esto habló de su familia y agradeció a su esposa e hijos, pero mantuvo su habitual rigidez, por lo que algunos opinan que desaprovechó una decisiva oportunidad para sintonizar con los estadounidenses.

El candidato republicano también prometió crear 12 millones de puestos de trabajo sin mencionar la aguda crisis que sacude a la mayor parte de un mundo interrelacionado.

¿Quién presentó a Romney ante más de 4 000 delegados? Un senador de su partido que exhibe antecedentes personales y políticos muy controvertidos.

Se trata de Marco Rubio, el cual meses atrás fue desenmascarado por el periódico The Washington Post como un vulgar mentiroso, pues luego de hacerse pasar como hijo de un matrimonio que huyó de Cuba en 1959 después del triunfo de la Revolución, el Post demostró otra realidad: salieron de la isla tres años antes.

Hasta el poderoso The Wall Street Journal le propuso que “destapara” cualquier asunto no claro para evitar un nuevo traspiés, insinuación referida al golpe propinado a Rubio cuando en Miami revelaron que solventó gastos personales con una tarjeta de crédito de su partido.

También le imputaron, entre otros delitos, que invirtió unos 4 000 dólares en servicios de taxis y en la reparación de un vehiculo familiar, todo asumido con dinero de los republicanos.

He ahí algunas de las características del hombre que presentó al aspirante presidencial Mitt Romney.

Según describió este viernes el periodista Marc Caputo, “aunque escaso en detalles políticos”, su discurso abundó “en floreos retóricos y referencias a Dios” que conmovieron al público de la Convención.

Asimismo incurrió en evidentes pifias políticas, como cuando afirmó que Romney sabe que la prosperidad de Estados Unidos sucedió porque nuestra gente usó su propio dinero para abrir un negocio”.

Decir esto, cuando en ese país hay cerca de 25 millones de personas sin trabajo o empleadas solo algunas horas al día y casi 50 millones imposibilitadas de pagar un seguro médico, indica hasta dónde figuras como Rubio están divorciadas de la realidad.

Pero son las que hoy predominan en el seno de los republicanos, favorecen la reducción del gobierno, la disminución de los impuestos a los más ricos, el drástico recorte a programas sociales como los de salud pública y educación, el amparo a enormes presupuestos militares y a las ventas de armas como las que últimamente han provocado muertes y heridas hasta en iglesias y cines.

La finalizada Convención Nacional del Partido Republicana entraña un innegable impulso a las pretensiones de su jefatura, aún cuando no debe ser permanente y menos cuando en los próximos días, con parecidos efectos, tendrá lugar la de los demócratas.

Pero aún más estratégico es insistir en que su orientación forma parte de un clima político ascendentemente negativo, no ajeno a la disposición del poder real en Estados Unidos, que integran un complejo de halcones militares y gigantescas empresas, de al menos retardar el fin de su largo dominio.

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Lo primero a subrayar es que allí su sector ultraderechista exhibió hasta dónde ya no tiene el menor recato en defender la necesidad de frenar, a cualquier costo, el progresivo deterioro de su hegemonía regional...

Hasta el poderoso diario The Wall Street Journal aconsejó a este senador floridano que para evitar nuevos escándalos se adelante y haga transparentes asuntos propicios a una investigación.

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