martes, 12 noviembre 2019, 03:07
Miércoles, 06 Noviembre 2019 05:59

DE LAS REDES: Un Niño muy grande

Escrito por  Giusette León García / CubaSí
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Fue un grande, entre los mejores de la historia, pero no solo por el promedio que no bajaba de 400, el guante en tercera y los jonrones.

El Niño le llamaron a Omar Linares por la edad en que comenzó a «romper la liga» en el béisbol cubano. Fue un grande, entre los mejores de la historia, pero no solo por el promedio que no bajaba de 400, el guante en tercera y los jonrones.

Si eso le parece bastante, imagínese cuánto va a crecer El Niño Linares con esta historia que publicó recientemente en su perfil de Facebook un aficionado de Villa Clara, Osmani Medero Gómez.

«A principios de la década del 90, llevaba sistemáticamente a mi hijo al Sandino con solo cinco o seis años, buscando, como todo padre cubano, que el muchacho fuera conociendo la pelota», nos cuenta Medero, quien se acercaba al banco de los visitantes para que el niño pudiera saludar a algunos de sus ídolos.

Lo mejor llegó en una subserie en que los naranjas de Villa Clara enfrentaban a Pinar del Río. Al final del juego, allí estaba el padre con su hijo cargado, mientras salía el equipo desanimado por la derrota. Sin embargo, «el gran Omar Linares» mostró el tamaño de su corazón cuando «se detuvo, tomó al niño en sus brazos, lo cargó, le puso su casco y hasta una foto le sacó un amigo (cuando aquello no había celulares). A partir de ahí, este fue su ídolo, el verde pasó a ser su color preferido y Pinar del Río, su equipo».

Pero la historia no termina ahí. Se convirtió en una obligación tácita llevar al pequeño fanático cada vez que venían los del occidente al Sandino a ver a su amigo Linares, aunque nunca más pidió saludarlo, y lo que falta, que lo cuente Osmani Medero, porque a mí me dan deseos de llorar:

«Hasta ahí, algo muy bonito, pero lo grande viene ahora. Ya con ocho o nueve años, se enfermó con una hepatitis bien severa, cuyo tratamiento fundamental era el reposo absoluto. Y de nuevo jugaba Pinar. Con lágrimas en los ojos, me dijo: Papi, ahora sí que no podré ver a Linares. Sin consultar con nadie, cogí mi bicicleta china y arranqué para el Sandino. Allí esperé que los visitantes terminaran su sesión de entrenamiento de la mañana, lo busqué y le conté lo que me sucedía. Sin mirar hora, ni cansancio, ni sudor (solo consultó con el director), me preguntó: ¿En qué vamos? Solo tengo la bicicleta, pero yo te busco un carro, le contesté. Agarra ahí (me dio su bulto con su equipaje de entrenamiento y me quitó la bicicleta), móntate y me vas orientando la dirección. Él, vestido con su traje verde-amarillo, montando bicicleta, conmigo detrás hasta mi casa».

Por supuesto que el niño fue el más feliz del mundo ese día y Omar Linares se convirtió en su ídolo para siempre. Por supuesto que esa familia, aunque es fiel a los naranjas, apoya a Pinar del Río, en segundo lugar. Por supuesto que usted y yo entendimos perfectamente con esta historia de qué material está hecho un campeón.

Visto 589 veces Modificado por última vez en Miércoles, 06 Noviembre 2019 14:27

Comentarios  

 
#7 Lázaro Tito Valdés L 07-11-2019 16:16
Es muy cierto que Omar es muy grande, eso solo lo saben hacer las personas que fueron educadas muy bien por sus progenitores, siempre se le observaba, serio, modesto, pero por encima del traje se le veia su grandeza. Esta historia que se nos narra es muy conmovedora y triste pero nos permiten conocer no solo al pelotero sino al ser humano. Esto me hace recordar un hecho ocurrido en el Estadio 26 de julio de Artemisa, tengo un nieto que hoy tiene 11 años, es muy fanatico a varios deporte y dentro de ellos al beisbol, concluy un juego entre Artemisa y Matanzas, unos cinco o seis años y cuando sale fuera de las gradas observa que venía Víctor mesa y su hijo, él los saluda y le dice a Víctor Víctor, te vas molesto porque te poncharon verdad. ambos padre e hijo se dirigieron en mala forma al niño, su abuela que lo acompañaba riposto y le dijo que era un niño, sin embargo otro grande que es de Sancti Spíritu que jugaba ese año como refuerzo de Artemisa, se detuvo, saludo al niño y converso con él y su abuela, dejando un momento muy agradable que el niño hoy lo recuerda cada vez que ve a Cepeda jugar y si viene Artemisa, lo busca para saludarlo y hablar con él.
 
 
#6 fidelds 07-11-2019 08:07
Conmovedora historia. Vi jugar a Linares y no he visto a nadie parecido, era una verdadera maquinaria de jugar pelota, poder, tacto, velocidad, brazo poderoso, reacciones felinas y para completar la modestia y la humildad del que hacía todo de manera natural. Nunca recuerdo haberlo visto discutiendo aireado, o con un exabrupto, ni con guapería barata o gestos obsenos. Hemos tenido grandes, muy grandes, pero Linares está en el olimpo. Saludos y gracias por este artículo
 
 
#5 Joel 06-11-2019 16:05
Conmovedora, emocinante anécdota de ese extraordinario peloterazo cubano (de la gorra a los spikes). Grande dentro y fuera de los terrenos. Sencillo, callado, sin aspavientos, todo un ejemplo de nuestro movimiento deportivo (y mire que hemos tenido ejemplares deportistas). Fue ademas en 2 mandatos diputado a la Asamblea Nacional. Y rechazó multimillonaria s ofertas para jugar como profesional. Prefirió echar pie aqui con los suyos en nuestra heroica Cuba junto a su pueblo. Saludos Niño, saludos Campeón.
 
 
#4 Chikungunya 06-11-2019 12:35
Grande como pelotero y grande como persona
 
 
#3 tony 06-11-2019 11:00
Niño linares grande como los héroes
 
 
#2 Leonardo 06-11-2019 09:26
No por gusto es Omar el GRANDE en todos los aspectos de la vida
 
 
#1 Niso 06-11-2019 08:36
Bella esa historia, al leerla se me conmovio el cuerpo.
Esas son las personas que se necesitan para hacer mas placentera la vida.
Reciba mis respetos este pelotero.
 

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