miércoles, 13 noviembre 2019, 17:51
Domingo, 03 Noviembre 2019 05:40

¿Qué pasa en Honduras?

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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Las marchas y movilizaciones de todo tipo contra el presidente Juan Orlando Hernández y la represión policial que ello conlleva es algo extremadamente cotidiano en Honduras, sin que nada vislumbre algún cambio a favor del pueblo.


Si en Argentina, Chile y otras naciones latinoamericanas y del Caribe tal elemento conmueve en mayor o menor medida al poder de turno, en Honduras no es así, porque ya hay un ente gobernante entronizado en una política corrupta, de entrega a la oligarquía y genuflexo al imperialismo norteamericano. O sea, nada le importa, porque a nadie responde.

Así, a los asesinatos y desapariciones de opositores políticos, se ha seguido usurpando la riqueza nacional, mediante una corrupción galopante, en tanto, el propio Hernández, complaciendo al mandatario norteamericano, Donald Trump, se mantuvo firme en su decisión de mudar la embajada hondureña de Tel Aviv a Jerusalén, al tiempo que estrechaba los lazos con el gobierno sionista para, según sus palabras, “hacer de Honduras un nuevo Israel”.

Pero lo que desborda la taza del cinismo es el virtual apoyo oficial a los trajines del narcotráfico, en el que Hernández estuvo utlizando a su hermano, hasta que deslices de éste lo hicieron caer en las garras de la justicia estadounidense, a la que no le quedó más remedio que condenarlo a prisión.

Y es que desde el golpe de Estado del 2009 contra el presidente Manuel Zelaya, promovido por empresarios hondureños que le acusaban de seguir los consejos de su par venezolano, Hugo Chávez, Honduras está sufriendo una ola de crimen y violencia.

Las tasas de homicidios son las más altas del mundo, según la ONU. La violencia resulta de múltiples factores, desde el crimen común y extorsiones, hasta la relacionada con pandillas, actividades del crimen organizado, y la política. La situación se ve agravada por la impunidad endémica en el país, llevada a lo máximo por el actual gobierno.

La situación es compleja, pero uno de los obstáculos principales en combatir la violencia en Honduras es la corrupción policial y su participación en la delincuencia. Policías corruptos han ido más allá de aceptar sobornos o poner grupos criminales sobre aviso y están participando en (y en algunas ocasiones dirigiendo) operaciones criminales y asesinatos.

Ello ha hecho que el gobierno hondureño haya recibido una valoración alta en índices de corrupción, según el barómetro 2019 realizado por Transparencia Interna. Los resultados son que un 54% de los hondureños piensa que la corrupción ha aumentado y un 62% considera que no se hace nada contra ésta.

El informe también revela el accionar de los políticos en la “compra de votos” en los procesos electorales, tema que toma vigencia por las denuncias de los dos últimos fraudes electorales que han llevado a Hernández a la presidencia, mientras permanece impune tras los múltiples escándalos de malversación de fondos y tráfico de drogas.

IMPUNIDAD

En un país donde el Imperio militariza cada vez más extensos territorios para dirigir una agresión contra Venezuela y otros países con gobierno no afines, y los latifundistas y otros entes hacen huir a miles de personas que no tienen dónde caerse muerta, no significa nada que 400 000 dólares fueran saqueados del Banco Nacional de Desarrollo Agrícola para ser usados en la campaña presidencial de Hernández. Además, sus “sargentos políticos” compraron vehículos de lujo, casas y hasta un pago al venezolano J.J. Rendón.

Durante el actual mandato se destaparon muchos casos de corrupción del gobierno de Porfirio Lobo, entre los que se destacan el desfalco al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) y la corrupción en el Instituto de la Propiedad.

El presidente Juan Orlando Hernández quien fue elegido por solo el 36% por ciento del electorado Hondureño ha sido acusado directamente de haber sido pieza clave y partícipe directo en el desfalco del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) mientras ejercía en el periodo de gobierno de Porfirio Lobo Sosa, como presidente del Congreso Nacional.

Se aprobaron muchos contratos onerosos y leoninos que perjudicarían las finanzas del IHSS, siendo en ese entonces Mauricio Oliva presidente de la Comisión de Salud y quien es actualmente presidente del Congreso Nacional, encargado de revisar y dar el visto bueno de los contratos con el IHSS previa aprobación de los mismos.

Cabe resaltar que Hernández aceptó haber recibido fondos para su campaña del IHSS que se componían de aportaciones de los abonados para poder recibir sus atenciones médicas las que día a día caían en calidad, al punto que según se denunció por una ONG. Dicho desfalco ocasionó la muerte de al menos 2,888 personas que no encontraron ni tratamiento o medicamentos en el IHSS.

Tras la denuncia del periodista David Romero Elmer, de Radio y Globo TV, principal medio de oposición al gobierno, de que el desfalco al IHSS había sido dirigido, planeado y ejecutado por el Partido Nacional y el mismo Juan Orlando Hernández, de manera inmediata el Partido Nacional emitió un comunicado en el cual negaban la existencia de cheques emitidos a su nombre y/o depositados a sus cuentas directamente del IHSS o mediante las empresas que desfalcaron a este instituto.

Posteriormente, con la declaración del Ministerio Público quien había guardado silencio por más de un año sobre la existencia de estos cheques se reconoció que los mismos cheques eran reales y que si hubo desvío de fondos a favor del Partido Nacional de Honduras.

Mientras tanto, defensores de derechos humanos, campesinos y periodistas resultaron heridos, fracturados y criminalizados en postas policiales cuando se realizaban tomas de carreteras en diferentes partes del país, reportándose ataques de parte de militares y policías que sin mediar palabra, lanzaron bombas lacrimógenas en las manifestaciones contra la impunidad en el país.

El inicio del mes de septiembre fue con protestas en la vía pública a nivel nacional, estas acciones como parte de la expresión popular de un pueblo descontento con quienes lo gobiernan y la poca efectividad para resolver situaciones de conflicto que a diario atentan contra la vida humana, ya sea en materia de seguridad, salud, educación, alimentación, tenencia de tierra, migración, desempleo y otras.

Una de las manifestaciones que se tornó violenta, fue en la costa norte hondureña, donde a eso de las 7:30 de la mañana fueron atacados campesinos y pobladores del Bajo Aguán quienes comenzaban a juntarse en el puente de la entrada principal de la ciudad, cuando fueron reprimidos por el ejército y la policía nacional, quienes ya estaban esperándolos en el lugar antes indicado.

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